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Al inmigrar a este país muchos mexicanos se enfrentan a crudas experiencias que los marcan de por vida. El anhelado “sueño americano” se convierte en dolosa pesadilla, una imborrable cicatriz que los motiva a crear obras literarias para mostrar las crudas realidades que han vivido

CREACIONES ESCOLARES/SPANISH WORKSHOP

Por Liliana Acosta

Trabajo para el curso “Literatura Chicana”/California State University-Stanislaus

Día de publicación: 29-01-2008

¿Alguna vez se les ha cruzado la idea de que nuestras experiencias pudieran motivarnos e inspirarnos a escribir grandiosas obras literarias? Muchos creemos que los grandes autores tienen una inmensa capacidad y talento para elaborar sus composiciones, debido a su alto nivel de educación. Aunque en la mayoría de los casos sea cierto, esto no aplica en todas las circunstancias, pues hay varios autores que se basan en sus experiencias de vida para crear un cuerpo literario. Incluso se podría decir que cualquiera de nosotros podríamos escribir un libro relatando experiencias personales por muy insignificantes que parezcan. A pesar que no todos los autores escriben obras basadas en la realidad, muchos en su ficción suelen incluir algunos detalles de ella. El propósito de mi ensayo es analizar y observar cómo las experiencias vividas por algunos autores chicanos han influido en sus creaciones literarias.

Al inmigrar a este país muchos mexicanos se enfrentan a crudas experiencias que los marcan de por vida. La mayoría vienen en busca de mejores oportunidades no sólo en el ámbito económico o profesional, pero además en el contorno personal. Sin embargo, luego se dan cuenta que el anhelado “sueño americano” se convierte en la más dolosa pesadilla. La cual les produce una imborrable cicatriz y los motiva a crear sus obras literarias para mostrar las crudas realidades que han vivido.

El primer autor chicano que analizo en este fenómeno es el escritor Rubén Medina. La antología La Otra Voz de Nicolás Kanellos proporciona una biografía sobre Medina en la cual se expresa que uno de sus temas favoritos es escribir poemas basándose en vivencias propias y en su odisea al llegar a Estados Unidos (Kanellos 287). Medina nació en 1955 en la ciudad de México y llegó a los Estados Unidos en 1978 en donde desempeñó diversos trabajos como jardinero, lavaplatos, cocinero, obrero de la construcción y finalmente instructor de español y literatura (Kanellos 287).


El poeta Dr. Rubén Medina,
www.housing.wisc.edu/ilc/activities.html

Al leer los poemas de Medina en su libro Amor de lejos…Fools’ Love una se puede percatar que la mayoría se correlacionan a temas sobre las experiencias vividas por este autor y por muchos de los inmigrantes. Por ejemplo, el poema “Un poeta que trabaja de cocinero o Un cocinero que escribe poesía” relata la vida cotidiana de un cocinero que tiene que soportar los abusos y malhumor de su jefe. Su poema dice, “Seamos honestos, hay muchos inconvenientes en esta profesión: trabajar de noche y los fines de semana, el humorcito del manager, 4 dólares la hora, los ojos del boss, vacaciones de ya no vuelves”… (Medina 26) y así continúa hablando sobre las experiencias de un cocinero. En estos versos el autor trata de relatar sus vivencias de la época en que ejerció esa actividad. Como ya lo mencioné, a su llegada a este país Medina realizó diferentes trabajos incluyendo el de cocinero (Kanellos 287). Después de leer su biografía comprendí y concluí que este poema, más allá de ser simplemente la historia sobre un trabajador cualquiera, se trata de las experiencias del propio escritor.

En otro de sus poemas, “Identidad,” Rubén Medina no sólo narra sus experiencias y dificultades en Estados Unidos, sino además incorpora su propio nombre como uno de los personajes del poema. En la línea dieciocho declara: “El tocayo, Rubén, ha cruzado la frontera miles de veces y nunca anda solo porque no le gusta bailar con su sombra” (Medina 47). Esto contribuye y respalda mi tesis de cómo los autores chicanos utilizan sus experiencias para sus creaciones literarias. El poeta además manifiesta y advierte a los futuros inmigrantes que a su llegada a este inmenso país la mayoría de ellos quedarán atónitos con sus grandiosas infraestructuras: “Cuidado, aquí todavía el mundo es pequeñito aunque te sorprendan tantos edificios, supermercados, leyes y carreteras” (Medina 47). Ampliando mi análisis, puedo percibir que Medina, más que estar advirtiendo a los futuros inmigrantes, les aconseja de que no se dejen llevar por lo que observen, ya que él pudo comprobar por sí mismo que la belleza de la nación norteamericana es sólo superficial, pues lo que comienza siendo un sueño se convierte en ocasiones en una odisea/pesadilla (Kanellos 287).

Al igual que Medina, Oscar L. Cordero en su libro Entre la sed y el desierto, ofrece el relato testimonial de la cruda experiencia que vivió al cruzar la frontera entre México y Estados Unidos por el desierto de Arizona (Muñoz). En cada capítulo del libro, Cordero no sólo ejemplifica cómo las vivencias de una persona (autor) fácilmente pueden convertirse y reproducirse a obras literarias. En la entrevista que David Alberto Muñoz le realizó a Cordero dos de las preguntas principales fueron: Si él había pasado por esta experiencia en lo personal y “¿Qué lo estimuló a escribir este libro?” (Muñoz). Según esta entrevista, Cordero explicó que, en efecto, los eventos relatados son experiencias reales las cuales fueron fáciles para él escribirlas porque todo está en su mente. De igual manera, explicó a Muñoz que su razón principal para escribir su obra fue para que la gente en general supiera lo que vive un emigrante cuando ingresa a Estados Unidos “sin papeles”, además de los peligros a los que se expone una persona, sean hombres, mujeres y niños, cuando vienen al “otro lado” a buscar trabajo.


