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“Para los niños trabajamos porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo” (Martí) […] Martí Comprende que durante los años infantiles es cuando se forman los valores éticos y morales. No podía cambiar la ética de los hombres de su tiempo, entonces escoge alcanzar a los jóvenes con su literatura…

CREACIONES ESCOLARES/SPANISH WORKSHOP


Una portada de la publicación “La edad de oro”, julio 1889.
Imagen: www.josemarti.org

Por Ana Nunes

Trabajo para el curso “Literatura y civilización de Latinoamérica-I ”
California State University-Stanislaus

Día de publicación: 22-Abril-2008

Trazaré aquí parte de la vida de José Martí y trataré de mostrar que escribió literatura infantil con la meta de instruir y de enseñar algunos valores morales, porque creía que los niños eran la esperanza para el futuro.

José Julián Martí Pérez nació el 28 de enero de 1853, en La Habana, Cuba, hijo de padres españoles, Mariano Martí Navarro y Leonor Pérez Cabrera. La familia era grande. Después de José nacieron siete hijas, aunque las dos más jóvenes fallecieron cuando niñas. “La vida en la casa Martí era una de constante tensión económica, con don Mariano periódicamente pidiendo a una u otra oficina de gobierno para conseguir empleo” (Adams 126). Viajaron a España en 1857 pero las cosas no le corrieron bien y volvieron a La Habana en 1859.

Durante su vida, José Martí constantemente usó la pluma como recurso para luchar para una Cuba emancipada. Desde joven, incluso cuando era estudiante de Rafael María de Mendive, empezó su literatura para liberar a Cuba. Esa literatura escolar fue lo que le llevó a la cárcel a la edad de quince años. Dos años más tarde, con la ayuda de su madre, para que no tuviera una vida tan brutal en la cárcel, fue expulsado a España. Allí siguió escribiendo. Más tarde, viajó por Latinoamérica y siguió escribiendo por una América libre, por la justicia, la dignidad y la igualdad de los hombres. Vivió en Nueva York, después de exiliarse de Cuba por segunda vez, y trabajó publicando varios artículos sobre América y muchos relacionados con la liberación del país isleño. Martí murió el 19 de mayo de 1895, en batalla contra los españoles, cerca de Dos Ríos, peleando por la libertad. Dedicó casi toda su vida para independizar Cuba, y “el hombre que lo realizó e hizo posible la final lucha unida por independencia, fue José Martí. Era un hombre de letras, un poeta impresionante, un escritor y orador prolífico, que durante su corta vida manejó de combinar el ideal con lo real y logró ser el organizador del partido político que independizaría a su patria” (Shuler en Lizaso vi).

Martí era hombre de alta inteligencia y tenía ganas de continuar los estudios los cuales consideraba importantísimos para ayudar a formar la mente y a un ser humano mejor. Durante su exilio en España, decidió terminar su curso de liceo. Siguió estudiando y recibió el título de Bachiller y Licenciado en Derecho en junio de 1874 y de Filosofía y Letras en octubre en la Universidad de Zaragoza. En sus escrituras motivaba a las personas a seguir siempre aprendiendo.

Era un hombre intelectual y elocuente con ideologías que superaban a muchos. Recibió en su niñez educación religiosa, pero no se consideraba hombre religioso. Sus éticas morales eran de nivel alto: “Libertad, igualdad y dignidad constituyen los tres pilares básicos del pensamiento de Martí. Sus escritos niegan apasionadamente las diferencias sociales y raciales, llaman a la solidaridad contra la opresión y afirman la identidad de Cuba y de Hispanoamérica” (Cuetos 99).

Patrocinaba los derechos de los pobres y oprimidos para que pudieran tener la oportunidad de lograr una vida feliz. Defendía los derechos de los indígenas y contra la esclavitud como lo dice Lescayllers: “Lo único cierto que movía a aquel hombre, para desdén de España, era que no quería la esclavitud de su pueblo y así lo hizo saber abiertamente, desde su primera juventud, apenas casi un niño, a quien correspondía” (1). Fue un hombre que habló lo que pensó, pero también vivió y puso en práctica sus creencias.


