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ECOS
DE LA PRIMERA FERIA DEL LIBRO HISPANO EN OXNARD, CALIFORNIA, organizada
por el empresario Jorge Ontiveros y Editorial Orbis Press. Viernes 19
de noviembre de 2004
Oxnard, Amiga, esposa y amante
David Alberto Muñoz
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Fachada de la Biblioteca
Pública de Oxnard, California,
donde se celebró la Primera Feria del Libro en Español.
El organizador Jorge Ontiveros y el autor David Muñoz aparecen
en la gráfica. |
Oxnard, California.- Habíamos
manejado más
de cinco horas cuando llegamos
al monstruo urbano de Hollywood. Nos recibió con cierto cinismo,
como
jactándose de dominar millones y millones de vidas. Parecía
sonreír con descaro mientras nos observaba desde los altos rascacielos,
entretanto las propias columnas
de la tierra se movían al ritmo del tráfico.
Miles y miles de automóviles
se deslizaban como hormigas en pequeños espacios
de hasta seis carriles, dentro de los inmensos freeways construidos
por
la post-modernidad estadounidense. Podíamos sentir la velocidad
así como
la amenaza "del de al lado". Era necesario manejar al ritmo
de los locales,
reaccionar con bastante rapidez, sobre todo si deseábamos salir
en alguna
de tantas calles, avenidas, parques históricos, o simples gasolineras
dentro
del estado de California.
Mareado quizás de ver tantos
cubículos movibles, decidí nadar
en aquel mar
de cemento, lleno de cables que llevan electricidad, líneas
telefónicas,
vidrio cortado; eran montañas partidas a la mitad por el hombre,
con el
único propósito de ver pueblo tras pueblo, ciudad tras
ciudad, desde San
Diego hasta Sacramento, a dos caídas de tres sin límite
de espacio.
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Momentos en que Manuel
Murrieta Saldívar, junto con el señor Ontiveros
y los autores, Leo Cervantes y Muñoz, hacen entrega de
un donativo de libros de la colección Orbis Press a la
Bibliotea Pública de Oxnard. |
Y por qué no decirlo, rostros
humanos con cara de poco amigos, que tal vez
ya amargados, manejaban con un mentado coraje, que hasta a la virgencita
le daba miedo dejar caer su santidad sobre los susodichos.
Salí de Phoenix a eso de
las tres o cuatro de la tarde. Venía
con el Dr.
Leo Cervantes y habíamos hecho arreglos para encontrarnos con
Manuel Murrieta
en Oxnard. Durante todo el viaje nos habíamos comunicado por
teléfono.
Lo práctico de tener en la actualidad teléfonos celulares.
---¿Oiga compadre?
---¿Dígame
compadre?
---¿Cómo le hacíamos
antes de que existieran los celulares?
---Pues yo creo que nos mandábamos señales de fuego ¿no?
Finalmente llegamos a Oxnard,lugar
donde se realizaría la Primera
Feria
del Libro en Español organizada por el cirujano Jorge Ontiveros,
con la
presencia de la Editorial Orbis Press, y algunos de los escritores
publicados
por dicha casa editorial.
Jorge nos recibió con una
amplia sonrisa. Se miraba más
delgado que la
última vez que lo vi, hace aproximadamente dos años. Es
un hombre alto,
de Chihuahua, con mucho carisma, ex-actor, ex-bailarín y entre
otras cosas
escritor.
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Jóvenes futuros
escritores de Oxnard escucharon consejos literarios por parte
de los autores presentes quienes hicieron viaje espacial desde
Arizona para compartir su experiencia literaria en la zona de
frontera. |
Nos recibió con los brazos
abiertos junto con su bella esposa, mujer que
se me antojó ser una verdadera dama, en toda la extensión
de la palabra,
elegante, con mucha educación, con una peculiar finura que por
momentos
puede contrastar con la de su esposo, que a veces es medio alburero,
medio
cotorro, pero también posee mucha personalidad.
