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Para lograr una independencia no solo se tienen que alzar las armas en contra de los opresores, antes de todo se debe levantar el espíritu para defender lo que es justo. José Martí, más que un poeta y revolucionario, fue un hombre de temple inquebrantable. Martí se negó a aceptar una realidad en la cual la libertad es condición de algunos y la opresión parte de la vida cotidiana de muchos…

CREACIONES ESCOLARES/SPANISH WORKSHOP

Imágenes de Internet

Por Yessenia Íñiguez

yiniguez@csustan.edu

–Trabajo para el curso “Literatura y civilización de Latinoamérica”, California State University-Stanislaus–

Día de publicación: 18-enero-2014

Todo latinoamericano digno de llamarse a sí mismo patriota sabe de ante mano que el amor a la patria no se puede transmitir a través del miedo y la tortura. Por el contrario, el patriotismo surge cuando nuestro terruño es invadido por extraños y que el deber de todo latinoamericano es defender la patria. El cubano José Martí dejó esto muy claro “El amor, madre, a la patria, no es el amor ridículo a la tierra. Ni a la yerba que pisan nuestras plantas. Es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca” (Martí en Vitier, 185). En pocas y sencillas palabras el escritor nos regaló su definición del patriotismo. Para los latinoamericanos, el patriotismo representa la ardua lucha que nos dio la independencia. Por medio de un poema dramático titulado “Abdala”, Martí nos recuerda que la literatura formó parte de los pasos iniciales hacia la aclamada independencia que hoy celebramos año con año. La literatura expuesta a principios del siglo XIX de estilo neoclásico dedicada a glorificar a América abrió paso a la literatura romántico-modernista que alimentó los ideales de libertad en su gente. Martí nos demuestra que la unión hace la fuerza, pero para iniciar la lucha todos debemos centrarnos en el mismo objetivo: proteger nuestra patria. El patriotismo “… refleja el amor al país y la identificación con los valores nacionales” (Bar-Tal, 4). Además de eso, el patriotismo representa una función social primitiva: la supervivencia del grupo. El propósito de este ensayo es demostrar que el poema “Abdala” es una creación literaria hecha con la finalidad de inculcar a las personas el amor a la patria para fortalecer su unidad y así cambiar la realidad social.

José Martí se destaca entre muchos románticos-modernistas por su sencillez inigualable, hombre de sentimientos firmes y guerrero incansable. En su amada Cuba se le conmemora como un héroe nacional, no solamente porque murió en batalla por la libertad, sino por su literatura filantrópica. Dedicó su corta vida a propagar los ideales de fraternidad en Latinoamérica por medio de su literatura humilde y pegajosa. Reconocido mundialmente por su “expresión sincera”, Martí se alberga en el corazón de muchos porque su “obra revolucionaria en el más creciente sentido: liberación de Cuba, liberación de América, liberación del hombre de sus trabas seculares” (Vitier, 15).  Su obra literaria se desarrolló en una época muy conflictiva. A mediados del siglo XIX, Estados Unidos sobresale como una potencia mundial imperialista, los jóvenes países latinoamericanos enfrentan problemas internos tales como golpes de estados, rebeliones, incluyendo guerras civiles y crisis económicas (Vitier, 439). Dichos acontecimientos no pasaron de estar percibidos por el autor y en sus obras le sumó el compromiso social. Cuba se encontraba en un período muy tumultuoso. Por un lado, España tratando de salvar una de sus últimas colonias y los cubanos tratando de liberarse del verdugo español, a esto se le suma la intervención imperialista de los Estados Unidos y el pueblo amenazado por la destrucción y la miseria. El poema “Abdala” nos traslada a esa dura época independentista, al sufrimiento de la población y al amargo sabor de la victoria al ver la caída en batalla de los compañeros y a la miseria en que quedó Latinoamérica después de las duras batallas. Pero al final de cuentas, Martí cerró cada una de sus obras plasmando sus sentimientos más profundos  “la generosa personalidad del vate cubano, su energía moral, la firmeza de su alma y sobre todo su gran idealismo y fe en el hombre” (Porrata y Santana, 49). Esto nos confirma que no hay cambio revolucionario efectivo si no se hace con intenciones de lograr un bien común. Las independencias latinoamericanas no se lucharon para favorecer solo unas partes de la población, Martí nos recuerda que Latinoamérica la formamos todos.

Para lograr una independencia no solo se tienen que alzar las armas en contra de los opresores, antes de todo se debe levantar el espíritu para defender lo que es justo. José Martí más que un poeta y revolucionario fue un hombre de temple inquebrantable. Martí se negó a aceptar una realidad en la cual la libertad es condición de algunos y la opresión parte de la vida cotidiana de muchos. Hasta el día de hoy Martí se recuerda como un hombre lleno de “hambre y sed de justicia” (Vitier, 11). La poesía martiana no fue escrita simplemente para deleitar y entretener a su pueblo. Su obra tiene como finalidad inspirar a su pueblo el amor a la patria y por medio de este amor fortalecer el espíritu de aquellos que nacieron sometidos en la explotación laboral y en la desigualdad social. Vitier asegura que para Martí la literatura era “… en todo momento un instrumento educador de primer orden, y la educación conduce al hombre latinoamericano a ser dueño de sí, universal y libre por su cultura, autóctono por sus valores…” (16). Esta cita nos demuestra que para José Martí la independencia va más allá de los campos de batalla; la verdadera independencia consiste en fomentar en los latinoamericanos el orgullo de ser quiénes son y sentirse gozosos por ser de donde pertenecen.

