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Es importante que como mexicanos, todos tomemos un libro de Paz y aprendamos de sus ensayos. Para cambiar se debe aprender lo que se está haciendo mal, y el escritor nos guía a salir de ese agujero negro de ignorancia. Además, su poesía alegra el alma, ya que al igual que en sus ensayos, habla de lo que sucede en la realidad y crea una nueva.

CREACIONES ESCOLARES

 

Paz

Imágenes de internet y archivo

Por Lizet González

lgonzalez45@csustan.edu

-Trabajo para el curso “Cultura y Civilización de Latinoamérica” California State University, Stanislaus-

 

Día de publicación: 18-noviembre-2018

Como mexicanos, es importante conocer sobre el escritor que ganó el premio nobel de literatura en 1990, Octavio Paz. Era poeta, narrador, ensayista y gran impulsor de la literatura mexicana. El prestigiado escritor, tenía la habilidad de hablar de cualquier tema de forma científica y con una increíble sensibilidad. Logró exponer sus ensayos con claridad y coherencia de manera perfecta, consiguiendo atrapar la mente de los lectores, llenándolos de conocimiento. Él siempre se mantuvo firme en el centro de la discusión artística, política y social del país. “La eminente figura personal de Octavio Paz, en el ámbito cultural de Iberoamérica está fuera de toda discusión por la fecundidad de su talento, la independencia de sus reflexiones y la extensión casi enciclopédica de sus inquietudes” (Loprete 293). El “mexicano” era uno de sus temas preferidos de análisis. Paz estudió poesía hispanoamericana en Estados Unidos, lo que le dio la oportunidad de apreciar cómo vive el mexicano en su país y fuera de él; de esta manera pudo estudiar su personalidad y las injusticias que viven. El libro El laberinto de la soledad es un conjunto de ensayos que se enfoca en analizar a los mexicanos. El propósito de éste ensayo es investigar sobre la vida profesional del prestigioso escritor Octavio Paz, el impacto que ha tenido en la literatura mexicana, y la interpretación que aporta sobre el ser mexicano.

Octavio Paz Lozano nació en 1914, lo que dice mucho de su vida, fue testigo de un siglo políticamente ajetreado. “Fue testigo de guerras, supo de campos de concentración, deportaciones masivas, del ascenso y caída de imperios ideológicos, de varios reacomodos políticos de la geografía mundial” (Loaesa, 1998). En México, presenció el caos de la Revolución, y también el orden y estabilidad que llegó después. Paz tenía un gran amor por la poesía, pero también aplicó juicios sobre temas políticos, dando su posición sin inseguridad ni cobardía. Algunos diferían de sus opiniones, sin embargo, su visión política contribuyó a diversificar la ideología mexicana. En su vida como escritor, siempre dejó un espacio para la política y sentía el compromiso con la sociedad de contar los hechos y abrir los ojos de muchos a la triste realidad. Como lo hace en su libro Posdata, donde les ofrece a los estudiantes que presenciaron el evento trágico de Tlatelolco una fuerte crítica al gobierno. En 1968, entre 300 a 400 estudiantes de nivel universitario perdieron la vida en un movimiento social contra las injusticias del Partido Revolucionario Institucional. Cuando Paz se enteró de lo sucedido, renunció al puesto de embajador en la India como protesta por la sangrienta manifestación contra estudiantes en su tierra natal. Habla sobre los hechos en Posdata, donde narra lo que ha sucedido en México después de que escribió El Laberinto de la Soledad. “Así, en el momento en que el gobierno obtenía el reconocimiento internacional de cuarenta años de estabilidad política y de progreso económico, una mancha de sangre disipaba el optimismo oficial y provocaba en todos los espíritus una duda sobre el sentido de progreso.” (Paz 33). Éste libro es el cimiento del antiestatismo que recorre de forma constante sus ensayos. Antiestatismo quiere decir ideologías que rechazan completamente al estado. Paz critica al gobierno de diferentes países, y considera 1968 como el año de protestas y motines en México y en varios países.  “Creyó que 1968 sería un punto de partida en la historia de México porque vio en lo ocurrido ese año la oportunidad para que los intelectuales y los universitarios recuperaran su verdadero papel, como adversarios del Estado y del status quo.” (Loaesa). Uno se imagina su desilusión al ser testigo de la reconciliación del presidente Echeverría y los estudiantes. Por esto y muchos otros acontecimientos presenciados, Paz describe al mexicano como una persona que por destino, tiende a ser “chingada”, esto quiere decir utilizada, pisoteada y humillada, por el “chingón”, que se refiere a la persona con poder y que se aprovecha de los demás, esto será explicado más adelante.

