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ECOS DE LA PRIMERA FERIA DEL LIBRO
HISPANO EN OXNARD, CALIFORNIA
organizada por el empresario Jorge Ontiveros y Editorial Orbis Press. Viernes
19 de noviembre de 2004
Oxnard, Amiga, esposa y amante
Por David
Alberto Muñoz
Oxnard, California.-
Habíamos
manejado más de cinco horas cuando llegamos al monstruo urbano
de Hollywood. Nos recibió con cierto cinismo, como jactándose
de dominar millones y millones de vidas. Parecía sonreír
con descaro mientras nos observaba desde los altos rascacielos, entre
tanto las propias columnas de la tierra se movían al ritmo del
tráfico.
nota
completa |
Entrevista
Entre la sed y el desierto
Por David Alberto Muñoz
Llegamos a las oficinas de la Editorial
Orbis Press, ya que teníamos una cita con el señor Oscar Cordero,
escritor, originario del estado de Chihuahua, México. Hombre que
refleja seguridad, el trabajo se ve manifestado en su rostro; es de un hablar
con tono cortante, muy a la usanza del norte de México. Tiene los
ojos de color azul verde, y su mirada muestra un peculiar nivel de análisis.
Cuando llegó, estrechó nuestras manos con cierta fuerza, sin
dar lugar a la intimidación tan común en los seres humanos.
Una persona sencilla, segura de sí misma, con el deseo de platicar
sus experiencias.
—Sr. Cordero, nos puede hablar
un poco brevemente sobre usted en lo personal. ¿Cuanto tiempo tiene
en los Estados Unidos? Deseamos conocerlo un poco más.—Bueno,
la primera vez que vine a Estados Unidos fue en 1977. Estuve dos años
y volví a México. Y así he estado viniendo y volviendo
pero nunca he estado constantemente aquí más de tres años,
hasta esta última vez que volví, y ya llevo aquí seis
años.
—¿Qué fue lo que lo estimuló a escribir su libro Entre
la sed y el desierto? ¿Qué es lo que usted quiere que el lector
sepa?
— A mí me gustaría que la gente sepa las cosas por las que
pasa un emigrante cuando viene a Estados Unidos sin papeles…de los peligros
a los que se expone una persona, hombres, mujeres y niños, cuando venimos
para acá, a buscar trabajo, porque en nuestro país no se nos da
esa oportunidad. Quiero que los pueblos y los gobiernos de Estados Unidos y de
México sepan, que conozcan paso a paso, las caminatas y los peligros a
los que se expone uno en cada caminata, por la sierra y el desierto, sin agua,
ni comida, a expensas de coyotes, de gente que desconoce uno en lo absoluto.
—¿Usted pasó por esa experiencia en lo personal?
— Sí, hace seis años, llegué a Agua Prieta, Sonora,
rumbo a Phoenix. Conseguí un “coyote”. Nos pusimos de acuerdo
en el precio, y salimos.
—¿Cuánto le cobraron?
—600 dólares. Me acuerdo que entramos a la altura de Bisbee, Arizona,
unas veinte millas al oeste de Agua Prieta. Por ahí entramos, y caminamos
las primeras doce horas hasta una parte cerca de Bisbee, no sé exactamente
qué parte será. Por ahí nos esperaban con los carros y nos
subimos. Viajamos en los autos una media hora más o menos, y nos bajamos
para hacer otro rodeo que había que hacer, que estaba antes de llegar
a Tombstone; y bueno, esas fueron otras diez y seis horas más caminando…Veníamos
en dos carros, éramos diez y ocho personas, más o menos…me
acomodaron a mí y a otras ocho personas más. Cuatro adelante, cuatro
atrás, y dos en el maletero. Y el otro grupo en otro carro también
hasta poco antes de llegar a Tombstone, porque parecía que había
dos chequeos de la migración. Finalmente nunca supe dónde estaban
los puntos de revisión, porque nunca los vimos, solo sé que rodeamos
Tombstone y Benson, los dos pueblos…No teníamos nada. Al salir
de Agua Prieta, traíamos nada más un galón de agua cada
uno.
—¿Qué tanta realidad de sus experiencias están reflejadas
en su texto?
—Son eventos reales, netamente. Para mí no fue difícil escribirlo,
porque todo está en mi mente. Todo es real.
—¿Cómo cree usted que el público va a recibir su libro?
—Yo creo que toda persona que ha pasado la frontera “ilegalmente” como
yo, se va a sentir identificado con ella. Va a sentir que está volviendo
a revivir la experiencia…el drama por el que pasó él ¿no? …entonces
la gente se va sentir en el desierto, caminando, va a sentir la misma sed que
sentí yo, las mismas ganas de llegar, la misma desesperación de
no llegar… yo creo que la gente va a tomar el libro como suyo.
—¿Alguna vez usted ha sentido discriminación, Oscar? ¿De
parte del anglosajón, de parte de otras personas o incluso de algunos
paisanos?
