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EL PRESIDENCIALISMO MESIÁNICO YA RENACE EN MÉXICO. SERÁ EN JULIO CUANDO EL FERVOR ENTRE EN SU PUNTO MÁXIMO. Y TODAVÍA NO SABEMOS, BIEN A BIEN, SI ESTO ES ACTO POLÍTICO O APARICIÓN.

Por Mária Dolores Bolivar

Lopezobrador, lopezobradorismo, lopezobradoristas. Acabamos de dar en México con un mesías nuevecito, recién salido del paquete.

“Si me sacas de pobre, niñopita, voto por ti.” Ya se aprestan las mañanitas y las cuelgas, por una concesión de taxi o una plaza permanente en gobierno. “Mis vítores y cantos si se me hace una chamba de jefe para arriba.” Y el mesías, asume con buen juicio la regla de no compararse con el anterior, ni de creerse más chiquito que el próximo o los que vendrán. El mesías goza de su breve reinado entre la feligresía, llamado a sanar, salvar, dar—¡qué digo!—a convertir piedras en panes y jarras vacías en abundante fuente de vino. Hace seis años ese altar lo ocupaba Vicente Fox, Chente. Un poco más atrás fue Marcos. Esto del niño salvador no es metáfora ni caso aislado, es práctica de vida, acto de fe. Al niño en turno lo tomamos desnudo, como del nacimiento; lo vestimos y acicalamos para ir con él de casa en casa, prodigándole mimos y cuidados. Si nos resulta renegado, lagartón, ingrato, le perdonamos todo y alardeamos sus buenas intenciones cual si fuese hijo de sangre.

¡Sosiégate, aguafiestas!

Debo ser de la pasta de mexicanos que no se entusiasman con nada, la ventisca soplando en días de sol su nubecilla temporalera. Pero no piensen que voy a repasar historia, apenas acudir a la última intentona de vestir mesías presidenciable para luego depositar en tan suprema alteza nuestras golpeadas esperanzas. No hay que ir hasta Morelos, al cura, a Madero… al tata Lázaro … si Fox iba a salvar a las madres solteras de la ignominia del abandono. Fox juró erradicar violencia, pobreza, hambre, desigualdad. ¿Chiapas? “¡Denme quince minutos! ¿La ciudad de México? El puro mundo—seguro y feliz— diligente y prendido de la chispa -de- la-vida. Tan sólo en ese microcosmos del campo mexicano que es Zacatecas, en donde la muerte del ejido antecedió—vaya infortunio—el feliz alumbramiento de la democracia foxiana, la gente se volcó en pro del guanajuatense. La simpatía que despertaba no tenía lógica, la llamaron “voto útil”. De todas partes, corrientes y partidos llegaron cartas, comunicados. Fox, el mesías en turno, viajaba en andas, para banquete de los corresponsales extranjeros, alabado a voz en cuello por muchedumbres de toda la república mexicana.

Balance en rojo

Hoy más que nunca, seis años después, los hombres del campo se van, cierran sus casas, postergan sus afectos, sus sueños… salen en vans, en autobuses de línea, en coches y camiones de redilas… los dejan en la frontera, donde inicia la trama del presente. Fracasaron los microcréditos, la changarrización, los programas de madres y niños de la calle. El éxodo es apabullante, sombrío, conmovedor, indignante. De cada municipio parten, con distintos rumbos, cierran escuelas, dispensarios, centros comunitarios. ¿Sorprende? ¡No! Durante años toqué puertas, de casa en casa, por todo Zacatecas. Con gran frecuencia encontré mesas vacías, salas abandonadas, familias incompletas… Mis vecinas de enfrente eran dos viejecitas cuyo negocio de abarrotes simbolizaba su último contacto con la tierra. El resto de su día transcurría entre la sala o la recámara de casa y Chicago; entre los meses de feria y Los Ángeles. “Mi padre, mi hermano, mi cuñado, mi sobrino…” enlistaban con facilidad a sus ausentes aquellas diligentes ochentonas mientras sumaban sobre un añejo apunte el precio al alza de la sopa, el jabón, los refrescos, los tarros de salsa o mayonesa.

Un puente imaginario que se extendía hasta Utah sacudía cada agosto la realidad del sastre que tristeaba el resto del año en su local de la plazuela del Vivac. El sastre de mi cuadra se sostenía vendiendo mochilas, pasadores, medias, cosméticos que sus parientes le envían de acá, desde que el negocio se puso flojo. Se le fueron los seis hijos, las nueras, los nietos, las nietas, uno por uno, cada cuál con su derrotero y su esperanza.

¿En dónde se nos quedó el futuro, si tantos se han ido?

Muchos de Lampotal, de Veta Grande, de San José de la Era, están en Estados Unidos. Se van para sobrevivir. Cuando empiezan a enviar remesas a sus familiares el gusanito de salir se va esparciendo entre los que se quedan. Si hasta parece que acabarán por irse todos. Por eso ahora, entre los de acá, el tema también es Andrés Manuel López Obrador, el Peje. Sobre todo desde que lo entrevistó Jorge Ramos. “Pasó después de La Madrastra”, presumió Reme, su hijo se lo grabó en DSL. Ahora Reme ya pide que llegue López Obrador y testimonios de su milagrería circulan por Vista, Fallbrook, Rialto, Murrieta. Este mesías con rostro de pez y cola de lagarto le puso una pensión a la abuela del Cuco; le arregló su asuntito a la tía de Francisco, le dio trabajo al suegro de Adelina. Una maestra de literatura me lanzó tremenda retahíla porque no muero por López Obrador. Una vieja compañera de la escuela me increpó con furia luego de que puse en duda los poderes de AMLO. El embrujo es genérico, generoso, generador…. Muchas capitalinas ya ven en AMLO al santito que las sacará de la inercia, el desempleo, las deudas, la soltería, el abandono. AMLO para el mal de ojo; AMLO para el empacho; AMLO en lavanda para atraer galán; AMLO de cabeza para que el casero no les suba la renta. Y el soltero AMLO embarnece en su nueva realidad de ídolo, de líder excelso. Ya sueña que es Madero aunque sin lema, Flores Magón, sin causa, Cuauhtémoc, sin herencia ni karma. Se jura reencarnado del juarismo y del antiimperialismo de tiempos de Maximiliano. Pero, sobre todo, bautiza, confirma, casa, descasa, toca y sana a quien acude a sus públicas sesiones milagreras. Pa´ luego, para las vacas flacas de nuestras fantasías, dejamos el análisis, la crítica, el desencanto. Por hoy, nos aferramos al plano de los aparecidos, la Nirvana de los llamados a dividir el territorio en dos, como quien divide las aguas de nuestro campo muerto. Ave María San AMLO, señor de Macuspana, niñopita milagrero de la Chontalpa, Amorcito corazón, corazón, corazón de la mismísima patria mexicana reencarnada en una damisela querendona y cantarina que habrá de llevarte en andas, hasta la presidencia mesiánica de la patria mexicana. Como en las mejores películas de Pedro Infante, porque lo demás son puras telenovelas…

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Contacte a María Dolores Bolívar:Mbolivar@san.rr.com


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  2. Sep 24, 2010: CULTURAdoor » » Culturadoor 47
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