Día de Publicación: 
Enviar a: 
  .
Compartir en:
  

REPORTAJE

Con una vigilia en memoria de los migrantes fallecidos, dio inicio la noche del domingo 30 de abril el boicot económico nacional pro reforma migratoria. Frente al edificio de migración de Phoenix, Arizona, el organismo Somos América/We are America, realizó el acto simbólico en el cual se encendieron velas que recuerdan las vidas perdidas de los migrantes al cruzar el desierto arizonense. Dirigentes del grupo explicaron que iniciaron el boicot frente al edificio para recordar a su vez a los miles de trabajadores indocumentados que han sido detenidos en sus lugares de trabajo los últimos días. Un millón de personas se estima que suspendieron sus labores en Phoenix, evitaron compras, el envío de hijos a escuelas y se realizaron actos de resistencia pacífica como cadenas humanas frente centros comerciales y de trabajo claves. La fuerza laboral y el poder de compra de los inmigrantes y latinos que los apoyan se hizo sentir ese primero de mayo, no sólo en Estados Unidos sino en algunos países latinoamericanos, México incluido, como un nuevo mensaje a Washington para el logro de una reforma migratoria en beneficio de más de 12 millones de trabajadores indocumentados. A continuación un reportaje del día del boicot…

Por David Alberto Muñoz

Phoenix, Arizona. 1 de mayo, 2006.- Por la mañana ya teníamos ciertas expectativas respecto a qué sucedería. Se había anunciado por los medios que habría varios lugares donde se realizarían protestas en favor de una reforma migratoria. Algunos dirigentes resolvieron mostrar la fuerza dada por el mismo pueblo, por medio de desaparecer del mapa, tal y como lo pronosticó la película: Un día sin mexicanos.

A tempranas horas pasé por Phoenix Ranch Market para descubrir que en realidad lo habían cerrado. Sólo un negocio localizado en el mismo centro comercial tenía sus puertas abiertas. Unos trabajadores informaron que los dueños del lugar también cerrarían sus sucursales en el estado de California.

Posteriormente me dirigí a la estación de radio 740 AM, para hablar brevemente con Elías Bermúdez, uno de los líderes locales director de la organización: Inmigrantes sin fronteras.

Elías expresó su deseo de que la mayoría de la gente permaneciera en sus hogares y se abstuviera de comprar cualquier producto el día primero de mayo, para mostrarle de esta forma a todo el país, que el poder que tenemos como inmigrantes contribuyentes a la economía, va mucho más allá de los insultos y los gritos que los minutemen hacen con la única intención de querer debilitarnos y hacernos bajar la cabeza.

Gritos de odio

Con los ojos bien abiertos deambulamos por las calles y avenidasde esta ciudad: “la capital del inmigrante”. No porque no existan mayor número de hispanos parlantes en otras localidades de la nación, sino porque dentro de este estado, existe un verdadero odio para cada uno de nosotros. Nuestra apariencia es nuestra condena, no nos pueden mirar sin asumir que somos enemigos de una patria que muchos llamarían ya “nuestra”. Como ejemplo, fue que al llegar a la calle 36 y la Thomas, un individuo me gritó literalmente en la cara:

–I hate you people!

Cosa curiosa, nunca lo había visto. No sé si tiene esposa, o hijos, sin embargo, en aquel preciso momento me culpó de todos los males del imperio. Gruñó, aulló, al igual que los que trabajan en la estación de radio 550 AM, que nada más se la pasan gritando insultos y queriendo destruir los argumentos de cada uno de los que apoyan a los inmigrantes; pero no de forma lógica, sino alimentando el odio y la frustración que muchos sienten en este imperio en la actualidad.

En aquella esquina pude ver a Alfredo Gutiérrez, Emilia Bañuelos también hizo acto de presencia. Les pregunté:

–¿Quién organizó esto: Somos América, Inmigrantes sin fronteras?

