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ECOS DE LA PRIMERA FERIA DEL LIBRO
HISPANO EN OXNARD, CALIFORNIA
organizada por el empresario Jorge Ontiveros y Editorial Orbis Press. Viernes
19 de noviembre de 2004
Oxnard, Amiga, esposa y amante
Por David
Alberto Muñoz
Oxnard, California.-
Habíamos
manejado más de cinco horas cuando llegamos al monstruo urbano
de Hollywood. Nos recibió con cierto cinismo, como jactándose
de dominar millones y millones de vidas. Parecía sonreír
con descaro mientras nos observaba desde los altos rascacielos, entre
tanto las propias columnas de la tierra se movían al ritmo del
tráfico.
nota
completa |
Narración
Pareció empalidecer,
para luego tomar control de sí y disponerse a manejar la situación
que se desprendía de los hechos sucedidos en Lomas Taurinas...
SENDA DE MUERTE
FATIDICO 23 DE MARZO
Por Alvaro Villagran
Como en un atardecer cualquiera, las
siete de la tarde marcaba el inicio de la noche en el bullicio común
de la Ciudad de México. Hora pico del desplazamiento habitual de
quienes en las largas horas del día, inyectan vida a la metrópoli
más grande del mundo. Día particular en que el trauma individual
de la jornada de trabajo, que a cada quien consume, se volvía colectiva
al darse a conocer la trágica noticia que habría de alterar
la historia del país para siempre.
La naturaleza de los acontecimientos
que simultáneamente se vivían en el extremo noroeste del país,
movían al hormiguero humano de la ciudad a un paso más acelerado
de lo ordinario, como buscando en las caras de unos y otros la respuesta
a los sucesos que anticipaban un clímax en la realidad política
del país; particularmente cuando la sociedad era ajena al tipo de
sucesos que las fuerzas ocultas habían desencadenado como pesadilla
sobre un pueblo, que ya de por sí cargaba sobre sus hombros una incertidumbre
y una multitud de interrogante sin respuesta. La pasión que transmitían
los comentaristas de los medios, creaban mayor confusión aún,
alarma general que de inmediato obligó la intervención oficial.
El sensacionalismo de la tarde se había
iniciado con una simple llamada telefónica recibida en una suntuosa
residencia ubicada en la Colonia Lomas de Chapultepec. Recinto a manera
de palacete, que era una de las moradas de Raúl Sánchez de
García, quien hubo de ser la primera figura de alto relieve en conocer
los acontecimientos del 23 de marzo. El palacete de Chapultepec, al igual
que acomodaba la inútil figura del primogénito de la primera
familia mexicana, era también cuna de amores que el hermano incómodo
compartía con sus favoritas: particularmente con una de ellas, la
ibérica María Bueno, quien en su momento, sería la
receptora de la funesta llamada.
María contestó el teléfono,
dentro de la informalidad que caracterizaba su visita al palacete, antes
de pasar la llamada a Raúl, su amante y protector. Él la había
importado de España en pago por las consideraciones que ella le brindó al
encontrárselo borracho y dormido, vomitado y sucio, en la puerta
de la negociación donde ella laboraba.
-Bueno, ¿con quién gusta
hablar?- preguntó María.
-Buenas tardes, deseo hablar con Raúl, es urgente- se dejó escuchar
la voz angustiada de quien apresurádamente requería comunicarse
con el hermano incómodo.
-Raúl, es para ti- indica ella.
-¿Quién es?- despreocupadamente cuestiona Raúl- Pregunta
quién es.
-¿De parte de quién?- interpela María.
-Dígale que le llama el gobernador Beltrán- responde el solicitante.
-Raúl, es Beltrán- anuncia María pasándole el auricular.
-Raúl, soy Manlio, hace unos segundos fui informado que hace aproximadamente
10 ó 15 minutos, el candidato Cordero, fue víctima de un atentado,
te aviso lo sucedido y solicito instrucciones-. En lo que fue unos segundos
de profundo silencio, Raúl con el teléfono en la mano pareció empalidecer,
para luego tomar control de sí y disponerse a manejar la situación
que se desprendía de los hechos sucedidos en Lomas Taurinas.
-¿Quién más fue informado?, ¿Con quién más
has hablado?- indaga Raúl.
-Con nadie, te estoy avisando a tí primero como es costumbre y estoy
en espera de tu directriz- responde el gobernador.
En lo que Raúl se sobreponía del anuncio recibido, giró su
primera instrucción:
-Dame unos minutos y vuélveme a llamar.
Fuera de la novedad que la noticia provocaba, nada parecía alterar el
irresponsable ambiente de lujuria que se vivía en la casona de Chapultepec,
ya que aún con su amante en brazos sólo requirió de un
espacio para reflexionar. Cuando de nuevo suena el teléfono, indica
Raúl a su amada con la mirada que fuera ella quien levantara la bocina;
tras el acostumbrado saludo telefónico, María de nueva cuenta
escucha la angustiada voz del gobernador Beltrán, quien insiste hablar
con Raúl.
-Toma Raúl, es otra vez el gobernador- indica pasando rápidamente
la bocina a su amoroso acompañante.

-Manlio, trasládate a Tijuana
y cerciórate de que esté muerto.Yo informaré al presidente
y tú serás nuestro enlace- fueron las instrucciones del hermano
mayor presidencial y eterno protector de la frágil figura ejecutiva,
quien además de todo gozaba de una estima y confianza sobrehumana
del presidente hacia él.
Fiel a las recomendaciones recibidas, el gobernador se traslada con la consigna
de representar políticamente al ejecutivo y con la encomienda precisa
de Raúl de cerciorarse que Cordero hubiese muerto en Tijuana. A su arribo
al aeropuerto de la ciudad fronteriza, donde ya era esperado por elementos
de la policía judicial federal, el gobernador es llevado, en compañía
de su jefe de escoltas, directo a los reparos donde se encontraba detenido
el presunto asesino. En este lugar gira instrucciones especiales al delegado
de la Procuraduría General de la República...
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Este es un fragmento del capítulo I de la novela “Senda de muerte”,
del autor sonorense Alvaro Villagrán, radicado en Phoenix, Arizona.
Esta obra trata de los asesinatos políticos, aún sin resolverse
del todo, de Luis Donaldo Colosio, el Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo
y Francisco Ruiz Massieu. A pesar de la abundante literatura producida en torno
a ellos, a pesar del paso del tiempo, de las versiones oficiales, de los recursos
de la criminología y de las múltiples investigaciones, la angustia
no cesa ni aún los resultados satisfacen. De ahí la trascendenia
de esta obra producida por Editorial Orbis Press. Para adquirirla visite www.orbispress.com o
llame al tel (602) 264-5011 de Phoenix, Arizona.
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