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ENTREVISTA

Por Arturo Gálvez

Arturo Gálvez, periodista radiofónico en la 740 AM, de Phoenix, Arizona, entrevistó en su programa Hoy por Hoy, hasta el Distrito Federal, a Felipe Calderón, candidato del PAN a la presidencia de México. Gálvez seleccionó a Culturadoor para publicar en forma exclusiva la entrevista con la cual iniciamos la cobertura del tema político. Dada la intensa actividad que se presenta entre fuerzas ciudadanas y del poder, no sólo por el año electoral mexicano, sino por las constantes luchas de la comunidad latina y migrante en Estados Unidos, incluiremos este tipo de contenidos con profundidad y contexto, pero con sencillez, a fin de participar en la cultura política de nuestros lectores.

Don Felipe, cómo le va, buenas tardes, ¡qué gusto saludarlo!

Qué tal Arturo. Qué gusto saludarte a ti y a todo el auditorio de Phoenix, que nos escuchan a través de la W, a todos los paisanos, mexicanos y en particular a los michoacanos que muchos ha de haber por allá, desde esta bellísima tierra mexicana que tanto extraña a su gente que vive en Estados Unidos.

Permítame darle las gracias por habernos tomado la llamada. Comentaba que usted se ha rodeado de la gente que sabe lo que hace y que bastó un par de llamadas para lograr esta charla que tenemos con usted. Para mí como periodista, Felipe, es el mejor indicio de que va por el camino correcto.

Gracias, Arturo. La verdad tengo un muy buen equipo, joven, entregado a los ideales que compartimos. Es un equipo ganador para acabar pronto. Por eso han salido las cosas bien, y además a mí me da mucho gusto poder platicar con el auditorio que te escucha y que es muy difícil contactarlos desde acá, pero que por la radio y la telefonía nos permite hacerlo. Estoy muy contento por el avance de nuestra campaña electoral en toda la República Mexicana y la gran aceptación que hemos tenido por nuestra victoria contundente en el proceso interno de Acción Nacional. No sólo ganamos la mayoría de las entidades federativas de México, sino también el voto de los panistas en el extranjero, me lleno de emoción y de orgullo. Pero también hay una enorme responsabilidad de construir un México mejor, que anhelamos para nosotros, para nuestros hijos, que permita que algún día, en el futuro, que México se reencuentre en su propia tierra con todos sus hijos.

Precisamente usted me respondió antes de preguntarle, sobre lo que sin duda ya tiene planeado hacer como presidente para de alguna forma frenar el flujo de los migrantes, especialmente de los jóvenes que sueñan con un mejor porvenir sin tener que abandonar el terruño. Y también qué piensa hacer para traer de regreso a esos millones de mexicanos que un día se fueron, con lágrimas en los ojos, dejando atrás familia, la tierra que nos vio nacer, a causa de un sistema sociopolítico tan deficiente que sólo algunos pocos disfrutaban de las grandes riquezas de México, ¿no?

Si, mira, es una explicación muy larga, pero déjame resumirla desde una explicación económica. El trabajo y el capital, la mano de obra y la inversión se complementan, son bienes que se necesitan recíprocamente. En México, desgraciadamente, durante décadas cometimos el error de no sólo no generar las condiciones que permitieran la inversión, sino que, incluso, hicimos todo lo posible por rechazarla. ¿Qué fue lo que pasó? En la medida que necesitábamos el capital, éste nunca llegó. Al contrario, la mano de obra se fue a donde está el capital. Entonces, en lugar de que nuestra gente se quedara en sus comunidades, tuvo que irse a buscar un mejor porvenir. Es un fenómeno natural, diría yo, de complementación entre trabajo y capital. ¿Qué debemos hacer? En el corto plazo, entre otras cosas, generar un acuerdo migratorio, lograr que en una visión de futuro América del Norte, Canadá, Estados Unidos y México, sea un mercado no sólo de bienes y de servicios, sino un mercado de libre de trabajo, donde la fuerza laboral pueda desplazarse con libertad. Además, y creo que esto es clave, que en lugar de que la mano de obra se vaya a donde está el capital, de México a Estados Unidos, mejor que el capital, la inversión, se vaya a donde está la mano de obra, es decir de Estados Unidos a México. Para ello, me propongo generar todas las condiciones que permitan que México se convierta en una verdadera potencia receptora de inversión. Primero ver las condiciones de seguridad jurídica y pública que aseguren a la gente su estabilidad, su integridad física y patrimonial, que no se vea afectada por los intereses de la delincuencia como está ocurriendo. En segundo lugar, que las empresas tengan en México las condiciones de competitividad que permitan al aparato productivo mexicano no sólo competir, sino ganarle a un mundo que le compite intensamente. Tener energéticos de calidad, y a precios competitivos, impuestos que no sean tan extremadamente gravosos como lo son ahora, un gobierno mucho más eficiente y menos estorboso para las empresas y un desarrollo regional basado en la infraestructura, la apuesta al turismo, el valor agregado, la agroindustria en el campo, en fin, que permitan que México aproveche hasta el último de sus enormes talentos que nos han sido dados por el creador desde hace mucho tiempo.

