Nueva York, ando como ciego, deslizando mi bastón hambriento, ¿para qué quiero mi vista, si me basta, con dejarme llevar por tu locura?...

A CIEGAS

Para: Donna

Poemas de Jorge Celaya*


Fotos: archivo y cortesía del autor

A Ciegas

Nueva York, cerré los ojos para antes de mirarte,
olerte.

Conocerte a través de mi olfato, no a través de ningún otro sentido, sino simplemente olerte
y conocerte.

Conocer tu rostro,
tu esbelto torso
y tus alas extendidas, reposando en el océano.

Me subí a taxis,
Trenes
y camiones,
con los ojos cerrados para no verte
y sólo olerte.

Estuve, pues, sintiéndote en el alma, sintiéndote en tu esencia, en tu forma de ser,
la intensa,
la fácil,
la confusa,
la feliz,
la práctica, la triste, la sensual,
la perversa,
la excéntrica.

Te olí hasta el cansancio en las aceras, en tu forma de andar contagiando a una mulata, en el downtown
y uptown del subway clandestino.

Eres herrumbre Nueva York y eres brillo, eres ruido que cala los sentidos.

Ruido de angustias, ruido de alegrías que se reflejan en distantes rostros, en ojos extraviados que ven a ojos divertidos
que se contagian en mitad de un segundo.

El extraviado se divierte
y el divertido no se encuentra
y es entonces cuando escupe incoherencias que chocan contra la menuda lluvia, de este mes de agosto, que se cuela en las encías rosadas y sin dientes del anciano hablantín que piensa que es la leche de un seno de su madre que pende con ternura de una nube.

Cerré los ojos Nueva York
y ando como ciego,
deslizando mi bastón hambriento por tu columna vertebral de tan perfecta S.

¿Para qué quiero mi vista,
si me basta,
con dejarme llevar por tu locura?

MANHATTAN N.Y
Agosto 12 del 2000.

“I Love New York”

En un montón de escupitajos, en un sucio rincón flota, abandonado, un vaso y su leyenda:
I LOVE NEW YORK.

Las letras se expanden por el aire, se incrustan en arrugas,
en algunos ojos muertos,
en lentos caminares que han perdido el interés por la aventura.

Hay un obvio desatino entre vías,
un niño con mirada traviesa y contenta reta a los mil labios sin sonrisas, sin palabras, ni siquiera maldiciones.

Mi par de botas deteniendo un portafolio que se mueve con el vaivén de un vagón a punto de entrar en el túnel del pasado.

Una pared maquillada por recuerdos-lodazales contrasta con un hermoso rostro de mujer de cualquier parte,
que espera su próximo tren a alguna parte.

La mujer parpadea y se siente observada por la lente lenta de una cámara, sonríe suntuosa y segura,
sabiéndose una mujer de cualquier parte.

Un tren pasa de pronto y coloca entre páginas plateadas a ésta chica y su rostro de portada en las ventanas.

Mis botas desgastadas siguen en algún vagón del metro, descansando arrulladas, por el suave vaivén de este viaje.

Llega una estación hasta la puerta abriéndola de golpe.

Un torrente de pies,
de rostros,
de suspiros, de cansancio guardado
y resguardado, inunda impaciente la cordura.

Una pierna enrollada en pasamanos,
las yemas de una mano acariciando el suelo,
cuerpo cansado de la mujer que duerme apoyada en la vieja puerta.

La mujer sueña que ésta se abre,
sueña que vuela y se extravía en el pasillo oscuro del me voy y del regreso,
los rieles acarician suavemente sus dos muslos, que se tornan rozagantes ante el
sutil,
embriagador
y extenso tacto.

Su cuerpo excitado se desliza en terciopelo que surge de paredes llenas de graffiti.

Ninguna estación, ningún semáforo, ningún cambio de vía, ninguna orden, interrumpe este viaje que la hace volar como un ángel extraviado en la dulce nostalgia de un auto-exilio.

Siente un brusco roce en la espalda, es la puerta del vagón, que se abre, enmarcando la realidad en trozos.

¡La mujer busca los rieles!
¡Terciopelo en las paredes!
¡Busca sus alas!

Frente a ella,
la estación de siempre,
los andenes y las mismas escaleras que la llevan a su casa y a lo mismo,
al horror de la desidia y la rutina,
a las mismas puertas del infierno.

La puerta se cierra y ella sigue adentro.

Ha decidido realizar un viaje sin límite de tiempo sobre el vagón de los hermosos sueños.

Así encuentra la razón de su apego a los sucios,
viejos, descuidados trenes,
a las húmedas paredes,
salitrosas,
rotas,
por tantos ecos de sonidos y silencios.

Por poco y en el reloj ya son las doce de algún desolado meridiano,
no se cuál, ni me interesa, pero muchas horas han pasado en este viaje mi par de viejas botas.

No se han movido del vagón, no han dado un paso,
y sin embargo están más desgastadas que al inicio.

