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ECOS DE LA PRIMERA FERIA DEL LIBRO
HISPANO EN OXNARD, CALIFORNIA
organizada por el empresario Jorge Ontiveros y Editorial Orbis Press. Viernes
19 de noviembre de 2004
Oxnard, Amiga, esposa y amante
Por David
Alberto Muñoz
Oxnard, California.-
Habíamos
manejado más de cinco horas cuando llegamos al monstruo urbano
de Hollywood. Nos recibió con cierto cinismo, como jactándose
de dominar millones y millones de vidas. Parecía sonreír
con descaro mientras nos observaba desde los altos rascacielos, entre
tanto las propias columnas de la tierra se movían al ritmo del
tráfico.
nota
completa |
Poesía
Ni el invierno blanco, ni el verano,
en belleza plena, se comparan a Guatemala en primavera y es tan bella mi
tierra pues...que Dios la hizo eterna.
Otto Ruano, el
chapín ausente
¡Sigo siendo chapín!
El que ahora mezcle palabras de un nuevo
idioma al hablar, no quiere decir que me olvide de lo rico que es el español
de mi bella Guatemala, jamás borraré de la memoria ni negaré que
en ese idioma aprendí a hablar y a expresarme.
El que ahora coma hamburguesas, no quiere
decir que me olvide que crecí comiendo frijoles con crema, tortillas
y queso que hacía mi mamá. Que comíamos los deliciosos
tamales los sábados con mi familia y caldo de res cuando se podía
los domingos.
El que ahora maneje mi propio carro,
no quiere decir que olvide que tenía que caminar cinco kilómetros
para ir a visitar a mis amigos, entre piedras, espinas y matorrales. Y que
para ir a la ciudad teníamos que viajar ¡en la única
camioneta con olor a gallinas que llegaba a mi aldea! Y que también
sentí los empujones y codazos en ruleteros y buses urbanos en la
capital.
El que ahora pueda comprar mi ropa en
un “mall” de prestigio, o en ocasiones ponerme ropa de marca,
no quiere decir que me olvide que sólo podía estrenar un pantalón
una o dos veces al año, porque en mi casa no había pisto para
más.
El que ahora pueda llegar a mi casa
y me relaje en una bañera, no quiere decir que me olvide que me bañaba
en el río, donde aprendí a nadar con todos los amigos del
callejón. ¡Eso sí era alegría!
El que ahora asista y practique el fútbol en canchas y estadios con
grama artificial...no quiere decir que se me olvidó las chamuscas que
jugaba con mis amigos en los callejones de mi aldea.
El que ahora llegue y meta toda mi ropa
en una lavadora y secadora...no quiere decir que se me olvida que mi madre
tenía que sudar para sacarle la mugre a los pantalones en los lavaderos
y tender la ropa en los lazos del patio de la casa.
El que ahora me escuches tarareando
canciones en otro idioma no quiere decir que se me olvidó la marimba.
Sigo escuchando el son, aunque a la nueva generación les parezca
algo absurdo.
El que ahora pueda dormir en sábanas de seda, de ninguna manera quiere
decir que me olvide que nací en el colchón de la cama de mi mamá,
en sábanas de manta, asistida por una comadrona, que ni siquiera averiguó si
teníamos seguro médico o no....y se fue feliz con un par de gallinas
de paga.
El que ahora me veas salir con una “gringa”,
no quiere decir que me olvide que mi primer amor fue una “patoja”,
es sólo el hecho que Dios me dio la oportunidad de conocer nuevas
personas y con ello aprender de sus costumbres y cultura.
El que ahora en ocasiones me veas con
el pelo canche, no quiere decir que quiera ser gringo...es sólo el
hecho que el modernismo se va apoderando de mí y en mi aldea no existía
Miss Clairol...
El que ahora tome clases en una Universidad Cibernética, no quiere decir
que se me olvide que mi salón de clases era de techo de manaca, paredes
de bambú, piso de tierra; donde no existía la computadora y que
apenas contábamos con un cuaderno, un lapicero, un lápiz y un
borrador, pupitres de madera, ¡una maestra para 40 alumnos y un pizarrón!
El que ahora viva en una gran ciudad
rodeada de edificios y calles de concreto, no significa que olvide mi linda
Guatemala, con sus casas de adobe y sus calles empedradas...llenas de hoyos
y lodazales.
Aunque la seguridad económica
y personal que me ha dado este país es muy linda y buena...quiero
que sepan que sigo extrañando mi Bella Guatemala, auque esté ahora
llena de conflictos y penurias por sus malos hijos.
No me lo tomen a mal por mis cambios pero...
¡Yo sigo siendo Chapín! ¿Y
Usted?
Sueños
Inconclusos
Hoy me marcho a lo desconocido sin retorno
por la decisión incongruente de un alma andante sin
remordimientos de conciencia, pesares del ayer.
errores color a sangre...consecuencias del mañana.
Pero no me voy sin antes decirte, a ti
que escuchas mi clamor
desde este árido manto de arena ardiente, con cactus por doquier
que sirven de inspiración para estas palabras que el viento con amor
a tus oídos han de llevar, exigiendo una explicación a este incompleto
acontecer.
No hay respuesta a lo ilógico,
pero sí un motivo de avanzada.
Yo traté de abrir la brecha de la esperanza de los míos para
lo mejor.
Con una historia incompleta, que sólo tú podrás concluir.
Cumpliendo el cometido de tu llegada a esta tierra vasta de
todo y de nada
Construyendo lo tuyo, lo mío, lo nuestro, lo de todos... Lo
de aquellos.
No te preocupes por mí, yo te serviré de escudo a lo sin
haber.
Te serviré de alivio en tus noches de tinieblas y en las días
de recuerdos
seré tu consuelo por aquellos, que un día dejaste como yo.
Nunca los olvides, que tu misión más tienes que cumplir
Yo ya no puedo, y por eso me encomiendo
a ti que tienes la
fuerza de lograr cosas por mí.
Te pido que a tus hijos nunca les falte nada, y que al veci
no debes de respetar.
No importa que te digan extranjero, con orgullo te digo,
que desde este desierto te observo y contigo celebro cada
triunfo por venir. Cada guerra por ganar. Dirás que por qué te
pido tanto, pero yo ya no pude mis sueños concluír.
no me cuestiones y déjame ayudar
a los tuyos alcanzar
sin antes agregar que con cuidado debes ir,
ya que en tu caminar muchas rocas has de encontrar
Habrá quién dirá que
soy olvidado, te digo que no lo soy
ya que por medio de mi llanto, las gracias quiero dar
a la gota de esperanza, que muchos como yo en agonía pudo salvar.
Expreso mi canto desde las lomas de San Diego, hasta los cerros de Tucson
con las esperanza ardiente que me pongan atención
y sigan con la lucha de a este desierto maldito tratar de vencer
y el agua de Dios a los míos poder ayudar.
Nuevamente te lo pido, cumple te cometido.
Yo no puedo....te preguntarás ¿por qué?, te lo diré silenciosamente.
Este desierto bendito, maldito, fue el testigo mudo, cuando de la nada
una bala de un alma andante sin poder, defensora de la frontera hijo de...Dios
Me segó la existencia. Por tratar de alcanzar un poco de pan.
Mi sueño sí se cumplirá...
Estos versos forman parte del primer
libro de poemas
actualmente en producción de Otto Ruano. Contacte al autor:
oruano18@hotmail.com. Tel (602) 367-2336

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