Si, sin duda este problema de la migración es uno de los asuntos a tratar dentro de la nueva administración. Curiosamente, Felipe, el estado de Michoacán, de donde usted es oriundo, y el estado de Zacatecas, de donde yo soy originario, tienen el índice mayor de migración hacia los Estados Unidos. ¿No sería lindo que toda esa gente que arriesga su vida en el desierto, en el río o ante la delincuencia común se queden a trabajar en México?

¡Por supuesto! Hay datos verdaderamente increíbles, en Michoacán habemos cuatro millones de habitantes en territorio mexicano, más otros dos millones de michoacanos en Estados Unidos, algo increíble. Lo lamentable, al igual que en Zacatecas, es que existen comunidades abandonadas, pueblos que ya son fantasmas, donde las familias están totalmente divididas y deambulan por sus calles ancianos, algunas mujeres, niños, mientras que los hombres fuertes, toda la fuerza de trabajo, todos los mexicanos con mayor audacia, fortaleza, juventud, se han ido. No podemos permitir que México se nos vaya quedando en la soledad, de manera tal que habremos de generar esas condiciones que hagan que la inversión de manera decidida, y sin miedo, sin complejos, sin tabúes, se venga para México porque la gente necesita trabajo. Es algo que los políticos tradicionales, con su carga de complejos y de prejuicios, han arruinado para el país. Yo quiero cambiar esa realidad, sé que no será fácil, que no es labor de un día, que no hay una vara mágica que arregle los problemas de la noche a la mañana, pero si sé que México tiene todo para ganar en un mundo que compite, vamos a hacer un país ganador. El tiempo que nos tome, los recursos que se tengan que invertir, las decisiones que debamos de tomar, hay que hacerlos porque si bien a nosotros quizá no nos alcance verlo, a nuestros hijos les debe de corresponder este privilegio; que un país como el nuestro, con todos sus potenciales, sea explotado al máximo, de manera razonable, honesta, limpia, en beneficio de sus hijos, cosa que no ocurrió durante décadas donde, como tú bien dices, un puñado de abusivos, de delincuentes, simplemente saqueó una buena parte de la riqueza nacional en demérito de la enorme mayoría de millones y millones de mexicanos. Esa historia no debe de volver, no debemos darle la menor oportunidad de que prospere el 2 de julio del 2006 y, al contrario, yo invito a todos los que están en Estados Unidos, en México y a quienes desde Estados Unidos pueden aconsejar a parientes, a que voten en ese ejercicio de responsabilidad que ahora se abre, para que verdaderamente construyamos el futuro de manera decidida y valiente, congruente, echada para delante, con principios, con valores y con un gran sentido de orgullo nacional que nos permita construir el México del siglo XXI.

Para los mexicanos que radicamos en Estados Unidos y que por primera vez, históricamente, tenemos la libertad de ejercer nuestro derecho al voto ¿Por qué nosotros tendríamos que votar por Felipe Calderón?