 

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Una de las formas en que el prestigioso escritor expresaba su pensar era en ensayos. Sus escritos responden una interrogación, una duda, con una explicación de la realidad que a muchos no les gusta escuchar. “Andar por la obra ensayística de Paz supone viajar siempre alerta, abandonándonos al placer de la creación por el laberinto de nuestra soledad” (Ruiz de la Cierva 6). Un ensayo es un género moderno, que se refiere a temas del momento; por lo tanto, tiende a todo tipo de problemática que se vive. En el caso de Octavio Paz, aplicaba juicio sobre cualquier tema, manteniendo una actitud abierta sin evitar la libertad de opciones. Buscaba una intensidad reflexiva lo cual lo llevaba a no solo tener una postura científica, sino una postura intuitiva que lleva a lo inesperado. Complementaba sus ensayos con pasión y reflexión. “Octavio Paz realiza, pues, sus reflexiones sobre el lenguaje, la poesía, la libertad, el amor, la política, el universo, la soledad, etc…, desde muy distintos puntos de vista” (Ruiz de la Cierva 7). Le da a cada manifestación una nueva apreciación y perspectiva. Paz se esforzaba hasta conseguir una reflexión completa, haciendo que el lector indague entre sus textos para llenar esa inquietud de definición perfecta y acabada sobre un tema específico. “Perfección que no se consigue ya que no hay por qué pedir sistema al ensayo, basta que sea iluminador. Y Paz no solamente ilumina, sino que con frecuencia apasiona y, de cuando en cuando, irrita” (Ruiz de la Cierva 7). Lo interesante es que esa irritación se transforma en un incentivo llamativo. El lector se contagia de su actitud abierta, y su experiencia se vuelve un auténtico placer lleno de indudable sabiduría.

Su gran pasión por la poesía comenzó a los diecisiete años, cautivando desde entonces el corazón del pueblo mexicano. Su exquisita capacidad de redactar versos no tenía límites. La poesía de Paz se va de extremo a extremo, por todas las direcciones, describiendo el tiempo, la vida, el pensamiento, el cosmos y la realidad. En el libro El arco y la lira, Octavio Paz hace una reflexión del fenómeno poético. Para Paz “la poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación anterior” (Paz 13). Él creía que por medio de la poesía, se revela el mundo y se crea uno completamente nuevo. En este libro, Paz analiza cada parte del poema en forma de ensayo. Los elementos principales que son descritos son el lenguaje, que es el alimento del poema. Otro es el ritmo, que lo describe como un imán que convoca palabras con sus rimas. La prosa es la crítica y el análisis, que se va teniendo con una lenta maduración y el verso es la unidad libre. Y por último, la imagen, aunque no forma parte visual de la escritura, es el producto imaginario que se va creando psicológicamente al leer el poema. Uno de sus poemas más famosos es “Libertad bajo palabra”. “Allá donde terminan las fronteras, los caminos se borran. Donde comienza el silencio. Avanzo lentamente y pueblo la noche de estrellas, de palabras, de la respiración de un agua remota que me espera donde comienza el alba” (Octavio Paz en Monsiváis 607). Sus poemas no solo crean una falsa perfección del mundo, sino describe la triste realidad de forma apasionada.

Como se ha mencionado antes, el “mexicano” era uno de los temas preferidos de Octavio Paz para meditar y analizar. En su libro El laberinto de la Soledad lo describe e intenta explicar su personalidad usando la historia de México. “El Laberinto de la Soledad (1950) ha asumido desde mediados del siglo pasado el carácter de una obra clásica. En él aporta su interpretación del hombre mexicano dentro y fuera de su país” (Loprete 293). Hace un análisis completo del mexicano en México y en Estados Unidos. Con este libro, Paz quería que el lector entendiera que para entender su carácter, es importante estudiar la historia de México ya que las causas vienen desde la conquista. Como ya se había mencionado, Paz lo categoriza en dos grupos, los “chingados” y el “chingón” es decir los fuertes y débiles.”-Los chingones sin escrúpulos, duros e inexorables- se rodean de fidelidades ardientes e interesadas. El servilismo ante los poderosos, -especialmente entre la casta de los políticos, esto es, de los profesionales de los negocios públicos-” (Paz 102). Una persona fuerte es agresiva, activa y cerrada ya que no deja que nadie conozca sus debilidades. Éste tipo de persona se vinculó con Hernán Cortes, quien tenía gran poder y abusaba de los demás. Los políticos, son otro grupo que cabe dentro de los fuertes, por el poder que tienen económicamente. El débil, es del que abusan y del que se aprovechan. Paz asocia a la persona débil con la Malinche, conocida como la amante de Hernán Cortes. “La chingada es la madre abierta, violada o burlada por la fuerza. El “hijo de la chingada” es el engendro de la violación, del rapto o de la burla” (Paz 103). La persona de quien abusan es el pasivo, inerte y abierto. Paz también pone de ejemplo a los obreros ya que carecen de individualidad y estado social. Otro tema que toca es el machismo y cómo el pueblo mexicano ve a la mujer inferior al hombre. Utiliza la sátira para hablar de los machos ya que mientras existen otros problemas como diferencia de clases sociales, abuso, pérdida de identidad en el país, el hombre se preocupa en no perder su hombría. “El hombre mexicano puede doblarse, humillarse, “agacharse”, pero no “rajarse”, esto es, permitir que el mundo exterior penetre en su intimidad” (Paz 51).