Martí, 1892.
Imagen: www.josemarti.org

Aunque dedicó mucho de su vida a luchar por la independencia de Cuba, tenía una pasión para instruir a los niños. Creía que los jóvenes eran la esperanza para el futuro. Martí escribe en el primer periódico de La Edad de Oro, A los niños que lean “La Edad de Oro,” que: “Para los niños trabajamos porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo” (Martí 6). Comprende que durante los años infantiles es cuando se forman los valores éticos y morales. No podía cambiar la ética de los hombres de su tiempo, entonces escoge alcanzar a los jóvenes con su literatura. Su literatura es poderosa y ejemplar para instruir y formar, para ayudar a construir un futuro mejor.

Su meta era escribir literatura para los jóvenes y al mismo tiempo les entretiene, les muestra un mundo superior, les enseña sobre cosas nuevas de técnica, que es importante tener valores morales valiosos, y también invita a los jóvenes a que le escriban. La sencillez y la gentileza con que escribe en La Edad de Oro son elocuentes. Según Shuler, mientras estaba en Nueva York:

“El buen hombre, del periódico de Trujillo llamado Martí, era amigo de los niños. Había pensado en muchas cosas sobre ellos lo cual nunca les pudo hablar. Pero en su nueva revista, La edad de oro, que publicó, gracias a la generosidad de Dacosta Gómez, era evidente que podía hablar el lenguaje infantil de tal modo que podía mover a los hombres” (en Lizaso 205).

La Edad de Oro presenta en su composición artículos, cuentos, crónicas, poemas que son fáciles de leer. Entre los cuentos impresos se encuentran El camarón encantado, Meñique, La muñeca negra, Bebé y el Señor don Pomposo y la Nené traviesa. Los títulos de las crónicas son Cuentos de elefantes, Tres héroes, Las ruinas indias y El Padre Las Casas. Los poemas incluyen, Dos milagros, Cada uno a su oficio, Los dos príncipes, La perla de la mora y Los zapaticos de rosa. Al inicio de cada periódico siempre escribía un mensaje a los infantes y termina con La última página. En estos mensajes muestra su amor y cariño por los jóvenes, las recomendaciones son poderosísimas. Algunos ejemplos de los mensajes martianos son:

“Sin las niñas no se puede vivir, como no puede vivir la tierra sin luz” (6).

“El niño ha de trabajar, de andar, de estudiar, de ser fuerte, de ser hermoso, el niño puede hacerse hermoso aunque sea feo; un niño bueno, inteligente y aseado es siempre hermoso” (6).

“Así queremos que los niños de América sean: hombres que digan lo que piensan, y lo digan bien; hombres elocuentes y sinceros” (6).

“Lo que queremos es que los niños sean felices” (7).

“El saber, más que en los puñetazos; aunque es bueno aprender a defenderse, porque hay gente bestial en el mundo, y porque la fuerza da salud, y {…} la fuerza está en saber mucho” (44).

“Los niños deberían echarse a llorar, cuando ha pasado el día sin que aprendan algo nuevo” (109).

Tenía un propósito tras su literatura en la Edad de Oro. Los cuentos tenían un mensaje moral en cada uno. Por ejemplo, en El camarón negro, la moral es que uno se debe contentar con lo que tiene, porque ser ambicioso no es bueno. En el Meñique enseña que el saber vale más que la fuerza. En el artículo, La exposición de París, escribe de toda la técnica y de las máquinas que estaban en esa exposición mundial. Lo interesante es que un niño le escribe para preguntar si estas cosas de que habló en el artículo eran verdaderas. Martí responde diciendo: “Por su puesto que es verdad” (136). En el poema, Dos Milagros, muestra que la muerte viene para todos, sea rico o pobre. En Los zapaticos de rosa presenta la compasión, la caridad y el amor de una niña rica a una pobre enferma, cuando le da sus zapatitos rosados. La madre de la niña le reafirma que lo que hace es bueno y le dice:

– << ¡Sí, Pilar, dáselo! ¡y eso también! ¡tu manta! ¡tu anillo!>>
Y ella le dio su bolsillo,
le dio el clavel, le dio un beso (Martí 28).