Porque mira, la disyuntiva en el 2006 es esta. Hay dos partidos que representan el pasado. El PRI, definitivamente, representa el pasado de corrupción, de autoritarismo que debe quedar atrás. Y el pasado que también representa el PRD, un pasado con una economía ineficiente, donde el gobierno se supone que debe arreglar a fuerzas todo, con una economía cerrada donde el mundo no existe o no es relevante, cuando en realidad si existe y si es relevante. Esta visión de pasado con un México que ya quebró varias veces, que en nombre de los pobres dejó a más de la mitad de los mexicanos en la pobreza, sin contar a quienes lograron escapar a los Estados Unidos y a los que murieron en el intento. Ese México no debe de volver. Y, por lo contrario, yo propongo que construyamos el México del futuro, sobre la base de principios y valores, con un proyecto viable, un México construido sobre la base de la ley, una apuesta muy clara a la legalidad, a la defensa de los derechos de todos, a la aplicación de la ley con independencia de los costos políticos. Hacer un México un país de leyes y de certidumbre que además de garantizar las condiciones de una vida digna y la salvaguarda de sus derechos, proteja también a quien invierta y decida invertir en México. Una economía verdaderamente competitiva, generadora de empleos, que haga que regrese y que se vaya a México la inversión, que evite esa migración que está sangrando al país. Que exista una igualdad de oportunidades en lo básico como es la educación de calidad, no importa que se sea pobre o rico, porque los niños en México deben tener la misma oportunidad de educación de calidad, cobertura de salud, acceso a servicios como el agua potable y el drenaje. Que haya un desarrollo sustentable que tenga un compromiso claro con el medio ambiente, que defienda las selvas y los bosques, que obligue a las ciudades a tener plantas tratadoras de aguas negras y tratamiento de residuos sólidos. Y, por supuesto, una democracia que rinda cuentas a los ciudadanos como ocurre en muchos países, todo eso se puede hacer y lo debemos hacer sobre un proyecto que involucre a las mayorías. Ese es mi propósito, yo represento esa alternativa de futuro, estoy preparado para gobernar, conozco los problemas nacionales, he tenido una trayectoria de manos limpias de más de 20 años en la política mexicana, pertenezco a la generación que derrotó al PRI y va a derrotar al PRD de hoy y por lo mismo invito a todos a que hagamos ese enorme esfuerzo de decisión y de convicción por el México que todos queremos.

Hoy compartí con el auditorio una parte de su biografía, Felipe, y es muy interesante, y no tengo duda de que usted es un político muy valiente, cuando le pidió a Ernesto Zedillo la renuncia de Guillermo Ortiz por lo relacionado con el asunto del Fobaproa. Creo que usted es el único político de oposición al PRI que se atrevió a pedir a Zedillo la cabeza de Ortiz, ¿no?

Incluso, de hecho, él aceptó hacerlo. Pero el día en que no cumplió le dije que como mexicano me da vergüenza, me da pena, tener un presidente sin palabra. Fue la última vez que converse con él, pero evidentemente soy partidario de que las responsabilidades sobre decisiones públicas se finquen con claridad. Desde luego, aquel momento, que finalmente y por fortuna quedó atrás, es una lección para todos de que México no puede volver a caer en las garras de quienes irresponsablemente, de la noche a la mañana, quiebran al país y mandan a los mexicanos a esa historia triste de las crisis económicas que han quedado atrás. En eso podrá tener muchos defectos Fox, pero es el primer presidente en más de 35 años que no avienta a México al barranco de las crisis económicas, me parece que eso es algo muy positivo.

De hecho, se acaba de registrar el índice más bajo de inflación de las últimas cuatro décadas.

Si, desde los 70’s no había una inflación tan baja. También, dato que a mucha gente no le interesa pero a mí si, Fox es el primer presidente que en más de medio siglo no endeuda a México con un sólo centavo de dólar. Es decir, no endeuda al país con el extranjero a través de la deuda externa y eso me llena de satisfacción y de orgullo; eso le da un margen de libertad, de libertad financiera, frente al mundo, a las nuevas generaciones de mexicanos que no tienen por qué cargar, como se había hecho hasta ahora, los errores de los gobernantes y los presidentes del pasado.

Felipe, ¿usted haría lo que le aconsejó Aguilar Zinser y Jorge Castañeda a Fox de gobernar sobre el congreso, formar una comisión de la verdad y tratar de llevar a juicio a aquellos que tanto daño le han hecho al país?