Después del viaje nos sentamos
en su hogar y nos ofreció comida,
cerveza
y un ponchecito con tequila que nos ayudó mucho a los tres (Cervantes,
Murrieta
y su seguro servidor), a descansar y relajarnos para poder continuar
la
mañana siguiente con un evento histórico dentro de la
ciudad de Oxnard.
Al siguiente día después
de experimentar los supuestos fantasmas que viven
en la casa de Ontiveros, de acuerdo con su señor padre, llegamos
al la
Biblioteca
Publica de Oxnard.
---¿A poco hay fantasmas
compadre?
---Pues eso dijo el patriarca mayor.
---¿Y usted cómo durmió?
---Hay compadre, con el
tequilita, dormí como
piedra.
La ciudad de aproximadamente 150,000
habitantes, nos recibió alegre.
Su
amplia sonrisa se dejaba ver en sus calles bien construidas y limpias;
el
mar invitaba a sus ciudadanos a recorrer con la vista su inmensidad.
Un
aire fresco sopló durante toda nuestra estancia. El hispano
de Oxnard posee
más seguridad que mis paisanos en Arizona. Caminan con el rostro
alto,
sin agachar la cabeza, y además bailan toda la noche en lugares
como el
Tapatío, donde la fantasía encuentra la ficción,
y los amantes se juntan
para tener una noche de aventura en medio de letras e imaginadas circunstancias.
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El señor
Manuel Muñoz, al centro, fundador y director de Vida,
principal periódico hispano de Oxnard, que promovió e
hizo una gran cobertura periodística sobre la feria. |
Desde las nueve de la mañana
abrimos el evento con mucho animo después de
haber desayunado huevos con chorizo, tamales y pan dulce con café,
todo
proporcionado por nuestro cordial anfitrión.
Durante todo el día las personas
no dejaron de atravesar por nuestras
exhibiciones,
nuestras pláticas y lecturas. Conocimos un gran número
de personas, dueños
de periódicos locales en español, empresarios, educadores,
poetas, pintores,
artistas, gente del pueblo que mostró un verdadero interés
por la lectura.
Nos sorprendió que casi no hubiera una persona que saliera de
la feria
sin comprar al menos un libro. Y si hemos de ser sinceros, hemos estado
en ferias más grandes donde no hemos vendido la cantidad de libros que
gracias
a Dios logramos vender en Oxnard.
Hubo plática, convivencia...
---¡Y
pisteada compadre!
---Bueno, eso ya ni se dice compadre.
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Una pareja de entusiastas
lectores y promotores de la cultura, es flanqueado por el Dr.
Leo Cervantes (izquierda) y el señor Ontiveros. |
Todo dentro de un ambiente familiar,
donde el padre de familia llevó a
su
hija de seis años para comprarle libros e inculcarle la importancia
de la
lectura en su vida. Donde futuros escritores escuchaban nuestras palabras
y deseaban asimilarlo todo. Jovencitos entre los 18 y 20 años
de edad que
seguían regresando a la feria cada dos horas, trayendo amigos,
mostrándonos
sus escritos quizás con algunas faltas de ortografía,
pero eso sí, con mucho
deseo de escribir, con mucho corazón, con mucha humanidad, con
el sueño
de tal vez lograr explicar lo que es para ellos, la compleja experiencia
humana.
Después de una noche de trabajo,
paseada y momentos que nunca podremos olvidar,
nos despedimos de nuestros alegres anfitriones y partimos de nuevo al desierto,
al valle del sol, no sin antes descubrir que en San Bernardino, había
caído
una nevada. Para luego despertar el lunes por la mañana, a un Phoenix
lleno
de lluvia, lleno de una sombra que no es muy común por estos lugares.
Oxnard, fuiste mi amiga, mi esposa y mi amante.
David Alberto Muñoz, Ph.D.
Residential Faculty Philosophy & Religious Studies
Chandler-Gilbert Community College
Chandler, Arizona
(480)732-7173
david.munoz@cgcmail.maricopa.edu
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