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“Mi teatro siempre toca temas sociales, y mi objetivo es siempre cuestionar lo que más afecta a una sociedad, trato de abarcar la injusticia y la marginación de personajes en encierro. En el caso de Lobo, obra sobre el narcotráfico, es una vía para llegar a la desclasificación social de los personajes”

ENTREVISTA

En Sonora, México, el reconocido periodista cultural y editor, Carlos Sánchez, entrevistó a Jorge Celaya, dramaturgo mexicano que ha recibido de parte del Instituto Sonorense de Cultura una beca en reconocimiento a su creación y para el montaje de su nueva producción teatral, “Lobo”. Celaya, entre otras actividades, se desempeña como editor de artes escénicas de este portal y actualmente se encuentra en la ciudad de Hermosillo haciendo presentaciones después de largas estancias en la ciudad de México, Nueva York y Los Ángeles, California, desde donde ha enviado sus colaboraciones. Gracias a la disponibilidad y sentido de solidaridad, Carlos Sánchez compartió con nosotros esta entrevista publicada también en el diario sonorense de mayor circulación. He aquí la entrevista con una reseña de la obra “Lobo” como colofón.


Fotos cortesía de Jorge Celaya

Por Carlos Sánchez

—Especial para Culturadoor.com—

Día de publicación: 10-Mayo-2008

HERMOSILLO, SONORA.- Ni se juzga ni se pone en el banquillo de los acusados. Jorge Celaya acata la consigna de los cánones: escribir para mostrar, no para demostrar.

En su puesta en escena, Lobo, el dramaturgo, director, actor, aborda el tema del narcotráfico, vigencia insoslayable de acontecimiento que laceran a la sociedad.

Después de algunos años de vivir en el centro del país, Celaya regresa a Hermosillo, lugar donde el teatro le germinó la semilla del decir con el cuerpo y la voz. Las escenas entraron en su emoción con Equus, desde entonces y para siempre sabe la existencia de su vocación.

“Mi teatro siempre toca temas sociales, y mi objetivo es siempre cuestionar lo que más afecta a una sociedad, en mis obras trato de abarcar la injusticia y la marginación de personajes en encierro. En el caso de Lobo, obra sobre el narcotráfico, es una vía para llegar a la desclasificación social de los personajes”, apunta Celaya.

EL ARTE COMO REFLEJO DE LA COTIDIANEIDAD

El abordaje de los clásicos, las tragedias griegas, la construcción en verso, el lenguaje distante del espectador: puestas consuetudinarias de algunas compañías. A Jorge Celaya se le inquiere sobre la posibilidad de la existencia de ese teatro cuyo compromiso sean los tema sociales.

Desde que empecé a hacer teatro, siempre he tratado de seleccionar las obras que tienen qué ver con el momento de nuestra realidad social, después cuando empiezo a dirigir selecciono las obras, como ejemplo cito El loco y la triste, la primera obra que monté, que la podría poner en este momento y sigue siendo una obra que refleja una realidad de miseria, de seres marginados, golpeados injustamente por el poder, y a partir de ahí, desde que empiezo a hacer teatro, como director, actor, y ahora como dramaturgo, desde 1986 que empecé a escribir, cualquiera de mis obras tienen esa intención de hablar sobre cuestionamientos sociales actuales que nos afectan directamente. En este caso la injusticia.

En tus diversas facetas como artista, podrías ubicar alguna diferencia en la pasión al ejercer cada una de ellas: dirección, dramaturgia, actuación.

Antes simplemente decía no encuentro una diferencia en cuanto a la pasión, ahora podría decir que en un momento dado se parece mucho la pasión de una buena escena actuada a la de una buena escena escrita, y con una buena escena lograda dirigida, es como un torbellino, es como algo que se acerca en remolino, de pronto llega y culmina y eso es lo que quería; igual estoy escribiendo o de pronto estoy en una escena que yo considero buena y grito y brinco, igual siento ese mismo gozo cuando logro una buena escena, igual dirigiendo digo: esto es lo que quería.