El narrador Oscar Cordero. Archivo

En el capítulo catorce, “Miedo a morir”, Cordero narra la desesperación que experimentó en carne propia durante su travesía por el desierto. Revela que no sabe ni qué siente de tan cansado, “No sentía sed, pero me sentía débil. No podía sentir sed porque ya estaba enfermo” (Cordero 72). En estas líneas, se confirma cómo su experiencia en el desierto lo estimuló a escribir para que otros inmigrantes se percaten de los peligros al cruzar la frontera por el desierto. De todos los capítulos de su libro, éste es el que más me impactó, pues considero que revela e ilustra sobre la cruda realidad que vivió el autor. Cordero no simplemente tuvo que soportar la intensidad del sol y la sed, sino además se vio obligado a hacer otras cosas que para muchos son repudiables, “Horas antes yo había bebido orines de vaca mezclados con lodo y mi organismo los succionó cual leche materna” (Cordero 73). Para cualquiera, lo anterior puede sonar sumamente asqueroso, sin embargo, ante la situación por la que atravesaba Cordero, cualquier cosa que hubiera hecho por muy extrema que haya sido, habría sido muy normal con tal de sobrevivir. Aunque su testimonio suene extremista, las razones que tuvo para convertirlo en libro son válidas. Según Muñoz, Cordero quería que los pueblos y los gobiernos de Estados Unidos y de México supieran y conocieran paso a paso las caminatas y los peligros a los que se exponen los inmigrantes en su ruta por la sierra y el desierto, sin agua, ni comida, a expensas de “coyotes” y de gente que desconocen en lo absoluto (Muñoz).

Cordero confirma, pues, que muchos autores chicanos deciden reproducir sus experiencias en sus creaciones buscando siempre dar un mensaje y testimonio sobre sus odiseas a los lectores.

Este fenómeno no sólo se encasilla a los autores propiamente chicanos ni sobre las experiencias de los inmigrantes a su llegada a la Unión Americana, al contrario, puede incluir también a autores de diferentes géneros y categorías. Un ejemplo de ello es el profesor y escritor fronterizo Manuel Murrieta-Saldívar, quien nació el 28 de mayo de 1959 en Ciudad Obregón, Sonora, México (Rentería). En la entrevista que Mario Fernando Rentería le realizó a Murrieta en 1999, se observa que desde sus inicios Murrieta trabajó en la ciudad de Hermosillo como auxiliar de redacción en el periódico El Imparcial, y tiempo después en el periódico Información en el que, según Murrieta, se formó como periodista y cronista. En la entrevista, confiesa que sus primeros escritos los elaboró durante el tiempo que pasó fuera de Sonora cuando era adolescente, y simplemente escribía con mucha nostalgia lo que estaba sintiendo (Rentería). Desde entonces, Murrieta ha escrito varios libros en los cuales sus experiencias personales así como los acontecimientos que ha presenciado han influido en sus creaciones.


Rumbo al norte de California. Archivo

Personalmente, conozco a este escritor pues no sólo he leído varios de sus trabajos, sino además ha sido mi profesor. Después de leer su más reciente creación. El Pérsimo de California, inmediatamente noté que esta crónica es básicamente la recopilación de las primeras experiencias que Murrieta vivió a su llegada al norte de California. En todo su texto, el autor lleva de la mano al lector por todos los momentos de felicidad, deleite, angustia, desesperación e incidentes que experimenta en su primer día oficial en esta región. Al incluir tantos detalles, transporta al lector a eso momentos y lugares claves en su vida. Así, comienza su crónica ilustrando su sorprendida reacción al encontrar su fruta preferida (pérsimo) en el patio del que sería su nuevo hogar, y desde ahí nos lleva por todo un recorrido relatando sus primeras vivencias californianas (Murrieta). A la vez, explica la frustración de no poder estar resolviendo los problemas de mudanza junto a su familia por tener que resolver los trámites imprescindibles de su nuevo empleo, “…pensaba cómo en ese mismo momento Katty se las arreglaba para tramitar casa de renta, monitorear mudanzas, detectar fallas de funcionamiento o ausencias de aparatos domésticos. Me imaginaba que mi deber era estar junto a ella, como buen esposo feminista, y no en ese estreno universitario de obligación irrenunciable” (Murrieta). En estas líneas, se puede observar cómo se siente frustrado por no poder partirse en dos y resolver tanto sus obligaciones profesionales como sus obligaciones de esposo y padre. No sólo por tratarse de una crónica implica que un autor escriba basándose en sus experiencias, en el texto de Murrieta claramente se percibe que las experiencias que vive lo inspiran a transformarlas en una creación literaria.

De esta forma, puedo concluir que una característica de los autores chicanos es que muchas de sus creaciones se basan en sus vidas personales, en lo que han percibido de la realidad a través del tiempo. Buscan dar su testimonio y servir de ejemplo para que otros no cometan los mismos errores y padezcan los mismos sufrimientos. Por supuesto, esta característica no sólo aplica a autores chicanos, creo que es un fenómeno universal de la literatura, creaciones que se producen en base a las vivencias propias. Medina, Cordero y Murrieta comparten así la misma característica ya que los tres escriben como resultado de experiencias vividas, intentando producir obras literarias que superen el tiempo y el espacio en los que fueron creadas.

Contacte a la autora: lily_228@hotmail.com

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