BROOKLYN-QUEENS N.Y.
Agosto 22 del 2000.

No me canso de ti

De tu forma de andar yo no me harto, ciudad de luces constantes día y noche.

De tus hermosas mujeres distintas entre sí y a la vez tan indistintas.

Es que rociaste a cada una con tu lluvia seductora de agosto.

No me canso de ti,
de tu tren misterioso, de tus rieles oxidados,
de tus paredes con lodo,
de tu llanto.

No me agotan las miles de miradas, las voces que susurran, cantan,
gritan,
y se aprietan en gargantas.

No me canso de tu rostro con gritos de euforia desbordada.

Ni de la exclamación que sale incontenible de una boca extraviada y sin temores que no encuentra a su dueño,
exclamación festiva,
inconsciente, que trae entre su aliento
un torrente de palomas adheridas,
liberadas por fin con un ruido animal en plena capital del universo,
Cubriendo el cielo azul con la sábana blanca de sus alas desplegadas.

Me embriaga éste oleaje de olores formado por perfúmenes-comidas
de cualquier latitud del universo.

No me cansa olerte a cada instante, morder tu dulce alegría, saborearla,
lamer tu sensualidad en cada esquina,
en cada pared,
en cada acera,
hacerte mía calle tras calle,
de mañana,
tarde,
noche,
madrugada.

Sentir que me haces tuyo eternamente hasta advertir que
languidecen mis sentidos.
No me agota caminar en cada cuenca de tus ojos luminosos, de norte a sur,
de este a oeste.

Sentarme en el borde de tus párpados,
que permanecen quietos, expectantes,
y sentir que contemplo alrededor,
tus azules lágrimas de gozo, desde un alto muelle inalcanzable.

MANHATTAN N.Y.
Agosto 28 del 2000.

Mapa de Nueva York

Ayer, llevada de la mano por la luna empecé a diseñar un mapa de mí misma.

MANHATTAN es mi torso, que está fortalecido por un pulmón gigante y verde al centro.
THE BRONX es mi cabeza, mirando hacia atrás a QUEENS y a BROOKLYN: mis dos enormes alas que al batirse derrochan mil colores.
STATEN ISLAND es mi pie, que se sostiene como los pies de dios sobre el agua, en ocasiones busco mi otro pie y no lo encuentro.

Soy contornos con grandes áreas de agua, vastos trozos de tierra apretada, atractivas arrugas en mi rostro, que contienen autos, gente, música, aparadores, diablos inventados, vendedores, hombres guapos, cuerpos perfectos de mujeres bellas, un baile en cada esquina.

Maravillosa seducción flota en el aire, las paredes se visten de sonrisas.
La violencia está a flor de piel, pero se ignora, mucha cultura, museos, bibliotecas, grandes parkes, bicicletas rápidas, felices, casi vuelan.

Masajes, tatuajes y conciertos, concierto de semáforos que van del rojo al verde, del verde al amarillo.
Escaleras que suben y que bajan, que se quedan pendientes a mitad de un edificio retando la gravedad y al infinito.

Tengo anuncios comerciales en oídos, ojos, en la lengua, en la laringe, en la faringe, en el estómago, el ombligo, en los cabellos, en lágrimas, en risa, en el grito, en el sollozo,
en las costillas, en el sexo, en las cosquillas, en tobillos, en rodillas, pantorrillas, en los labios.

Mis lágrimas Cook Diet, mi risa Calvin Klein, mi andar se adorna con Blue Yeans enfundado en bellas nalgas.

Soy ruido de motor de un BMW embelleciendo los silencios.

Soy un gran aparador de mil idiomas, mil costumbres, mil formas de vestir y de comer y todo lo transformo poco a poco.

También soy perro sólo con sarna en un colmillo, babeando espuma de desolación en cada paso.

Soy indigente golpeado por el agudo olvido de las calles
¡qué dolor de huesos rotos en la frente!

Soy bicicleta, sola, triste, arrumbada, encadenada a un poste con un rin sin llanta y pequeña parrilla hecha mierda
¡Qué opresión tan miserable la que a veces me visita!

Intento sacudirme las angustias, los fantasmas, así que bailo blues en los camiones y en el metro.

Soy violinista que interpreta a Paganini por un dólar,
¡Tan delgados mis brazos como cuerdas!
Durmiente constante en una banca, sin noción de tiempo, sin hojas doradas de otoño en sus contornos, y Stravinsky ya no pasea en mis oídos.

Soy antigüedades del local, ese de siempre, donde no se compra nada, ni se vende, ni se renta, ni se fía.
Ventanas impecables que observan a otras ya estrelladas, desvalidas, y está próximo el frío de diciembre.

Soy palabra violenta deletreada por el viento, palabra tierna azotada a cada instante.

Soy algo más intenso que el dolor agudo de una aguja atravesando lentamente un ojo.
Un grito, extraviado en madrugada, que salió de no se qué garganta.
Un ulular de una sirena de ambulancia, de bomberos, de patrulla policíaca.

