Día de Publicación: 
Enviar a: 
  .
Compartir en:
  

El fútbol, como deporte y juego europeo, fue desarrollado en Latinoamérica a su propio estilo–uno que a veces supera el europeo al nivel mundial.  Visto por el campo de la descolonización, el fútbol latinoamericano es una respuesta y victoria latinoamericana a los europeos, quienes empezaron a jugar el fútbol, por jugar a su propio estilo y, lo que es más, por ganar más copas mundiales que los europeos,  Brasil lleva cinco, Alemania cuatro (FIFA.com).  El amor por este juego ha unido a los países latinoamericanos cada cuatro años, reanimando el amor del deporte igual como a la patria.  Como tal, y a través de las análisis de textos futbolísticos, la autora enseña cómo se puede apreciar el fútbol como un instante de la descolonización latinoamericana.

CREACIONES ESCORALES

brasilcopa1994

 La selección brasileña de 1994, campeones del mundo fotografiado en el estadio Rose Bowl de Pasadena, CA, Estados Unidos (internet)

Por Alejandra Osuna

aosuna@csustan.edu

-Trabajo para el curso “Literatura y civilización de Hispanoamérica Ii” California State University, Stanislaus-

Día de publicación: 25-junio-2018

El éxito de los países latinoamericanos en el fútbol también demuestra la descolonización.  En Estados Unidos, países latinoamericanos logran llenar estadios sin importar el hecho que no estén en su país nativo como vemos en la crónica Mexican Dream en el Coliseo de Oakland. Los anglosajones quieren hacernos creer que somos minorías, pero lo que se pretende es evitar la unión porque unidos los latinos tienen poder.

El fútbol es el deporte más popular del mundo. Millones lo practican, los jugadores dejan el alma en la cancha. Corren 90 minutos, sudando la playera demuestran su lealtad hacia su club o en caso de las selecciones, hacia su país. Once jugadores y una pelota determinan la alegría de una nación. Aunque el fútbol se juega en todo el mundo, el fútbol europeo es idealizado. Futbolistas ambicionan con jugar en Europa. Las ligas europeas y los campeonatos del viejo continente se exhiben como superiores. Pero el fútbol latinoamericano no se queda atrás. Países hispanoamericanos son hogar de grandes nombres futbolísticos y han logrado el triunfo más grande del fútbol que es la copa del mundo. Entonces la pregunta es: ¿Existe la descolonización a través del fútbol latinoamericano? ¿De qué forma y como se explica? Dos textos pueden ser analizados para comprender la unión de los latinoamericanos en torno del fútbol, Simón Golívar en el Rose Bowl y Mexican Dream en el Coliseo de Oakland, ambos escritos por el cronista Manuel Murrieta Saldívar.  Estas dos crónicas demuestran cómo el fútbol puede ser considerado descolonizador al unir a las naciones de Latinoamérica. Entonces, el propósito de este ensayo es explicar la descolonización utilizando el fútbol en Latinoamérica, y explicar la unión y el éxito de los latinoamericanos en un deporte que cada vez atrae más al anglosajón en su propia tierra.

El fútbol contemporáneo que se juega hoy en día asume orígenes ingleses. Lo que comenzó como un juego donde se patea una pelota revolucionó el deporte y creó el gran espectáculo que es el partido. Un partido donde se enfrentan dos selecciones nacionales representando a su país con el propósito de triunfar, anotando goles para enorgullecer a su patria. Aquí no son individuos jugando un partido sino la nación. “El fútbol y la patria están siempre atados”, dice el afamado ensayista Eduardo Galeano. (Galeano, 71). Quizá el hecho de que este deporte haya surgido de Europa les induce una ideología de ser dominantes en el deporte a los occidentales. Pero al introducir el deporte a las Américas, les provocó un encanto a los latinoamericanos que por siempre cambió el juego. Ahora los europeos no solo se iban a enfrentar con ellos mismos, sino que tendrían competencia al otro lado del mundo.

Es necesario comprender el concepto de la descolonización para reconocer su existencia en el fútbol latinoamericano. Descolonización se enfoca en raíces hispanoamericanas y contiene elementos de liberación y resistencia (Garganigo, 730). Se desvía de la civilización de Europa y nos muestra que no solo existe lo europeo, implorando que reconozcamos la importancia de otras culturas y que no solo lo europeo es significativo. La descolonización nos presenta “la perspectiva del otro” (Garganigo, 730). Al hacer esto, se les da reconocimiento a los países latinos dándoles la oportunidad de exhibirse, en este caso en el fútbol. Si el juego solo fuera representado por lo europeo no conociéramos el maravilloso juego de los brasileños, los cantos de los mexicanos, los festejos de Maradona, o el hermoso juego de Pelé. La contribución latinoamericana al fútbol y el reconocimiento de grandes estrellas y logros nos indica que sí, el fútbol en realidad es descolonizador.