De acuerdo con el artículo “Patriotismo como creencia fundamental de la pertenencia de grupo”, el patriotismo hoy puede definirse como “amor al grupo y al país” que tiene la función de sembrar en los individuos el aprecio por la cultura, la flora, la fauna, y a la gente con la que se convive (Bar-Tal, 6). La estimación por nuestra tierra consecuentemente se trasforma en orgullo, lealtad, respeto y las acciones que se hacen en nombre de la patria son a beneficio de la propia gente. En el poema “Abdala”, el guerrero Abdala es un hombre sencillo fiel a su pueblo que está dispuesto a morir por defender su patria y con mucho ímpetu se propone hacer lo mismo por su tierra aun a pesar del dolor de su madre que se niega a que él entre en lucha. Mas sin embargo, Abdala decide ir en búsqueda de la libertad y aclama que prefiere morir en la lucha antes de ver su patria esclavizada (Martí en Vitier, 184). El valor de Abdala nos hace reflexionar que el patriotismo no es vanagloriarse a sí mismo sino  asegurar la sobrevivencia de su pueblo.

En este poema los valores morales y éticos que caracterizan al joven guerrero Abdala son el valor, la lealtad, la solidaridad y el liderazgo. Abdala dice: “Seré quien libre a mi angustiada patria, Y quien lo arranque al opresor el pueblo, que empieza a destrozar entre sus garras” (Martí en Vitier, 3). En la primera escena del poema, el senador le pregunta a Abdala si está preparado para luchar y defender su tierra Nubia; él, sin titubear, le responde que sí. Por medio del personaje de Abdala, Martí demuestra que los latinoamericanos patriotas son valientes, y que el amor a la patria nos debe impulsar a lograr hazañas que beneficien al grupo al que se pertenece. Los patriotas sinceros se preocupan por su gente y por su bienestar, ellos impulsan a los demás a vencer sus miedos y son hombres de iniciativa. Al final del poema Abdala pierde la vida pero consigue su objetivo: evitar que los opresores se adueñen de su amada patria. La teoría humanista de Carl Rogers nos enseña que el ser humano nace con la capacidad de esforzarse para y cambiar aquellos aspectos en la vida que le parecen insatisfactorios (Casanova, 2). Las situaciones a las que los seres humanos se deben enfrentarse les permiten crecer en espíritu y superar las adversidades.

En este poema dramático Martí no solo refleja sus ansias de libertad sino que conscientemente nutre su poesía con ideales personales. No solo se desea una Latinoamérica libre y no bárbara donde predomine el caos y la desgracia. Al contrario, en su poesía también muestra el deseo más grande del poeta: la unificación de los pueblos en una misma patria “Debe brillar, al aire desenvuelta la sagrada bandera de la patria” (Martí en Vitier, 185). No solo se lucha para vencer al enemigo sino para que todos al ver la bandera ondearse en el aire sientan un sentimiento de alegría y orgullo por sentirse parte de un grupo, unidos por la misma esencia cultural que a todos los latinoamericanos dignifica: el sentimiento de pertenencia que nos hace sentirnos fuertes y respetados. “Martí transforma todo lo que toca; en su creación sea verso o prosa, ve al hombre en camino de superación, el mundo en un proceso de gestación en el que todo evoluciona ventajosamente hacia una meta” (Porrata y Sanata, 49). La finalidad de la patria no es enaltecerse y sentirse superior a los demás. El patriotismo saca lo mejor de todos nosotros, trabajar en equipo para lograr una meta en común; nos brinda identidad y el vínculo de unidad se fortalece.

Para Abdala el sentimiento del patriotismo es dar todo por quienes han convivido con él toda su vida. Él no solo valora la tierra en la que vive por ser rica en recursos naturales o por el provecho que él ha obtenido de ella. Él está dispuesto a dar su vida por quienes le han dado significado, las personas que viven en su comunidad y los recuerdos que él lleva en su memoria y en el corazón.  Para él la patria significa:

“El mundo de recuerdos que nos llama

A la vida otra vez, cuando la sangre,

Herida brota con angustia el alma;

¡La imagen del amor que nos consuela

Y las memorias plácidas que guarda!”