¿A tu regreso cómo encuentras el teatro en Hermosillo?

Yo creo que es muy buena intención la licenciatura de UNISON, muy buena opción, creo que el problema que encuentro allí, es el qué pasa con la gente que egresa, me pregunto dónde está esa gente, yo no sé si se van a estudiar afuera, a seguirse preparando o simplemente terminan y se dedican a hacer otra cosa, sé que algunos egresados andan trabajando en algunas obras, pero no sé de compañías que se formen, tal vez una o dos de los egresados, creo que esa podría ser la pauta: el formar compañías para empezar a realizar cosas que ellos consideren importantes dentro del teatro sonorense y mexicano.

Ya que egresan de una escuela con toda la preparación cultural y creativa, pienso que podrían aprovecharlo. Por otro lado hay quienes están haciendo labor, hay una o dos compañías que ya tienen tiempo haciéndolo y me parece muy bueno su trabajo, pero me pongo a pensar también en que comparándonos con otros estados, tiene mejor nivel el teatro en Sinaloa, en Baja California, Siento que en Sonora hay un estancamiento, comparado con esos estados.

Ese estancamiento, ese hoyo se podría cubrir con un intenso trabajo, pero no es sólo trabajo de teatreros, también es el trabajo de las instituciones y no es entrar en cuestiones de paternalismo, porque luego como se tumban la responsabilidad las autoridades de cultura, cuando un actor se acerca a solicitar apoyos, es diciendo no al paternalismo, y no es pensar paternalistamente, simplemente las instituciones trabajan con nuestros impuestos y si partimos de eso, de que se nos dieran apoyos como se debería, no sería paternalismo, simplemente sería lo justo.

Creo que falta organización en ese sentido, creo que en conjunto se deberían hacer las cosas pero de pronto hay muchos obstáculos, yo esta obra la estoy levantando con las uñas.


Celaya impartiendo un taller de actuación en Saltillo, Coahuila, México.
Foto cortesía del autor.

¿De qué obstáculos hablas?

Obstáculos de trámites para lograr realizar una obra, tienes que manejar oficios, una burocracia tremenda que te desgasta un ochenta por ciento de tu cien que tienes de diario, afortunadamente te aferras a montar tu obra y llegas con ese veinte por ciento y tratas de convertirlo en cincuenta cuando menos para llevarla a cabo. Pero hay burocracia, demasiada.

Tomando en cuenta ese hoyo que existe en comparación con otras entidades, tomando en cuenta esa burocracia que argumentas, no hay ningún impedimento para continuar haciendo teatro.

En absoluto. Soy de los que piensan que de la crisis hay que sacar todas las oportunidades, y el teatro es así, el buen teatro se hace justamente dentro del huracán, hay que hacerlo porque si ni lo puedes hacer porque tienes obstáculos, tiendes justamente a volcarte todo en el escenario.

Tomando en cuenta esta situación del teatro, ¿cuáles son tus estrategias para traer gente a ver la obra?

Estamos recurriendo al trabajo en equipo, aunque puede parecer en desuso el equipo en el teatro creo mucho en ello, en la formación de equipo para montar una obra, el equipo no sólo debe tener talento, también ímpetu, emoción y apasionamiento por el proyecto. Si una persona llega preguntando cuánto ganará, y no es que no esté de acuerdo con que la gente gane, no es que no esté de acuerdo en que debemos vivir de esto, pero prefiero una persona que en cuanto le entregue el libreto y luego hablamos a que me pregunte antes de leerlo, cuánto ganará, desde ahí sabré que no puedo contar con esa persona porque si le digo tanto ganarás, y le gusta la cantidad, leerá la obra y aunque no le guste el proyecto dirá que le encantó. Lo que trato de hacer es trabajar con gente que no mienta, que de entrada sea verdadera en su postura ante el teatro, que sea honesta en ese sentido porque además siempre intento trabajar con obras profundas, no con obras bobas. En cuanto a las estrategias propongo que entre todos consigamos patrocinadores, y los que se han logrado ahora, nos han dado patrocinio en especie.

