Día de Publicación: 
Enviar a: 
  .
Compartir en:
  

PRESENCIA

Una larga pausa nació dando lugar a la calaca, hembra flaca con propiedades de maraca, de la cual brotaron lágrimas en los ojos de Emiliano…

UN CUENTO

Por David Alberto Muñoz

Día de publicación: 16-Feb-2008

—¡Eres un cínico desvergonzado! —¡Ni siquiera sabes qué quiere decir esa palabra! —Todos en esta sociedad somos unos cínicos de primera calidad. No te has dado cuenta. El cinismo se ha convertido en el elemento básico de la sociedad contemporánea. Hay cínicos de todas clases, los pedantes, los enfadosos, los contenderos, los aburridos, los educados, los vulgares, hasta los sistemáticos, pero todos al final de cuentas, somos una bola de cínicos. —Espérate compadre, la cosa es con calma. ¿Sabes de dónde vienen los cínicos? —De la palabra cinismo que significa: cine para si mismo. —¡No seas payaso estoy hablando en serio! —¿Y yo no? —Mira Emiliano, los cínicos era un grupo de filósofos en la antigua Grecia comandados por Diógenes de Sinope. —¿Di qué? —Diógenes de Sinope. —Sino te conociera me insultarían tus palabras. Mira no empieces con tus lecciones de académico cagado. —Te digo que estoy hablando en serio Emiliano. Diógenes fue un filósofo de la escuela cínica. Los cínicos lo único que deseaban originalmente era cuestionar a la autoridad. —Pues también en la actualidad queremos hacer eso ¿no? Debemos de cuestionar a nuestros líderes, eso es un principio muy democrático, y cada uno de nosotros debemos de ejercerlo. Hay que cuestionar a las instituciones, al gobierno, la constitución dice que “we the people” no dice “you the people” ¿o no? ¡He dicho! —¡Ya déjate de payasadas y escúchame! —Esta bien sabio Platón con mentalidad Marxista y deficiencias de retórica cayendo ya en discrepancias teosóficas. —Botellita de jerez…lo que quiero decir es que en la actualidad el cinismo ya se ha convertido en una misantropía. —¿Una qué? —Misantropía. —Tú lo serás. —¡Estoy hablando en serio Emiliano! —Pues tu tía se metió con la mía y me hicieron una palabrería que nadie entendería. —¡Cállate y escúchame! —Bueno pero no te enojes… —A lo que me refiero es que medio mundo ha adoptado el cinismo moderno, actual, de principios de siglo. No estás tú para saberlo ni yo para contarlo pero el precursor de dicha mentalidad fue el francés Voltaire, cuyos comentarios en contra de la hipocresía de la sociedad de su tiempo ayudó muchísimo, dando lugar a la Edad de la Razón, como se conoce. Pero en la última parte del siglo 19 una ola de optimismo asaltó a nuestro mundo occidental creando la mentalidad de que la ciencia, la tecnología, sería la respuesta al complejo problema de la existencia humana. —¡Qué bonito hablas compadre la mera verdad! —¡Qué te calles te digo! —¿Quién está hablando? —Tú. —Yo no. —¿Cómo de qué no? —Yo solamente te estoy escuchando. —¡Qué te calles! —Ya me callé. —No abras la boca. —¿Quién la está abriendo? —¡¡¡YA!!! —Si sigues así de enojón te va a dar ulcera. —¿De qué estaba hablando? —¿Pues no me habías dicho que me callara? —…pues como te decía, el cinismo se convirtió en una forma de vida en el siglo 20, la gran depresión, el holocausto, los asesinatos de John F. Kennedy y Martin Luther King Jr., Watergate, Iran-Contra, las revelaciones sobre los estudios de sífilis durante los años 1932-1972, cientos de afro-americanos fueron reducidos a ratas de laboratorio por el gobierno, el gran sentimiento antiemigrante que existe actualmente. Todo esto le dio a la gente una cultura de cinismo. Es esa mentalidad de decir: “Todo mundo está mal menos yo. Nadie sabe lo que hace más que yo. Todos tiran aceite menos yo”. ¿Te das cuenta? Esta es nuestra condición actual. Estamos en guerra, la economía va para abajo, los precios de la gasolina siguen subiendo, ya nadie cree en absolutamente nada ni nadie, porque ese fue el alimento que nos dieron por muchos años. —¿Y lo positivo compadre? ¿Me va usted a decir que no hay nada positivo en los últimos treinta, cuarenta años? —Claro que hay cosas positivas Emiliano, pero sólo en términos generales. Fíjate bien, los estadounidenses, porque muchos se van a ofender si digo americanos, porque América es el continente entero, y sí, ya lo sé, pero aquí la gente con trabajos sabe que la capital de Arizona es Phoenix. —¿Qué no es Tucson compadre? —¡Ya ves! I rest my case. Por eso estamos como estamos…Todo mundo anda nada más culpando a todo mundo…todos con un cinismo bien arraigado que hasta pensamos que cuando alguien se porta bien con nosotros es porque tiene intereses de por medio. Y a lo mejor sí, también vas agarrando colmillo ¿qué no? Pero ese es el problema nuestro compadre, el cinismo. —¿Y por qué me gritó que yo era un cínico sinvergüenza? —…pues porque lo eres…aunque no te guste… Una larga pausa nació dando lugar a la calaca, hembra flaca con propiedades de maraca, de la cual brotaron lágrimas en los ojos de Emiliano… —Por nada Emiliano, por nada, nada más quería hacerte enojar. —Ahí está el detalle compadre, por eso los cínicos nada más queremos ir al cine con nosotros mismos. —Así es…así es… —Tal vez nada más estoy hablando conmigo mismo…o tal vez todo el mundo habla conmigo…lo que sí sé es que nuestro mundo es muy cínico… —¡Eres un cínico desvergonzado! —Gracias…tú también… Todo parece ser simplemente la condición de nuestros días…todos somos unos cínicos. —Es la misantropía…

© David Alberto Muñoz, Ph.D.
Faculty Philosophy & Religious Studies
Chandler-Gilbert Community College
2626 East Pecos Road
Chandler, Arizona 85225-2499
(480) 732-7173
david.munoz@cgcmail.maricopa.edu


comenta

Deje un Comentario

Escriba el texto de la imagen

 

Derechos Reservados. Copyright 2010
- Número de Visitas desde 22 de agosto de 2010: 1,250,661
- Últimas 24 horas: 361