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POR ESO DESEO DIRIGIRME A LOS JÓVENES, LOS CHAVOS, USTEDES CARNALES. ES MUY IMPORTANTE LEER. PERO NO NADA MÁS TELEGUÍA O TV NOVELAS.

Por David Alberto Muñoz

En fecha reciente, escritores hispanos de Phoenix, Arizona, participaron a invitación del alcalde de Agua Prieta, Sonora, David Figueroa y la Dirección de Educación y Cultura, en el programa “El que lee crece y hace crecer”. Los doctores Leo Cervantes, David A. Muñoz y Manuel Murrieta disertaron sobre los beneficios de la lectura y presentaron sus obras a cientos de estudiantes nivel preparatoria y superior. El Director de Educación y Cultura de Agua Prieta, Juan Valente Rivera, alabó la disponibilidad de estos autores a quienes invitó a tocar el tema del mexicano migrante y fronterizo. El evento refuerza los lazos existentes entre comunidades hispanohablantes en ambos lados de la frontera. Cervantes, Muñoz y Murrieta compartieron con el público lecturas de sus respectivas obras: Los alabados, Méxicalipsis y Háblame a tu regreso, editados por Orbis Press. A continuación reproducimos en exclusiva el texto leído por el Dr. Muñoz a cientos de estudiantes aguapretenses en el Auditorio Municipal de la ciudad fronteriza…

Cuando era niño, después de comer, mi padre nos juntaba a mis hermanos y a mí, para una sesión de lectura. Solemnemente, en la sala de la casa, tomaba de su biblioteca el libro seleccionado para esa semana y lo leía con voz de locutor.
Las primeras veces, mis hermanos y yo, nada más nos mirábamos con ojos de sorpresa, tal vez de enfado, como diciendo “quiero irme a jugar”.

Éramos niños y, gracias a Dios, tuvimos la oportunidad de crecer como tales en medio de un México que tal vez ya no existe, atrapado como quedó en mi generación y en mi mente.
Una vez a la semana, mi padre nos leía alguna novela, algún cuento o poema. Poco a poco, comenzamos a disfrutar de aquellas familiares sesiones culturales.

Con el paso del tiempo la rutina cambió y cada uno de nosotros teníamos la responsabilidad de leer durante nuestras reuniones de lectura. Debíamos escoger un libro para leerlo frente a la familia.
Por arte de magia, ya había interés de nuestra parte. Tengo en mi mente grabados los momentos que pasaba decidiendo qué texto utilizaría. Me perdía entre la inmensidad de libros que mi padre poseía. Con mucha emoción, ensayaba las palabras que el viernes por la tarde, después de comer, tendría que leer ante mis hermanos y mis padres. Incluso, recuerdo que mis hermanos llegaron a presentar pequeños diálogos, incursionando de esa forma en el género teatral.

Esta fue la manera en que adquirí el amor por la lectura, y luego por la escritura; un amor que nació de la experiencia práctica y sencilla que se ha convertido en la gran herencia que mi padre le dejó a mi familia.

Por eso deseo dirigirme a los jóvenes, los chavos, ustedes carnales. Es muy importante leer. Pero no nada más Teleguía o TV Novelas. En la sociedad en la que vivimos, a la gente le gusta leer los chismes de la farándula, que se ha convertido en el alimento del consorcio humano que ya va más allá de la post-modernidad.

De igual manera, es trascendente la necesidad de conocer más a fondo lo que se llama: “patrimonio de la humanidad”. ¿Qué significa esto en términos prácticos? Pues leer, leer y leer historia, filosofía, literatura, ciencia, cualquier palabra escrita por seres humanos que, al igual que nosotros, descubrieron en algún momento de sus vidas el placer de las letras.

¿Cómo saber la historia de nuestro país si no es leyendo? ¿Qué me dicen de la historia del planeta en el cual por accidente o voluntad divina vivimos? Es necesario saber de los grandes de la literatura, Miguel de Cervantes Saavedra, William Shakespeare, Sófocles, Honorato de Balzac, Jorge de Montemayor, James Joyce, Fyodor Dostoevski, Walt Whitman, Bernal Díaz del Castillo, Delmira Agustini, Mariano Azuela. Es necesario saber de los grandes filósofos, desde Sócrates hasta Sartre, pasando por Immanuel Kant, Soren Kierkegaard y David Hume.