 

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Cabe mencionar, Paz habla sobre los chicanos, y analiza al pachucho. Reflexiona sobre las dificultades con las que se enfrentan tanto en la sociedad como consigo mismos, tienden a pasar por una crisis de identidad. “…ha perdido toda herencia: lengua, religión, costumbres, creencias. Solo le queda un cuerpo y un alma a la intemperie, inerme ante todas las miradas. Su disfraz lo protege y, al mismo tiempo; lo destaca y lo aísla” (Paz 36). Menciona ese limbo en el que se encuentran y cómo crearon su nueva y propia identidad. “Ni mexicanos ni norteamericanos hemos logrado esta reconciliación” (Paz 48).  En sus párrafos, no juzga, sino estudia y ayuda al lector a entender la personalidad chicana. Hace a la sociedad reflexionar sobre el pasado de los chicanos y sobre las causas que los lleva a tener las creencias y comportamientos que tienen en la actualidad.

Como ha quedado demostrado, Octavio Paz ha tenido un gran impacto en la literatura mexicana. Su razonamiento en los ensayos y su pasión en la poesía ha tocado los corazones de muchos latinoamericanos. El intelectual esparció su sabiduría por varios países dejando su huella. “Hijo de México, hermano de América Latina, hijastro de España, hijo adoptivo de Francia, Inglaterra e Italia, huésped familiar y afectivo de Japón y la India, bastardo de los Estados Unidos” (Carlos Fuentes en Paz 13). Su sabiduría quedó grabada en sus textos, y quedó como uno de los intelectuales más importantes de México. “Paz, abierto a todos los contactos de la civilización, pertenece a ese reducido grupo de figuras que nos aseguran que los ghettos de la cultura en castellano no son eternos” (Carlos Fuentes en Paz 13). Es importante que como mexicanos, todos tomemos un libro de Paz y aprendamos de sus ensayos. Para cambiar se debe aprender lo que se está haciendo mal, y el escritor nos guía a salir de ese agujero negro de ignorancia. Además, su poesía alegra el alma, ya que al igual que en sus ensayos, habla de lo que sucede en la realidad y crea una nueva. El intelectual, el Sócrates mexicano, vive en sus libros y seguirá siendo un gran representante de la literatura latinoamericana.

Obras Citadas
Fuentes, Carlos en Paz, Octavio. “El tiempo de Octavio Paz”. Los signos en rotación y otros ensayos. Madrid, Editorial: Alianza editorial Madrid, 1971. PP 7-32.
Loaesa, Soledad. Octavio Paz: El último intelectual mexicano. Sociedad, ciencia, literatura. Web. Agosto de 1988.
Loprete, Carlos A. “La literatura” Iberoamérica: Historia de su civilización y cultura. Upper Saddle River, New Jersey. Editorial: Prentice Hall, 2013. PP 275-311.
 Monsiváis, Carlos. “Octavio Paz (1914)”. La poesía mexicana del siglo XX. México, D.F. Editorial: Empresas editoriales S.A., 1966. PP 575-606.
Paz, Octavio. El arco y la liria. México D.F. Editorial: Fondo de cultura económica, 1956.
Paz, Octavio. EL laberinto de la soledad y otras obras. New York, New York. Editorial: Penguin Group, 1997.
Paz, Octavio. “Olimpiada y Tlatelolco”. Posdata. México D.F. Editorial: siglo XXI editores, S.A. de C.V., 1991. PP 19-43.
Ruiz de la Cierva, María del Carmen. Octavio Paz: Cultura literaria y teoría crítica. Universidad Complutense de Madrid, Web. 1995.

 

 

 



1 Comentario a “El Sócrates mexicano: Octavio Paz”

  1. Por: MARISOL HERMOSILLO en Nov 20, 2018

    EXCELENTE ANALISIS DE LAS GRANDES OBRAS LITERARIAS, FELICIDADES!

    MARISOL HERMOSILLO
    marisolglezh@hotmail.com

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