Mira, yo quiero ser un presidente con mayorías; lograr una mayoría parlamentaria desde el momento en ser electo, y para ello convoco a los mexicanos no sólo a que ganemos la presidencia, sino que ganemos la mayoría en el congreso de la unión a través del PAN. Pero si no lo logro, quiero, desde luego, ser un presidente de mayorías de todas maneras. ¿Cómo lograr esto? Me propongo formar un gobierno de coalición porque quiero compartir el programa de gobierno, compartir la responsabilidad de gobernar con la oposición o parte de ella. Ser un presidente que cuente con los votos necesarios en el parlamento para sacar adelante mis propuestas, pero si eso no ocurre, si una coalición no es posible—que yo estoy seguro se puede hacer, no lo hemos intentado nunca pero yo lo voy a intentar—creo que la política puede tener resultados eficaces. Sé que en muchas naciones donde quien gobierna no tiene mayoría, recurre a este mecanismo válido, lícito de gobierno de coalición, y lo podemos intentar en México. Si eso no fuera factible, por la irresponsabilidad de la oposición, por supuesto que gobernaría de la mano con la sociedad, con la opinión publica, para fincarle la responsabilidad política, los costos políticos que merecen ser fincados a un congreso irresponsable, y sobre esa base construir no sólo comisiones de la verdad, si no también todos los movimientos que nos permitan impulsar al congreso desde la sociedad civil y desde los ciudadanos, a tomar las decisiones que debe de tomar y que irresponsablemente ha eludido de manera sistemática durante muchos años.

Sobre el dictamen del IFE de no permitir a los candidatos proselitismos fuera del territorio mexicano, nos hubiera encantado verlo a Usted por acá en un acto en Phoenix, o en cualquier otro lugar de Estados Unidos, o de pronto un debate entre los tres aspirantes en alguna universidad pública, ¿qué piensa sobre esto?

No, pues, a mí encantado. La verdad es que me siento atrapado, atado de manos porque a mi nada más me gustaría visitar a mis paisanos especialmente a los michoacanos y a todos los mexicanos en Estados Unidos. Tengo ideas y propuestas que compartir, pero estoy prácticamente atado a esta reglamentación que me parece ineficiente, por lo menos, incomprensible en algunos casos. Tenemos votantes que ganar y sin embargo está el impedimento legal de salir de las fronteras de México, algo debemos de hacer y espero que el IFE recapacite, reconsidere esta decisión.

¿Usted ya tiene pensado alguna propuesta que proponerle al presidente Bush, que le tocarán algunos años de su gobierno?

Si, por supuesto, mira, es necesario impulsar el acuerdo migratorio. Yo no concibo América del norte, es decir, Canadá, Estados Unidos y México, como una región que sólo tenga libre comercio de bienes, sino también un mercado laboral libre. Yo creo que estos tres países deben ser como en la Unión Europea donde las fronteras están abiertas para la gente que labora en esa región, y eso la hace más prospera. Si fuera así, todo sería en beneficio de la propia economía no sólo mexicana sino americana. Debiera permitirse un mercado libre, ahora bien, sé que eso no será factible quizá en el pronto plazo, hay muchas resistencias políticas, pero también sé que hay muchos congresistas tanto demócratas como republicanos que coinciden con este concepto. Sé que lo que quieren es que haya una frontera segura, y que podemos conciliar los intereses, por un lado tener una frontera segura para ambos países pero al mismo tiempo un mercado de trabajo formal, legal, interfronterizo, que vaya más allá de las restricciones actuales. Incluso, a reserva de que este es un tema muy polémico, aun dentro de la propia comunidad méxicoamericana, debemos impulsar a si sea gradualmente los primeros pasos de que funcione ese mercado libre de trabajo. Y lo primero quizá es la regularización del empleo temporal lo cual va ir ampliando paulatinamente la oportunidad de trabajo de los mexicanos en Estados Unidos. Esto se tomaría como un primer paso para ir más adelante después. Necesitamos que los recursos de los tres gobiernos se apliquen con prioridad a crear infraestructura en las regiones que expulsen migrantes, allá en Zacatecas, tu tierra, en Michoacán, que es la mía, en Oaxaca, en Guanajuato, en Jalisco en las zonas más pobres. Porque le conviene al mismo Estados Unidos…no quieren migración, bueno, entonces ayúdenos a que haya empleo, ingreso y desarrollo para las familias más pobres de México.

Nota del editor: Entrevista realizada en vivo desde la cabina de KIDR 740 AM, repetidora de la XEW, en Phoenix, Arizona, el 17 de noviembre de 2005.

Contacte a Arturo Gálvez:
agalvez15@yahoo.com


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