–El pueblo– respondió el señor Gutiérrez con bastante prontitud

–Hay mucha gente que quiere plancharse el cuello pero eso es puro pedo. Esta ideología es del pueblo.

El cineasta Sergio Arau –director de Un día sin mexicanos–, entrevistado por CNN en español, expresaría el siguiente pensamiento:

–Lo interesante de esto es que no hay ningún caudillo en este movimiento. No estamos siguiendo a nadie que nos está diciendo qué hacer. Este movimiento es del pueblo, y es la gente la que decide qué es lo que se va hacer.

De pronto aparece un hombre joven vestido de negro, con barba, y comienza a caminar de lado a lado gritando insultos a todos los presentes. Éstos, con mayor fuerza gritan:

–¡Sí se puede! ¡Sí se puede!

Había muchos negocios cerrados. Pase por un Wendy’s que me sorprendió no estuviese abierto. El verdadero impacto económico se sentirá más adelante.

Vicente

Habría una conferencia de prensa frente al negocio IFCO, lugar donde en días anteriores se tuvo una redada. Alrededor de cien personas estaban ya elevando banderas estadounidenses y cartelones que expresaban su apoyo para la causa inmigrante. Fue precisamente aquí cuando conocí a Vicente. Un hombre que junto con su familia caminaba en muletas con un carrito del supermercado e intentaba vender cacahuates, sodas y agua. Le pregunté:

–¿Qué le pasó?

–Me asaltaron. Unos tipos me dieron un balazo. Por eso vengo aquí, para luchar por nuestros derechos.

El rostro de su mujer me impresionó. Se miraba cansada pero con mucha determinación. Esa valentía existente solamente en todo aquel que hace la decisión de rebelarse en contra de nuestra propia realidad y de alguna manera, escupe nuestro destino ante cualquier obstáculo, siempre conciente que es mejor luchar que darse por vencido.

Los policías se comportaban con bastante amabilidad. Incluso ayudaron a empujar el carrito de Vicente, y le dijeron que no podía estar enfrente pero si gustaba bien podría acomodarse en la parte de atrás.

La fuerza del trabajo

La última parada en mi recorrido fue la esquina de la avenida 75 y la McDowell. Personas congregadas gritaban en medio de un calor que ya se sentía. Mucha de la gente que pasaba en carro hacía sonar su claxon. Muchachitas con camisetas pintadas que decían:

–We love the USA.

Y al fondo, el Home Depot que tenía policías impidiendo que la gente se estacionara ahí.

Fue un día impresionante. La fuerza hispana se hizo sentir. Ya no bajamos la cabeza. Ya no nos acomplejamos.

Lo curioso es el ver que dentro de todo este monstruo contemporáneo existe un caudillo silencioso. Un ser cuya identidad no pertenece a ningún nombre propio o algún apellido. No representa a ninguna organización ni institución; no es abogado, o maestro, o quizás doctor o político. Parece ser que el simple trabajo realizado por millones y millones de individuos que día a día se mueven por las arterias del imperio rojo azul, es en sí el protagonista de estas marchas que han movido a toda una tribu a gritar:

–¡Hasta aquí! ¡No más! ¡Hasta aquí!

La fuerza del caudillo invisible, nos dio a cada uno de nosotros que participamos en el boicot del primero de mayo, desde Los Ángeles hasta Nueva York, pasando por Phoenix, Atlanta, Chicago, Las Vegas y Seattle, una fuerza que este país ya no puede detener. La fuerza del trabajo.

Contacte a David Alberto Muñoz: dmunoz7@cox.net


  1. 1 Trackback(s)

  2. Oct 9, 2010: CULTURAdoor » » Culturadoor 52
comenta

Deje un Comentario

Escriba el texto de la imagen

 

Derechos Reservados. Copyright 2010
- Número de Visitas desde 22 de agosto de 2010: 1,859,284
- Últimas 24 horas: 5