El tema de la obra, que es el narcotráfico, es sin duda un tema polémico. ¿No existe temor a la represión, a la censura?

Tengo temor pero ante el temor siempre he decidido moverme en lugar de congelarme, he decidido hablar en lugar de rezar y no es que no crea en los rezos, simplemente creo que es más efectivo accionar en lugar de quedarte parado; claro que en ocasiones es mejor ponerte en silencio, sin movimiento, pero simplemente para seguir accionando después. De entrada sé que cuando sientes temor es un momento en que te tienes que mover para no congelarte.


Celaya

“Lobo” aborda de manera directa la obsesión por el poder de uno de los integrantes de una de las células enquistadas en Sonora.

Valiente Pasión

Por Carlos Sánchez

Tema de todos los días. La existencia del narcotráfico podría decirse es ya lugar común en el país, en nuestro estado.

Lobo, de Jorge Celaya, aborda de manera directa la obsesión por el poder de uno de los integrantes de una de las células enquistadas en Sonora.

No hay tiempo de reflexión para escudriñar si se lleva al escenario o no la obra de marras. Parecería que la urgencia por expresar, informar, tomar el toro por los cuernos, es la única premisa del dramaturgo, actor y director.

Lobo, escrita en los 90, tiene la vigencia incólume de su argumento. Y más aún si uno de los protagonistas es una periodista que busca la exclusiva ante un desquiciado narcotraficante, que como todos los que se dedican a ese giro, ignora el significado de la palabra principios. La historia de la periodista tampoco hoy tendrá final feliz.

Engancha el trabajo en escena, nos lleva de la mano en esos diálogos exasperados, a veces torpes, a veces enérgicos, pero siempre desesperanzadores, no obstante que el dramaturgo forcé el guión para que en el proscenio surja una escena de amor.

Pondero de esta puesta, la valentía, la soberbia pasión del director. Los recursos en la construcción del texto son siempre a partir de esa realidad enferma en el vientre, la mente, de los inmersos en la ambición del poder, del consumo, de la droga.

Existen, las estrategias en la puesta, los recursos de multimedia, el video, el narco corrido de la autoría del mismo dramaturgo y la ejecución musical de Pancho Jaime.

Para estar donde estamos, en el teatro en Sonora, y me refiero a la falta de constancia, a esas necesidades del espectador por encontrar ofertas, Lobo es la esperanza de que en un futuro inmediato otros hacedores de teatro intenten la aventura sin temor a equivocarse. Lanzarse al ruedo sería plausible para quienes están a la vera del camino, dubitativos, inquietos, con deseo de proponer en escena.

Actuaciones

En el escenario encuentro a un Jorge Celaya con amplitud de recursos para proyectar convincente al personaje Julián, tal vez la creación de la obra le otorga el conocimiento exacto, la intimidad del protagonista.

Brenda Hurtado, caracterizando a Laura, la periodista valiente, en su actuación me hace sentir que no conoce los miedos reales del oficio. Contenida es la manifestación de su cuerpo, su rostro, como si siempre estuviera a punto de dar el paso que sigue para sentir al personaje, para contaminarme como espectador de esa verdad que se requiere arriba del escenario.

En su participación, breve, contundente es la presencia de Xicontencatl Gutiérrez, evidencia de los años picando tablas en escena, y refrendándolo ahora en su personaje Pedro.

Lobo, más que la pretensión por revelarnos el hilo negro de los descarnados velos que tiende siempre el narcotráfico, es la necesidad urgente del director, actor, por mostrarnos una vez más el estado en el que seguimos cohabitando. La presencia insoslayable de la crueldad del narcotráfico tiene vigencia. Y la actitud de la policía que arremete sin escrúpulos, y la vulnerabilidad de los periodistas constante, invariable.

Recursos para estar en escena, existen. Lobo es la evidencia del deseo, de la pasión de esa necesidad de reconocerse vivo al tocar con el cuerpo y la voz el foro otra vez, ante los espectadores otra vez.

Contacte a Carlos Sánchez: abigaelsc@hotmail.com


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