Hoy siguen educando a los jóvenes con literatura martiana. Martí trataba de enseñar a los niños con su revista la cual, en la actualidad, todos sus artículos están contenidos en un libro para que se sigan aprovechando por las nuevas generaciones.

Existe un precioso libro infantil titulado Los zapaticos de rosa del mismo poema de Martí con ilustraciones de Lulu Delacre. Alma Flor Ada, la autora contemporánea de libros infantiles, escribió la obra Caminos de José Martí, Frida Kahlo, César Chávez. Es una biografía de Martí y enseña a los jóvenes no sólo sobre el ser humano, sino también de sus ideales. Riding on the Streets of Gold o sea Manejando en los caminos de oro, es un libro para adolescentes que tiene un capítulo dedicado a Martí. Es decir, más de cien años después de su fallecimiento, los ideales y la vida de Martí siguen siendo ejemplos para los hombres y los jóvenes de hoy.


Monumento a Martí, La Habana.

Hoy Cuba sigue siendo una nación que lo venera como su defensor y libertador. Hay un día feriado, el 28 de enero, que lo conmemora como su líder, nombrándolo tiernamente como el “Apóstol”, porque dedicó toda su vida a liberar a su patria y la humanidad. “Martí, que enseñó a sus contemporáneos cómo amar a su tierra y cómo luchar por ella, es, más que un héroe nacional al uso, el maestro de todos los cubanos. Su memoria, a la que se han elevado estatuas y monumentos en todos los rincones del país, es venerada como la de un unánime líder moral” (Shuler en Lizaso 10). El aeropuerto de La Habana tiene su nombre al igual que la biblioteca nacional que está en la Plaza de la Revolución. Esto es un signo de que su memoria y sus ideales aún están vivos.

Después de aprender mucho sobre Martí y leer algunos de sus escritos, lo admiro como un hombre de carácter de hierro. No hay muchos que dedican su vida a lo que predican, pero José Martí es ejemplar de ello. Su meta de independizar a su patria y dar el bienestar a la humanidad, son ideales que nunca serán olvidados. El mensaje a los jóvenes en La Edad de Oro es una culminación de diversos escritos para enseñar a los niños con la esperanza de que serán el futuro, un futuro que, por supuesto, siempre tiene que ser mejor.


Jose Martí en México, 1875. Foto: http://www.josemarti.org/

Obras citadas

  • Adams, Jerome R. “José Martí.” Latin American Heroes. New York: Ballantine Books, 1991. 125-136.
  • Cuetos, María Luisa Laviana. José Martí: la libertad de Cuba. Madrid: Ediciones Anaya S. A., 1988.
  • Lescayllers, Dr. Ogsmande. “José Martí: un pobre de la tierra.” La página de José Martí. Hilda Luisa Díaz-Perera. Accesado el 18 de diciembre, 2007.
  • www.josemarti.org/jose_marti/articulos/articulospermanentes/ lescayllers/jmpobredelatierra/jmpobredelatierra1.htm
  • Lizaso, Félix. Martí, Martyr of Cuban Independence. Trad. Esther E. Shuler. Westport, Connecticut: Greenwood Press, 1974.
  • Martí, José. La edad de oro. Buenos Aires: Editorial Nueva Senda SRI, 1972.
  • Martí, José. Los zapaticos de rosa. Nueva York: Lectorum Publications, Inc., 1997.


2 Comentarios a “Mensajes de José Martí a los jóvenes”

  1. Por: rose duran en Sep 19, 2011

    Un hombre increiblemente humanitario, no era indio era español pero tenía su corazón lleno de caridad y se dolía del corazón ajeno, de los oprimidos aunque él no fuera uno de ellos…

    rose duran
    roseduran408@yahoo.com

  2. Por: francisco viera en Abr 4, 2012

    ..Leí en mi juventud este libro (puedo decir que sus mensjes me formaron)desgraciadamente lo perdí, me hace mucha falta para hacérselo leer a mis hijos…si alguien me puede ayudar.

    Francisco Viera
    locopancho@yahoo.it

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