Reseña
BUEN DEBUT NOVELÍSTICO
DE MANUEL MURRIETA, PERO HAY MÁS EN EL TINTERO PARA SEGUIR
PASEANDO...
Migrantes Académicos
en Brega Cotidiana
POR SAÚL CUEVAS
Háblame a tu regreso,
debut novelístico de Manolo Murrieta, trae algunas cosillas
al tapete. ¡Veamos! Ante la demoledora abundancia editorial
y bibliotecaria del English gringo, pensar, escribir y publicar
una novela en español, en micro tirada de medio millar,
semejará necio idealismo pues, aparte de tres cuates y
el olvido, nadie parece darse por enterado. Mas no por eso se
deja de intentar y el lector de solidarizarse.
Háblame a tu regreso,
más que novela, parece crónica de viaje. El héroe,
cual bracero-académico, con bolsillos rotos y dos libros
ya publicados en el terruño, zarpa, versión moderna,
en busca de El Dorado. Topa el Gran Tesoro, otra biblioteca de
Babel, rebozante. ¡Atáscate muchacho ahora que hay!
Divino consuelo, pero... Fuera del madrigal bibliotecario, la
brega cotidiana demanda elevada cuota mensual. Para pagar un rincón
en donde descansar y un pan, el viajero suda con el proletariado
en los mataderos del comercio capitalista. En la universidad comparte
con los náufragos del capitalismo, gringuitos y rubias
en busca de amistad y cariño; desdeña a los "hijos
de papá", ya becados, ya subsidiados hasta el lujo;
evita a los arrogantes; vislumbra los cometas que entran, salen
y no vuelven; empuja a los atorados que llevan años perdidos
y que ni se van ni progresan; detesta a los colados que sin talento
o escasa labor, arrebatan diplomas y barbean padrinos que los
llevan a pasear a España y les corrigen y colocan y publican
sus letritas en revistitas creadas y editadas por sus cuatachines;
se hace del lado de los pícaros que rondan por ahí
y pronto ve la hipocresía. Y aunque la literatura y los
libros y los mojados sean reales, el jueguito académico
es trivial y tramposo, cansa… cunde el sarcasmo, pasa el
tiempo, huye anestesiado con vid y labios pasajeros. Sueña
que la academia le reclama: "vomita franceses y agénciate
un padrinito gay, o una madrina otoñal, o ambos, pues vas
a necesitar tres mosqueteros para que te escuden de zancadillas
y puñaladas traperas de otros profes; aléjate de
los que todo saben del tema 'México a mediados del siglo
XIX', pero que cada vez que se acercan a la frontera mueren de
chorrillo". "Y no te olvides de citar las citas del
padrino y la madrina, másters del plagio, y de medio centenar
de publicaciones que nadie lee. Y cada calendario acude al mamelei
(MLA) y da lectura pública, sin convicción, a tu
colección de citas arrancadas de la biblioteca, apenas
adornada con una torpe presentación y una conclusión
aún más torpe. Y no seas güey, no pierdas el
tiempo leyendo a los Dead White Males (Shakespere, Cervantes &
Co)". "Chúpate estas lecturas de gaicitos y mujercitas
curiositas". "Aquí su diploma dotor y lárguese
al septentrión". Por otro lado, la conciencia, el
espíritu, la jefita, el arte, las musas, la creación,
los cuates verdaderos esperan y desesperan. Hablame a tu regreso,
es redactado con pasmosa economía, con la economía
de una crónica de viaje, eso sí, de un viaje sin
regreso, cual trepar al Everest y quedar tieso para siempre en
la cima; economía del desahogo, aun en estos tiempos correteados,
donde la brevedad pudiese llegar a ser acierto o incentivo para
las ventas y el pobre lector trajinado. Buen debut novelístico
de Manuel Murrieta, pero hay más en el tintero. Para seguir
paseando, otro paseo es el siguiente paso lógico...
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