¿Y saben ustedes por qué es tan importante leer? La lectura no sólo trae conocimiento a nuestra mente, puede también ser divertida. Como la escritura de Juan del Valle y Caviedes, autor peruano que me hipnotizó con su poema dedicado al pedo, sí, al pedo, dicho siempre con el debido respeto.

El olerlo es saludable,
Con más ventaja que el ámbar
Pues da dolor de cabeza
Y mal de madre a las damas

¿Hay cosa más aplaudida,
entre las letras profanas,
que aquel pedo de Pamplona
que se oyó en la Gran Bretaña?

Entre más leía, más cosas sabía. En primaria y secundaria, en la escuela Sara Alarcón de la ciudad de México, mis maestros se sorprendían que conociera a Juan Díaz Covarrubias, Sor Juana Inés de la Cruz, José Joaquín Fernández de Lizardi o Agustín Yánez.
Quizás más entrado en años e interesado en las muchachas, me di cuenta que al sexo opuesto le gustaba la poesía romántica. Andaba escribiendo y leyendo poesía como loco, según yo, para conquistar. Así descubrí a Octavio Paz, César Vallejo, Rubén Darío, Vicente Huidobro.

Más adelante descubrí la narrativa, la novela, el cuento, el ensayo mediante un sin fin de autores que dejaron huella en mi propia escritura, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, José Agustín, Elena Poniatowska. Por esto considero a la lectura importante.

Seamos honestos, la generación actual es una de imágenes, no de palabras. ¿Cuántas veces he escuchado a mis estudiantes decir “no he leído el libro pero vi la película”?

Si deseamos una vida mejor, un mejor país, una experiencia humana más plena, necesitamos valorar la lectura. Es vital desarrollar el gusto por la palabra escrita. Vivimos en un mundo que viaja a más de cien kilómetros por hora, constantemente escucho: “no tengo tiempo para leer”.
¿Quién tiene tiempo para leer cuando hay que trabajar, estudiar y criar una familia al mismo tiempo? Sin embargo, debemos detenernos y hacernos amigos de un libro, no sólo de forma individual, sino también de forma colectiva. Tal vez, como lo hizo mi padre hace años.

Los libros pueden ser nuestros amigos, nuestros confidentes, nuestros confesores. Nos llevan a lugares enigmáticos, fomentan nuestra imaginación, nos permiten ver más allá de nuestro propio discurso y no cuesta absolutamente nada leer.

Chavos, chavalos, jóvenes o, como se llaman unos a otros ¿sabes qué güey? ¡Hay que leer! Cada uno de los miembros de este foro te invitamos, de una manera sencilla, a disfrutar de un mundo lleno de novedades, ideas, debates, controversias. Un cosmos que te puede hacer reír, llorar, simplemente sentir, que te dará inigualables momentos que sólo con tu mente podrás descubrir.
¡Leamos jóvenes! Alimentemos nuestros espíritus con el poder de la lectura. El ingenioso Hidalgo, don Quijote de la Mancha, Cien años de soledad, Ulises, La casa de la laguna, Balún Canán, Peregrinos de Aztlán, Háblame a tu regreso, Los alabados y Méxicalipsis.

Leer es el estar vivo, crear primicias que den pie a conclusiones prácticas en nuestra vida diaria. Leer es sabernos vivos y capaces de forjar nuestro propio destino, dispuestos a cambiar nuestra realidad. Leer es el principio de una vida sin límites de conocimiento. Leer es lograr existir.
Bacon dijo: “La lectura hace al hombre doctor: la conversación lo hace desenvuelto; el arte de escribir, exacto”. ¡Leamos, leamos, leamos, leamos y leamos!
Muchas gracias.
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Contacte David A. Muñoz: david.munoz@cgcmail.maricopa.edu Tel. 480-732-7173


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  2. Sep 25, 2010: CULTURAdoor » » Culturadoor 47
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