—Bueno, la discriminación de parte del anglosajón es constante.
Es en la calle, haciendo cola en las tiendas, es haciendo cola en el banco, al
pagar el cobro del teléfono, al voltear a verlo a uno por sobre el hombro,
de reojo.
—¿Cuál fue el motivo que lo impulsó a cruzar la frontera
a aventurarse? Porque es una aventura por lo que me platica. ¿Cuál
fue la razón por la que decidió saltarse el alambre?
—Es la falta de trabajo, la falta de oportunidades en el país. Es
la crisis. La ilusión de conseguir capital para hacer cosas en México.
Yo no puedo hacer nada allá, si no tengo el capital necesario.
—Cuénteme Oscar, ¿cómo ve el inmigrante la cultura
anglosajona? Hay un término que utilizamos, el famoso “shock cultural”.
Llegamos de otra cultura, completamente distinta, y de repente estamos en un
medio ambiente que no conocemos ni entendemos. ¿Cómo mira un inmigrante
recién llegado la cultura gringa?
—Bueno, yo creo que estamos prejui-ciados en relación al choque
cultural, porque siempre nos sentimos menos, porque estamos en un lugar al cual
no pertenecemos. Llegamos y tenemos que empezar hablar otro idioma. Y luego las
costumbres del anglo chocan con las nuestras inmediatamente. La forma de vivir
es completamente diferente. La forma de trabajar es diferente también
Ya después con el paso del tiempo nos empezamos a integrar entre comi-llas…Pero
el choque es grandísimo, es llegar a un mundo totalmente diferente, y
es muy difícil, sin saber hablar el idioma principalmente.
—¿Qué aspectos ha asimilado usted de la cultura anglosajona?
—Bueno, la forma en la que trabajan, la forma en que producen, trabajan
duro. Y es gente que tiene, debido a la educación, metas muy grandes.
Por eso hay una diferencia enorme entre los hispanos que venimos del medio de…de
provincia, ¿no? Venimos a un mundo donde vemos a los gringos preparados,
estudiando y progresando constantemente.
—¿Pudiéramos decir que ha perdido ciertos aspectos de su
mexicanidad? Después de tantos años de ir y venir, ¿no cree
usted que ha perdido aspectos de su cultura autóctona?
— No. Yo creo que no, porque me interesa mucho conservar mi cultura. Me
gusta leer, enterarme de ella; y a veces creo que ahora la conozco más
que antes, porque la extraño tanto. Tanto, que me voy a las bibliotecas
a leer acerca de mi cultura. Tal vez sea por eso…La nostalgia de estar
lejos…
— Bueno, habló de la lectura, podría compartir con nuestros
lectores, ¿cuáles son sus autores favoritos?
— García Márquez por ejemplo. León Tolstoy, Dostoyesky,
Víctor Hugo, Stendhal, principalmente. Tengo un hijo que se llama Stendhal,
me gusta mucho como escribió Stendhal.
—Varios escritores que mencionó son rusos existencialistas. ¿Qué es
lo que le atrae de ellos?
—Me atrae su universalidad. Al conocer a fondo la forma en que pensaban
los escritores rusos, me doy cuenta de su grandeza, y descubro la increíble
facilidad que tenían para penetrar los más obscuros y profundos
rincones del alma humana. Yo llamaría al siglo XIX el siglo de oro de
la literatura rusa a causa de la gran producción de escritores, y escritores
buenos, como lo son Tolstoy, Chéjov y Dostoyevsky.
—Creo que lo podemos catalogar a usted como un escritor inmigrante, que
vino, vivió y escribió sus experiencias en Entre la sed y el desierto. ¿Cuál
piensa usted es el discurso del escritor inmigrante? Todas esas personas que
hemos cruzado la frontera, hemos quizás hecho nuestra vida de este lado
de la frontera, pero seguimos escribiendo en español. ¿Qué cree
usted es lo que el inmigrante quiere decir? Me refiero al inmigrante que vive
en los Estados Unidos.
—Es una queja hacia la injusticia, la co-rrupción en México,
la falta de oportunidades, el desfalco de las arcas na-cionales cada seis años,
por cada presidente, su familia y sus allegados. Es un grito de coraje por no
poder estar en México, y no poder llegar a ser lo que podemos ser en México.
Precisamente a falta de una economía sana, como no hay dinero en México,
porque se lo llevaron a los bancos de Suiza, no hay ca-pital, no se estimula
el financiamiento de pequeñas industrias para crear empleos… ¡Es
un grito de coraje!
—Vamos a utilizar un poquito la imaginación. Imagínase que
llega una copia de esta entrevista que le estamos haciendo al escritorio del
presidente Fox. ¿Qué le diría usted al presidente Fox?
—Yo le diría que salga a conocer México en realidad. Que
salga a la provincia. Que conviva con los campesinos. Que vaya a las tierras
donde estamos trabajando. Para que vea las carencias que hay. Para que vea el
potencial que hay para producir, y se dé cuenta que falta el apoyo del
gobierno para que la tierra produzca. Que se dé cuenta que hay gente que
desea hacer mucho, pero se ve obligada a venir a Estados Unidos a hacerlo. El
inmigrante se viene por necesidad…por ganas de mejorar.
