La escritora mexicana lleva una pluma en el alma, así nació, inspirada, y al vaciar su "tintero" logra traspasar las barreras del tiempo y del idioma en su novela Amor allá en el rancho.

Ramona Valenzuela: Su corazón es un tintero

Por Manuel Murrieta Saldívar y Ana Fontes
Orbis Press Agency

“Empecé a escribir esta novela porque quería estar cerca de mi familia y no podía; dejé todo, a mis padres y hermanos cuando me vine a vivir desde joven a Estados Unidos”.

Un viaje en el tiempo para recuperar sus raíces;una visita virtual al lugar que la vio nacer es el que hace Ramona Valenzuela con Amor allá en el rancho, novela costumbrista y romántica que describe con nostalgia la vida de la familia Márquez en un rancho mexicano. Bajo la publicación de Editorial Orbis Press, Amor allá en el rancho (253 páginas), ópera prima de Valenzuela, vio la luz recientemente en Arizona pero llegará al corazón de muchos migrantes que provienen de áreas rurales de México ya que contiene la esencia de los pueblos latinos.

"Creo que ese lector podría identificarse mucho con mi novela por el modo de vivir y la sinceridad de mis personajes, será como regresar al lugar de donde vienen".
Escribir esta novela fue como regresar el reloj y volver a estar ahí, confiesa la autora. "Al escribir empecé a recordar mi vida, es como si tuviera quince años otra vez; es como volver a vivir aquellos tiempos y estar cerca de mi familia porque me separé de todos ellos al venirme a Estados Unidos".

Valenzuela lleva una pluma en el alma, así nació, inspirada, y al vaciar su "tintero" logra traspasar las barreras del tiempo y del idioma con esta obra inspirada en sus años mozos, tiempo que no volverá pero que quedará inmortalizado en papel. "Escribo porque siento en el alma escribir, lo siento de corazón. Desde que estaba pequeña, siempre andaba con un lápiz y un cuaderno escribiendo. Todavía escribo todo lo que me asombra o me gusta, ya sean chistes, bromas o pensamientos de la gente con la que me relaciono". Relata Ramona Valenzuela que para ella escribir es una inspiración, un modo de comunicarse, es como estar soñando en un pedazo de papel.


Personajes que existieron, aunque...

Cuenta la escritora que los personajes de su novela no son estrictamente verdaderos, aunque sí lo fueron ciertas anécdotas y experiencias. Situaciones que se viven comúnmente en las familias de aquellas comunidades donde vivió de niña: la boda forzada de una joven mujer con un hombre de origen chino; el "robo" de la novia a quien no se puede "tener" por las buenas o por prejuicios familiares; o los privilegios de los que gozan los machos sobre las hembras en las comunidades latinas.

"Aunque escribí más para mí misma, estoy publicando este libro porque quiero que otras personas vivan lo que yo viví mientras escribí esta novela. No quiero que esto muera, quiero que transcienda y que no queden en el olvido ni la comunidad ni los personajes".

Comenta Ramona Valenzuela que su novela lleva ese nombre porque en el lugar que le sirvió de inspiración había mucho amor entre familiares y vecinos, situación que no ocurre siempre en las grandes ciudades. "La gente está tan ocupada, las personas no tienen tiempo para estar muy en contacto con sus familiares. Casi no nos vemos, en cambio en los ranchos las familias vivían cerca, era otra vida". Estas experiencias no le son ajenas, dijo, ya que nació en el Mineral de Dolores, Chihuahua, México, región que años más tarde quedaría devastada bajo las aguas de un río crecido. Su familia se cambió a vivir a Madera, región serrana que colinda con Sonora, donde Valenzuela cursó sus primeros estudios, no muchos según comenta, puesto que su padre no tenía como prioridad criar hijos demasiado "estudiados". Era suficiente que supieran leer, escribir y punto.

"Los primeros años de mi infancia transcurrieron entre mi casa en Madera y el rancho de mi padre, quien era un hombre que conocía la tierra como la palma de su mano porque siempre vivió ahí". De ahí su pericia al describir la vida en el rancho: paradisíaca, armónica y sin mayores complicaciones, donde el placer máximo, recuerda Valenzuela, era el dar vueltas alrededor de la plaza para buscar novio. Todos se casaban entre sí porque no había más, ni siquiera carreteras. Los esposos salían a trabajar en el campo o se iban a ordeñar las vacas. "Es imposible comparar la vida de la ciudad con la del rancho. Amo más la de rancho porque en las urbes la vida es puro correr, todo se hace de prisa, no hay tiempo para nada, ni para conversar, mientras que allá todo es más pacífico".

Una vida escribiendo

Una vida es lo que le tomó a Ramona Valenzuela para escribir Amor allá en el rancho. La empezó a escribir, recuerda, porque quería estar cerca de su familia y no podía, porque dejó todo, a sus padres y a sus hermanos, cuando se casó y se vino a vivir desde su juventud a los Estados Unidos.

Y esa nostalgia por sus orígenes fue la que la impulsó a escribir y a re-escribir su novela hasta terminarla. Ahora la publica porque se le presentó la oportunidad. Viviendo con su familia en varios lugares de los Estados Unidos, Valenzuela pensaba que su sueño de ver su obra terminada era prácticamente imposible puesto que la teoría le indicaba que a quién podría interesarle lo que tuvieran que decir las letras de una migrante. "¿Qué espero con esta mi primera novela publicada? ¡Mucho! Uno escribe algo con el corazón, de ahí que sea valioso, así que quiero que lean mi libro. Es sencillo y fácil de leer", asegura.

Realidades fronterizas

Amor allá en el rancho refleja la vida de la escritora en la región fronteriza donde se comparten intereses y raíces. "No creo que estemos desunidos. Seguimos siendo hermanos, somos lo mismo. El escritor de allá escribe lo que él quiere y no hay diferencias, incluso en el idioma. Yo por ejemplo escribo en español a pesar de vivir en Estados Unidos porque siempre mi contacto ha sido con los que hablan mi idioma. Voy a una iglesia de latinos; trabajo en un lugar de latinos; mis voluntarias son del mismo barrio". Valenzuela asegura que nadie la puede criticar por escribir en su lengua natal.

"Nadie me critica porque escriba en español porque yo quiero preservarlo. Así lo hago con mis hijos porque quiero que ellos aprendan mi idioma, aunque ellos me contesten en inglés. El español es parte de mi ser y no me incomoda hablarlo o escribirlo". Y es esa necesidad de escribir lo suyo, el motivo por el que Ramona utiliza en su obra expresiones campiranas que pocos conocen.

"Así hablo yo y quién me lo va a quitar. Así aprendí a hablar, desde chica lo he hecho así, nunca se me han olvidado estas expresiones porque lo que bien se aprende nunca se olvida. Estas expresiones morirán conmigo". Ramona no considera que su novela recién publicada vaya a pasar de moda, ni que al nacer sea ya vieja, sino contemporánea y vital, su obra tiene mucho de la vida actual y es necesario inculcar esto a los jóvenes. "Los jóvenes se alejan cada vez más de la literatura y se meten en un mundo de imágenes como el cine, videos y la televisión. A esos jóvenes quisiera decirles que no se separen de la literatura, la cual es como si a uno le dieran una pastilla para relajarse, es como una medicina para el alma". Aunque Ramona no cuenta con estudios formales de literatura, su interés por las letras la ha llevado a convertirse en autodidacta; ha asistido al Phoenix College para estudiar cursos diversos de psicología, educación para jóvenes y servicio social. Actualmente es la encargada de manejar un centro comunitario de Phoenix, llamado Heaven Community Center.