El eurocentrismo, al igual que el anglocentrismo, pretende manifestar que es superior. Invita a otras culturas aspirar a ser como ellos. Esta ideología ambiciona poder para su nación y como consecuencia a veces trata de dividir naciones extranjeras. La alianza de los países no europeos es una amenaza para esta ideología eurocéntrica. Sin embargo, el fútbol logra unir a las naciones latinoamericanas y es por eso que este deporte puede ser considerado descolonizador. En la crónica Mexican Dream en el Coliseo de Oakland vemos la unión de los mexicanos. “La selección, pues, puede darme prestigio mundial y unirme con mis paisanos como lo hace la Guadalupana, el himno nacional o el águila devorando la serpiente” (Murrieta, par. 2). El equipo nacional logra unir a los mexicanos, simultáneamente coloca al país a nivel mundial dándole reconocimiento. Más importante aún es que no se tiene que estar en México para sentir esta unión. En esta crónica vemos como dos países latinoamericanos se unen aun estando lejos de su tierra patria. En Oakland, California, “México y Paraguay reunió unas 50 mil personas con boleto pagado que colmaron como nunca el viejo coliseo de esta ciudad portuaria” (Murrieta, par. 1). El fútbol no solo es europeo, también los hispanos logran llenar estadios. El no estar en su país nativo no les impide a los hispanoamericanos unirse para demostrar su orgullo hacia su pueblo. Esta unión es descolonizadora.

El estar viviendo en otro país para muchos implica la aculturación y asimilarse a las normas de la nueva cultura. En esta crónica vemos cómo aun estando en los Estado Unidos no se pierde la patria que tienen los mexicanos. Entendemos las costumbres de los estadounidenses pero nos quedamos con nuestra cultura, lo que se puede referir como transculturación (Daniela Benisz). Al entrar al estadio se siente la patria mexicana y es como estar en México. Dice Murrieta, “era como ingresar a un túnel que conecta universos paralelos: parecíamos ser transportados hacia una estación del metro de la ciudad de México, digamos Taxqueña, cada vez más rodeados por paisanos” (Murrieta, par. 5). Incluso estando en California, el cronista Manuel Murrieta siente que está en México porque el partido lo une con su nación.

En la segunda crónica, Simón Golívar en el Rose Bowl no solo vemos la unión de un país latino sino de todos los países latinoamericanos. Ahora no solo somos mexicanos, argentinos, brasileños o colombianos sino Latinos. A través de la unión que produce el fútbol nos identificamos como latinoamericanos. Murrieta nota esta identificación en su crónica, “…la conciencia se me iluminó, precisamente cuando dejaba de ser menos mexicana y más latinoamericana, porque lo único que me quedaba era Brasil para satisfacer mi regionalismo” (Murrieta, 168). En esta crónica el escritor describe su experiencia en el mundial de 1994 celebrado en Estados Unidos donde logró asistir a la semifinal del glorioso evento futbolístico. Tras la eliminación de su país nativo (México)  y las derrotas de los países latinoamericanos, Brasil quedaba como última esperanza para los hispanoamericanos. Los latinos se unieron en apoyo al equipo brasileño en el estadio Rose Bowl de Los Ángeles, California. Ahora Brasil representaría a todo hispano ya que enfrentaría solo a equipos europeos. “Brasil igual a toda América, solito contra Europa, Holanda, Suecia, Italia, Alemania, Rumania, Bulgaria; Brasil reivindicando a mestizos, indígenas, caribeños y afros, pobres, deudores, y limosneros contra vikingos, nórdicos, romanos, teutones y visigodos, ricos, egoístas y cobradores” (Murrieta, 174).

Al representar a una nación, el fútbol puede ser relacionado con la guerra. Es una batalla que involucra a toda la nación, donde se lucha por la victoria y el prestigio. “En el fútbol, ritual sublimación de la guerra, once hombres de pantalón corto son la espada del barrio, la ciudad o la nación” (Galeano, 39). Los europeos invadieron las Américas. Llegaron con sus espadas y caballos conquistando la humilde civilización prehispánica. Intentaron rasgar las culturas indígenas y mestizas inculcando el eurocentrismo. El intento continúa pero la unión latinoamericana es poderosa. No se puede cambiar una nación unida que pretende mantener sus raíces. Raíces sembradas en las amazonas de la América del sur, tan fuertes como las pirámides de los mayas, que retumban tanto como las cataratas de Iguazú y pretenden llegar tan lejos como Los Andes. El fútbol le dio a las Américas una forma de combatir contra los europeos. De demostrarles que también existen otras naciones y pueden ser igual o más exitosas que los europeos. El fútbol les dio a estos países marginados la oportunidad de revelar al mundo su potencial, “…el ideal de Simón Bolívar que estaría azuzando a la porra americana para la liberación definitiva de los traumas” (Murrieta, 174). Los países latinoamericanos pueden ser liberados de lo eurocéntrico a través del fútbol. Y como  Simón Bolívar una nación puede enfrentar a Europa exigiendo ser reconocido y lograr la victoria.

