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Un centro de desarrollo
para los talentos que están esperando su oportunidad para despertarse...
¿Qué es un Taller de
Creación?
Por Leandro Soto
Un taller de creación es un espacio mágico-poético que
se consagra a la investigación artística interdisciplinaria durante
un tiempo determinado, bajo la orientación de un artista, no importando
tanto en cuál especialidad este artista haya desarrollado sus talentos,
como su deseo de extender su alegría de hacer y de crear con los demás.
El guía de un taller de creación debe poseer la facultad de hacer
de esta actividad un centro de desarrollo para los talentos que están
esperando su oportunidad para despertarse, tener buen humor y buena capacidad
de comunicación. Debe además poseer la habilidad de interactuar
con la comunidad donde desarrolla su labor diaria y de crear vínculos
humanos, sociales verdaderos que duren para siempre.
Existen pasos previos, muy necesarios, que hay que dar para organizar con eficiencia
un taller de creación, en este caso de pintura, aunque se podría
aplicar para todo tipo de actividad artística. He aquí unas breves
sugerencias.
EL ESPACIO
Todo hacer que implique materiales
y formas tiene que realizarse en un espacio. Si este lugar además
será consagrado como taller de creación debe poseer la
presencia de los cuatro elementos que representan a los dioses y diosas
creadores, presentes en todos los cuentos y mitos del mundo: agua,
fuego, aire y tierra. Cada uno de estos elementos tiene sus representantes
modernos equivalentes como por ejemplo el fuego en la corriente eléctrica
a través de una hornilla o un bombillo, la tierra a través
de los papeles, cartulina, arcillas, y colores, el aire interviene
en el secado de las pinturas y pegamentos, y el agua que es imprescindible
para diluir, mezclar y lavar instrumentos y materias diversas.
Un buen taller de creación necesita de un espacio que se pueda utilizar
especialmente para hacer actividades prácticas de carácter artístico,
a tiempo completo, o al menos por las horas convenientes al trabajo (no menos
de 3 horas), y que posea las características favorables para ello. Es
imprescindible que tenga buena iluminación tanto natural como artificial
sobre todo si se trabaja de noche, buena ventilación, agua corriente
con lavaderos para brochas, telas y demás instrumentos de trabajo que
requieren del uso continuo del agua. Disponibilidad de corriente eléctrica
o de alguna fuente de calor para el preparado de mezclas y sustancias durante
el proceso creativo, y algún lugar destinado para la colocación
tanto de los ejercicios en proceso como de los materiales de trabajo. Si estas
condiciones no se encuentran bajo el mismo techo, lo más aconsejable
es solucionarlas con la cercanía más próxima al lugar
donde se esté trabajando, y evitar toda complicación en el camino
o la vía para llegar hacia ellas. Dificultades con el agua, la luz,
un fogón o fuente de calor, o un lugar de almacenamiento, pueden influir
negativamente en el resultado artístico y en el proceso creativo. Para
los niños pequeños dificultades de este tipo le crean un caos
que les absorbe toda la energía que debió concentrarse en la
creación artística, o bien los desvía hacia otras metas
que pueden convertirse en entretenimientos ajenos a la actividad propuesta
por el instructor. Si el responsable, maestro o instructor no tienen visibilidad
de estas áreas lo más posible que suceda es que los niños
inventen un juego con cualquiera de los elementos, sobre todo el juego con
el agua no tan peligroso como si lo fuera con fuego o corriente eléctrica.
Lo más conveniente en cuanto a la atmósfera de lugar es que sea
calmada para facilitar la concentración. Para estimular la creatividad
puede usarse música de fondo no muy alta de los compositores barrocos
como Bach, Vivaldi, y clásicos como Mozart. Música estilo New
Age con ritmos es también recomendable y sonidos de agua. No importa
la procedencia cultural de los participantes (países, culturas o grupo
social), estas condiciones de trabajo están comprobadas como estimulantes
y creativas sobre todo en niños y jóvenes de cualquier contexto
cultural. Los adolescentes querrán introducir sus melodías de
moda. El instructor debe ser flexible ya que a la larga van a preferir a los
clásicos como acompañantes de trabajo pues los relacionarán
con una atmósfera distinta a la cotidiana, la cual a la larga se establecerá en
el taller. La música rítmica de moda puede estimular para hacer
la limpieza, recoger, y demás actividades que no estén conectadas
directamente con los procesos creativos.
Este texto forma parte del libro Tamulté:
arte desde el trópico, en prensa, escrito por Leandro Soto, pintor
de origen cubano y profesor de arte en Arizona State University-West
Campus. Contacte a Leandro Soto al tel. (602) 296-4917; e-mail: g.pujala@worldnet.att.net
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