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Perdóname pero yo no entiendo, esas ya son chingaderas. Creo que por esto… sí… por todo esto… yo prefiero vivir.  Porque la mera verdad, todo lo demás es un pinche absurdo…

CUENTO

Imagen cortesía del autor

Por David Alberto Muñoz

dmunoz7@cox.net

—Especial de Culturadoor.com—

Día de publicación: 1- Abril- 2014

Me levanté por milagro de Dios.  Entre más viejo me pongo más trabajo me cuesta hacer las cosas.  No es flojera verdad de Dios, simplemente es que con el paso de los años me he vuelto más lento.

Creo que ni me di cuenta de lo que había hecho el día anterior.  Fue uno de esos momentos cuando sabes que no sabes nada, cuando intentas evitar la mirada del prójimo no por temor, más bien por vergüenza.  ¿Vergüenza de qué?  No tengo la menor idea.

Fui al baño a orinar.  Siempre es lo primero que hago en las mañanas.  Después como robot programado me lavo la cara para después a paso torpe caminar hacia la cocina a prepararme un café.

Esa mañana traía en la mente la canción de Lola la Grande, Paloma negra.

¡No!

No me había emborrachado la noche anterior, al contrario, hasta había corrido por media hora en el parque que está frente a mi casa, donde a veces veo figuras del teatro de lo absurdo.  Un hombre campirano con sombrero y bigotes al estilo Don Porfirio, con sus botas de vaquero que camina como lo hacía en su pueblo natal todas las mañanas, simplemente observando un movimiento conocido y extraño, lento pero rápido, a la misma vez que un amanecer más se vislumbraba dentro de una ciudad urbe.

Un niño de alrededor de diez años de edad corría con su backpack rumbo a la escuela.  Me pregunté si poseía su inocencia todavía.  No sé, como decía mi abuela: Pue que sí, pue que no.

Deambulaba por donde construyeron un complejo de apartamentos, y todo mundo dice que está lleno de drogas, prostitución y todo mal conocido por la humanidad, bueno, eso dice la gente, que es malo.  Me pregunté nuevamente ¿por qué es eso maldad?

A veces pienso cómo le harán los maestros.  Mis amigos me dicen que todas las mañanas ven y escuchan lo grosero que se portan los papás con los teachers.  Les gritan hasta de qué se van a morir.

Una mujer con apariencia de mexicana camina muy derechita moviendo sus brazos de un lado al otro.  Su pelo largo recogido, menea sus curvas que las gringas no tienen, y de cuando en cuando se levanta los pechos que son enormes pero normales para una mujer hispana.

Me excito nada más pensar.

Sonrío.

A distancia, ya dentro del parque, siempre tiene que haber un negrito jugando con un skateboard.   A mí se me hace como que ya está grandecito para andar jugando con esas chingaderas pero la gente me dice ¿a ti qué te importa?

Todos sospechamos de él.  Yo sé que eso está mal pero hoy en día ya no puedes confiar ni en tu propia madre porque cuando menos lo piensas te sacan el cuchillo y te lo meten.  Precisamente hoy escuché en las noticias que el hijo de un senador le había metido un cuchillazo a su papá.  ¿Por qué?  Sólo Dios sabe.  También escuché que un gobernador o no sé qué era, se le arrestó porque quiso comprar cocaína.  Pendejo, era miembro del Tea Party.

Eso si me dio risa.  Por eso yo prefiero callarme el hocico y no criticar a nadie porque más pronto cae un hablador que un cojo.

De cualquier manera hoy desperté, y fue la primera vez que pensé que nada tiene sentido.  Imagínate qué pasaría si de pronto no tenemos ambulancias, o policías, o más bien trabajadores que levanten la basura.  ¿Sí me explico?  ¿Piensa qué sería si toda la infraestructura de la sociedad de pronto desapareciera?

Como en las Filipinas ¿no?  De pronto despiertas y ya no tienes ni agua, ni comida.  Intentas buscar ayuda pero te das cuenta que todos están en las mismas circunstancias.  No hay gente tratando de arreglar los cables de luz, ni tampoco médicos que estén curando a los heridos.  La gente muerta comienza a descomponerse y te empiezas a desesperar pero no importa que tanto grites y llores, todo sigue igual.

A veces pienso que los humanos somos nada más unos pinches animalitos que hemos logrado organizarnos un poco, y se nos ha subido a la cabeza.  Sólo cuando estamos en condiciones como ésta es cuando nos volvemos muy humanos.

Como mi primo Pedro, que nada más se la pasa presumiendo todo lo que compra, su troca, su casa, su televisión de LED, con HDTV de 60 pulgadas, que su Samsung  Galaxy II y chingadera y media.  Para luego venir y contarnos que su mujer lo dejó porque ya no lo aguantaba.

Pendejo.

Hoy desperté y me di cuenta por primera vez que nada tiene sentido.  La gente buena se muere, tiene accidentes o como el hijo de mi compadre, de la misma edad que el mío, se murió a la edad de doce años.  Eso no es justo.

Yo sé que hay gente religiosa muy buena onda pero yo les pregunto: ¿Por qué a veces si es que Dios existe pasan tantas injusticias?  Cuánta gente sin trabajo, cuantos muertos en las Filipinas, cuántas mujeres violadas por todos lados.  Y ya sé eso del problema del mal que dijo un tal San Agustín.  Pero como que el mentado diosito es medio cabrón ¿no?

Dicho con el debido respeto, no se vayan a ofender.

Perdóname pero yo no entiendo, esas ya son chingaderas.

Y luego para acabarla de amolar, esos políticos desgraciados que nada más se andan haciendo pendejos contradiciéndose unos a otros, insultándose sabroso, culpando de todos los males del pueblo,  al “otro”. ¡Qué les va a importar la gente!  De este lado de la frontera se dice mucho que todos somos pagadores de impuestos, tax payers, pero a quién le va importar eso.  Sólo durante las elecciones.  Todo lo demás vale madre.

¡Ah, pero eso sí, pagas porque pagas!

Creo que por esto… sí… por todo esto… yo prefiero vivir.  Por que la mera verdad, todo lo demás es un pinche absurdo…

ABSURDO, DA adj.  Contrario a la razón : razonamiento absurdo. M  Dicho o hecho  opuesto a la razón : decir absurdos.  CONTR.  Sensato.

© David Alberto Muñoz



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