El éxito de los países latinoamericanos en el fútbol también demuestra la descolonización.  En Estados Unidos, países latinoamericanos logran llenar estadios sin importar el hecho que no estén en su país nativo como vemos en la crónica Mexican Dream en el Coliseo de Oakland. Los anglosajones quieren hacernos creer que somos minorías, pero lo que se pretende es evitar la unión porque unidos los latinos tiene poder. Un poder que vemos en los estadios llenos de colores representando las banderas de países latinoamericanos o en la unión del regionalismo que provocan las finales de fútbol. Gracias al éxito de Uruguay y Argentina en las olimpiadas de 1928 la primera copa del mundo fue jugada en Uruguay. “Los dos países del río de la Plata ofendían a Europa mostrando donde estaba el mejor futbol del mundo” (Galeano, 106). Uruguay demostró que un país hispanoamericano puede ser anfitrión de tan prestigioso torneo, países alrededor del mundo se reunieron en la nación latina en 1930. Uruguay salió triunfador, ganando el torneo, y revelando que Europa no era superior. “Y entonces ocurrió así como el segundo descubrimiento de América” (Galeano, 90). Ahora el mundo era testigo de lo grande y exitoso que podía ser un país latinoamericano.

A pesar de unir a los latinoamericanos, el fútbol puede ser criticado por ser consumo masivo. El fútbol se juega y se disfruta por todo el mundo gracias a la globalización. Aunque esto ayude a expandir el deporte y logre unir a más naciones, el fútbol se ha convertido en producto comercial. Anteriormente se jugaba simplemente por pasión pero al convertirse en industria el fútbol puede ir perdiendo su belleza (Galeano, 13). Las corporaciones le vieron provecho al deporte y FIFA fue establecida como propietaria del juego. Ahora el juego es comercial, utilizando marcas como Adidas y Nike para vender camisetas y botines, engrandecer a jugadores para que la gente vea los partidos en la tele y llenar estadios para ganar aún más dinero. Aunque las corporaciones hayan convertido al fútbol como un producto, la pasión de los jugadores y la unión de los aficionados no cambia. La televisión tal vez pueda manipular el juego pero el fútbol siempre sorprende. Se puede anotar en el último segundo, se puede lesionar hasta el más grande jugador, se puede fallar un penal, se puede marcar un fuera de lugar, puede perder el favorito y ganar el marginado, todo es posible en el fútbol. Tal vez por eso es que el deporte sigue siendo tan popular.  El fútbol une, da esperanza a la nación y provoca un orgullo inexplicable hacia la patria.

Sí existe la descolonización a través del fútbol latinoamericano. Es evidente en las dos crónicas analizadas cómo el fútbol une a los hispanoamericanos e impide la división y el eurocentrismo que pretende la colonización. Los logros de los países latinoamericanos en el fútbol relatan la importancia de tomar en cuenta los países de las Américas. En el fútbol los latinos ya no son marginados, unidos representan toda una nación implorando reconocimiento. Es por esto que el fútbol latinoamericano es descolonizador.

Obras Citadas
Daniela Benisz, Carla. "Literatura Paraguaya, Transculturacion Y Polemica: Las Formas De Una 'Literatura Ausente'." Revista Chilena De Literatura, 87 (2014): 23.
Galeano, Eduardo. (2006). El fútbol a sol y sombra. Madrid: Siglo XXI De España Editores S.A.
Garganigo, de Costa, Heller, Luiselli, Sabat-Rivers, Sklodowska. (2002). Huellas de las literaturas hispanoamericanas. New Jersey: Pearson Education, Inc. 
Murrieta Saldivar, Manuel. (2009). “Simón Golívar en el Rose Bowl” en Gravedad de la Distancia Historias de Otra Norteamerica. Mexico: Editorial Garabatos S.A.
Murrieta Saldivar, Manuel. (2011). Mexican Dream en el Coliseo de Oakland. Culturadoor. <http://www.culturadoor.com/?p=5830>. 

comenta

Deje un Comentario

Escriba el texto de la imagen

 

Derechos Reservados. Copyright 2010
- Número de Visitas desde 22 de agosto de 2010: 1,124,115
- Últimas 24 horas: 677