Más allá de los sentimientos de justicia y honor, el patriotismo también desprende el amor por nuestros seres queridos. Se lucha para darles a esas personas un futuro mejor para brindarles protección. Solo las personas de sentimientos puros están dispuestos a dar sus vidas para que su patria, su gente, no perezca y eso es lo que hace al patriotismo un sentimiento de hermandad. “La aparición del sentimiento de pertenencia, sentimientos de amor, preocupación, lealtad, fervor y orgullo hacia el grupo es una parte integral del desarrollo del grupo etnográfico” (Bar-Tal, 13).  Para Martí la independencia no consistía en liberar del verdugo al oprimido y simplemente finalizar la lucha. La liberación consiste en que la gente se defienda unas a otras en momentos de invasión, que se dejen a un lado las diferencias personales y que en momentos de crisis todos recordemos que pertenecemos a la misma estirpe; entender que todos crecimos en la tierra y que todos hemos pisado el mismo suelo y que hemos respirado el mismo aire. La patria no se forma  a base de organizaciones políticas o afiliaciones personales. Por otro lado, la patria es el resultado del amor por nuestros paisanos y nuestros recuerdos que nos hacen tomar acciones colectivas a beneficios de todos y no solo para sí mismo.

En general, todo ser humano debe decretar sus decisiones basándose en los valores morales y éticos que nos han enseñado nuestros padres. Los valores morales nos guían en los momentos de tomar decisiones en nuestras vidas. Muchos teólogos afirman que una parte esencial del ser humanos es la ética y la moral. Axiología, la rama de la filosofía que se encarga del estudio de los valores éticos y morales, establece que los valores son necesarios para el desarrollo de las sociedades humanas. Los valores nos dictaminan lo que es correcto y que más allá de satisfacer nuestras propias necesidades es importante considerar a conciencia la forma en la que uno satisface nuestras necesidades (Ortiz Romo, 6). Del mismo modo, la supervivencia del grupo requiere que todos sus miembros tomen decisiones a favor del propio grupo. De lo contrario, no se formaría un vínculo de unidad entre los pobladores. Martí, al tanto de este concepto, le agregó a su poema los valores universales más importantes: la verdad, la justicia y el heroísmo. Abdala es el guerrero valiente que lucha por una causa justa: desaparecer la opresión y la injusticia de su pueblo, es humilde y sincero, no engaña a su pueblo vanagloriándose a él mismo.  Abdala desea ver su pueblo libre, lleno de gozo y pleno. Él no busca que se le glorifique o que se alabe, él desea que su familia y amigos vivan una tierra pura y justa. Abdala responde “¡Oh, qué dulce es morir cuando se muere luchando audaz por defender la patria!” (Martí en Vitier, 187). La poesía de José Martí se caracteriza por enaltecer los valores morales y fuertemente denunciar los contra valores. Martí para describir al conquistador lo califica como “opresor”, “amenaza”, “esclavizador”. Al contrario de Abdala quien es “noble”, “justiciero” y “virtuoso”.

Esto demuestra que para el autor, la poesía debe estar cargada de aprendizaje, Martí conscientemente agrega  a sus obras los valores que mantiene un pueblo unido tales como la verdad y el amor al prójimo. Bar-Tal afirma “los grupos, cuyos miembros no desarrollan el patriotismo, con el tiempo la adhesión al grupo se desvanece y finalmente desaparecen. Un grupo no puede sobrevivir si sus miembros no desean formar parte de él, no lo aman, no siente lealtad hacia él, ni les preocupa su bienestar y ni desean actuar en su nombre” (13). El patriota sincero sabe con anticipación que no hay victoria ni futuro sin la colaboración de todos los miembros del grupo. Cada uno debe de poner de su parte y que el beneficio debe ser colectivo y no individual. Al momento de confrontar dificultades es más sencillo vencer los obstáculos cuando el grupo está unido. Martí nos instituye que éste es el principio esencial del patriotismo.

De una forma muy conmovedora, el poeta cubano nos da una lección de vida que debemos de reflejar en las nuestras de manera cotidiana: la verdadera diferencia se logra cuando el pueblo está unido en el mismo objetivo. Toda persona que no sienta amor por su patria o de alguna forma no tenga un sentimiento de pertenencia colectiva es un ser humano a medias.  Un héroe de verdad va más allá de los campos de batalla, toma como iniciativa que la unión hace la fuerza y que si no se defiende lo que se ama entonces no somos capaces de crecer espiritualmente. Abdala es un personaje que se destaca no por sus virtudes como ser humano, si no por su preocupación hacia los demás. Con este poema Martí nos demuestra que a la hora de un cambio todos podemos poner un granito de arena, puede ser como líder de batalla o como el escritor que transmita los ideales a los que nacieron sin esperanzas. Aportar para el grupo es representar el orgullo de ser latinoamericano. Así lo expuso el hombre de los versos sencillos…

Obras Citadas
Bar-Tal, Daniel. “Patriotismo como creencia fundamental de la pertenencia de grupo”.       Psicología Política, 1994: 63-85. Web 15. Dic. 2013.
Casanova, Estela. “El desarrollo del concepto de sí mismo en la teoría fenomenológica de la                      personalidad de Carl Rogers”. Revista de psicología general y aplicaciones. 1993: 177-      186. Web 15 Dic. 2013.
Porrata y Sanata. Antología Comentada del Modernismo. Colombia: Bedout. 1974.
Impreso.
Vitier, Cintio. José Martí Obra literaria. Caracas, Venezuela: Lumen, 1978. Impreso.
Ortiz Romo, Estela. “Los valores”. Educación en valores, educación intercultural. Caracas:            Aljibe, 2005. Impreso.

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