—Vamos ahora a cruzar la frontera otra vez, utilizar la misma situación
ficticia e imaginar que en un momento dado el presidente Bush, con su español
mal hablado, está leyendo también la misma entrevista. ¿Qué le
diría usted al presidente de este país?
—Yo le diría que investigue en el suroeste de Estados Unidos, ¿a
qué se debe que las compañías no tengan suficientes trabajadores?
Y por qué es tan fácil que esas compañías nos ocupen
a todos los que estamos llegando. Que vea las áreas de crecimiento como
Phoenix y Las Vegas, y se dé cuenta que somos básicamente mexicanos
los que estamos trabajando en el área de construcción… Que
se dé cuenta que la razón por la cual venimos de “ilegales” es
porque sabemos que nos van a ocupar inmediatamente. Es mucha la falta de mano
de obra que hay aquí.
—Muchas gracias Oscar. Y felicidades por la publicación de su libro.
—Gracias....
Oscar Cordero es un hombre sencillo, con cultura, con un discurso proveniente
de sus experiencias personales. Su mirada proyecta el deseo de hablar y decir
las verdades de muchos inmigrantes viviendo en el país del Tío
Sam. Las injusticias que han vivido lo llevan a ser una voz de clamor por justicia,
por equidad...
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Contacte a Oscar Cordero:
Tel. (602) 977-0406
Contacte a David A. Muñoz:
david.munoz@cgcmail.maricopa.edu
Tel. (480) 732-7173

Entre la sed y
el desierto:
la caminata del migrante,
fue presentado en Café Latino
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De izquierda a derecha: Manuel Murrieta, editor
y presentador de la obra; el autor Oscar L. Cordero; Arturo Gálvez,
comentarista; Saúl Cuevas, presentador y David A. Muñoz,
comentarista y maestro
de ceremonias
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Durante la presentación
del libro testimonial, Entre la sed y el desierto, una nutrida concurrencia
elogió y pronosticó que este obra hará historia e
interesará a la comunidad migrante de ambos lados de la frontera,
debido al realismo y sencillez con que se cuenta el drama de un grupo
de migrantes que superan todo tipo de obstáculos hasta llegar a
Phoenix provenientes, con “coyotes”, desde Agua Prieta, Sonora.
Organizado por la única
editora local de libros en español, Editorial Orbis Press, y patrocinado
por Imprenta Concepto Gráfico, Estrada y Asociados y Café Latino,
donde se realizó el acto, el evento contó con la presencia
del comunicador Arturo Gálvez quien consideró, entre otros
puntos, que esta obra es una de las mejores sobre el tema ya que fue escrita
por un migrante real que experimentó en carne propia la angustiosa
caminata por el de-sierto de Arizona.
En el presidium, destacó también
la intervención del Dr. David Muñoz—Premio Panorama
2004 en literatura—como maestro de ceremonias, quien evaluó la
valentía del autor, Oscar L. Cordero, por compartir su experiencia
en forma literaria. Por su parte, el Dr. Saúl Cuevas encendió una
veladora para simbólicamente recordar y solidarizarse con todos
los migrantes que han fallecido en el desierto en su intento por superar
la pobreza. Acto seguido, mencionó que la obra atrapó su
interés desde las primeras líneas, reacción que no
sucede con frecuencia con todo libro.
La participación y respuesta
del público no se hizo esperar a través de comentarios ensalzando
el valor testimonial y virtudes de Entre la sed y el desierto como lo
mencionara la señora Pina Phillips, presidenta de la Sociedad de
Poetas Hispanos de Arizona, el Dr. Justo S. Alarcón, decano de
las letras hispanas en Arizona y Antonio Hurtado, conocido promotor cultural
del Valle del Sol. Todos coincidieron en afirmar que esta obra puede servir
de lección para los futuros inmigrantes tanto para evitar poner
en riesgo la vida como para buscar otras alternativas en el cruce fronterizo.
La mayoría de las preguntas se dirigieron al autor Oscar Cordero
sobre temas como por qué se animó a escribir su odisea,
si volvería a realizarla y si ha valido la pena el haber emigrado.
Luego de las intervenciones, personal
del Café Latino se encargó de distribuir a la asistencia
vino de honor así como atender a los interesados en la adquisición
de ejemplares de Entre la sed y el desierto que ya se está convirtiendo
en el suceso literario de la temporada.
Este libro puede ser adquirido
y autografiado directamente con el autor al teléfono: (602) 977-0406
o en Editorial Orbis Press, tel. (602) 264-5011, e-mail: editor@orbispress.com,
sitio Internet www.orbispress.com. Dirección: 4000 N 7th. Street,
suite 102, una cuadra al sur de Indian School en Phoenix.
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