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ENSAYO

La ciudadanía otorgada a doce millones de trabajadores indocumentados, traería una gran bonanza económica…

Por Miguel Méndez

Dejando de lado consideraciones emocionales referente a la invasión armada de los Estados Unidos a México en 1848, y respectiva anexación territorial consecuente; a estas alturas, ciento cincuenta y ocho años después, somos ya, ciudadanos e indocumentados de origen mexicano, latinoamericano y demás grupos étnicos, miembros de vital importancia a este país conformado de mosaicos raciales provenientes de múltiples culturas y procedencias, reitero.

A continuación me valdré de paralelos o símiles para definir con relativa claridad, lo relativo a derechos inalienables de todos los grupos étnicos, conformantes de los Estados Unidos, de importancia todos altamente positiva. Los paralelos en cuestión comprenden al organismo humano, y en contraste al organismo biológico que integra a nuestro físico. Digamos que a la población en general u organismo social, lo integran miembros rectores, a saber: presidente, gobernadores, jueces, congreso, senado, corte suprema etc.

El organismo biológico, en otro decir, a nuestro cuerpo físico también lo integran miembros rectores: cerebro, corazón, pulmones, pies, brazos etc. Entre los dos organismos creo que el biológico nos es más fiel. Cuando enfermamos todos nuestros miembros y naturaleza biológica que nos gobierna, nos defiende por igual, sin dañarnos a voluntad, y si acaso falla, mueren a nuestro lado los susodichos miembros físicos rectores.

En el organismo social sobreviven los miembros rectores en crisis ciudadanas. Los gobernantes sobreviven crisis graves que aniquilan a los gobernados. Sin embargo, si el organismo biológico, cerebro, corazón, etc. le negara sangre, oxígeno, a un brazo u otro miembro sólo porque es de color oscuro, no rubio; el brazo enfermaría y consecuentemente enfermaría al resto del organismo biológico. Naturalmente que esta aberración no se da en la función que ejercen los miembros rectores que gobiernan a nuestro cuerpo.

En el organismo social, ciudadano, la cosa cambia. En lo que respecta a nuestro organismo social, es decir ciudadanía, sí suelen ser traidores los miembros rectores. En más de una ocasión los miembros en referencia, presidente, congreso, gobernadores, cualquiera de ellos, asfixian y discriminan a determinados componentes de toda una nación, o en su defecto organismos social, a efecto de diferencias raciales, políticas, económicas, etc, etc.

La esclavitud es una lepra o cáncer social que un país digno, democrático, amante de la libertad no debe tolerar. Actualmente los medios de comunicación no ocultan nada, mucho menos falsedades.

Nosotros, los de origen hispánico o indohispánico, constituimos uno de los tantos miembros vitales entre otros varios, de este gran país, Estados Unidos; grande ciertamente, mucho en gracias a la diversidad racial de su ciudadanía e indudablemente a la integración de otros indocumentados en número mayor. No desde ahora somos parte de este organismo social, nosotros indohispanos sino desde hace muchos años.

Deseo comentar también, que algunos muy altos representantes del congreso, senadores, etc. Han censurado las banderas mexicanas en las marchas. La verdad ha sido un acto romántico que ya han corregido los manifestantes. La gentes es buena, noble y comprensiva.

En cuanto a patriotismo, banderas aparte, sugiero que alguien revise estadísticas y aclare, cuántos soldados de origen mexicano o de origen latino en general, andan peleando en Irak; cuántos de ellos han muerto en campaña, patrióticamente.

Por otra parte, que se aclare cuántos hijos o hijas de miembros del congreso, senado, o demás influyentes conforman el ejército que lucha en Irak y a cuántos de ellos les han matado hijos en plena guerra.

Estos señores altísimos son grandes en puestos políticos y muy pequeños intelectualmente; quizás el patriotismo que gritan es sólo simbólico. No merecen votos en el futuro, demócratas o republicanos que sean.

La ciudadanía de los Estados Unidos en su gran mayoría es gente buena y noble, sin actitudes racistas, ni de otras maneras. La ciudadanía otorgada a doce millones de trabajadores indocumentados, traería una gran bonanza económica a los Estados Unidos, además de una población masiva, muy trabajadora e ingeniosa.

Con garantías y sueldos justos y libertad humanísima serían sujetos de crédito y consumidores en grande. Tiene, esta gente, trabajadora y honesta, enormes deseos de comprar cosas necesarias, por el gozo de comprarlas harían circular sus sueldos, modestos que fueran. Entre tantos millones de compradores harían de su presencia un gran empuje al país estadounidense que al fin los acepte plenamente.

Pese a todas sus confusiones, los Estados Unidos, deben proyectar su destino hacia un gran modelo libertario, demócrata y humanísimo. Lo demás llega por añadidura.

Contacte a Miguel Méndez: Peregrinosmmm@aol.com


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  2. Oct 9, 2010: CULTURAdoor » » Culturadoor 52
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