Soy el maullido de hambre de un gato en la escalera, la más alta, la inalcanzable, la que está cerca de la luna,
el gato quiere carne de conejo esta noche, se hartó de los ratones hace tiempo.

Soy maniquí de aparador que toma vida de la energía desbordada de la gente, para salir a correr de madrugada.
El pie furioso de un hombre que golpea con rabia el viento frío.
La mitad del aullido de un perro malherido, las brillantes luces del World Trade Center, la modelo que anuncia el perfume en cada esquina.

Soy los teatros, todos los teatros de mí misma, actriz, actor, bailarín, pintor, novelista, poeta, cuentista, acomodador, taquillero, vallet,
¡la cartelera misma!
Soy todo lo que se puede ser y más aún.
Soy soberbia y grande por esencia, nadie me lo impuso,
ni siquiera yo misma.

Exhibicionismo puro a cada instante.

Soy poemas escritos en paredes, en el aire, en el piso, en el corazón de cada transeúnte.
Riqueza desbordada que surge del escape de un MERCEDES, para danzar con el aliento del mendigo.
Un tren mágico y repleto de mil rostros transformando sus gestos en segundos.

Soy pasillos solitarios que se extienden misteriosos hacia paredes sin puertas, hacia candados, hacia rejas.
Pasamanos de vagón sin una mano encima, y luego manoseado, golpeado, acariciado por un montón de manos frías, cómplices, marcando así la hora pico en el reloj más subterráneo del mismo subterráneo.

Soy rieles oxidados, estáticos, patéticos, amantes de la humedad y del olvido.
Ruido de camión en miles de oídos.
Lava oxidada y escupida por la tierra, después de los eructos de un vagón de metro.

Soy ritmo y canto alegre africano de un conguero.
Gente en la glorieta de Brodway y catorce, esperando que pase el Presidente.
Edificio de ladrillo en Brooklyn pintando el cielo de un color rojizo.
Energía que bulle por las calles, sobre ruedas, en un joven sobre un patín del diablo.

Soy una mujer hermosa, mexicana, que trae un seno al aire y el otro resguardado con un tatuaje eterno, erótico, ancestral, sensual y místico.

Soy los miles de libros atestados en libreros, librerías, bibliotecas, puestos de esquina de tres libros por un dólar.

Soy millones de mentes ansiosas de borrar sus ansias locas. Babel en más de mil sentidos.

Soy la soledad y el riesgo.

Soy la Z dolorosa que antes era S y que da forma a la columna vertebral de ese anciano.
La mecedora que se encuentra en media avenida y que se niega a mecerse en este instante.
El ciclista que grita loco de alegría, pie en pedal, mano en maniubro, cabeza en casco, codo en codera.
Empleada de boutique que termina su jornada y deja descansar al maniquí por esta noche.
El BMW que sonríe con dientes apretados, metálicos, como recién salido del dentista, del más caro dentista de Manhattan.

Soy insomne, perversa, divertida, bohemia, violenta, tierna, misteriosa, sorpresiva, lujuriosa, snob, intelectual y maliciosa y si acaso muero, muero de goce o de tristeza, de humildad o de soberbia, de pobreza o riqueza, de dignidad o humillada, de
decente o de ladrona, de justa o injusta, de cuerda o loca.

Soy pues más extremosa que los grados sobre cero o bajo cero, no soy de medias tintas, y a veces soy un tanto absurda y transgresora.

Soy la escalera agarrada a un edificio que sube y sube tratando de agarrarse de la luna que hoy está en cuarto menguante.

Soy una mano sola, sucia y crispada sobre un trozo de cobija.
Una foto en blanco y negro de dos enamorados, haciéndose el amor, entre bolsas de basura.
una bicicleta asegurada a un poste con diez candados cuidando su esqueleto hecho trizas, y su estrella desdentada, abandonando la cadena.

Soy esa mujer vestida de harapos, mirando en el aparador un vestido sensual y rojo
¡Rompo el vidrio y me lo pongo, carajo!
¡Ya me meto en él, carajo, ya lo siento¡
¡Ya lo ando por la avenida, ya lo luzco
ante una mujer, un hombre, un anciano, un niño!
¡Ante quien yo quiera! ¡carajo!
¡Me daré ese gran gusto esta noche! ¡carajo!

Soy una silla nueva, desolada, en una esquina, afuera de un teatro abandonado, destrozado, a las tres de la mañana, esperando a alguien que se siente sólo un segundo, me haga compañía, me
cuente un cuento alegre, bien contado.

Soy garganta cosquilleando de entusiasmo.
el técnico que instala un cable, bailando con la antena del Empire State Building.
Un montón de letras en venta por las calles. Un negro vestido de oriental. Un enano con una gran boa en el cuello.

Soy estados de ánimo en extremos.

Soy norte , sur, este y oeste.

Sin embargo Soy la brújula cayendo en el vacío lentamente, sin puntos cardinales.

Mi cuerpo se dispersa en muchas partes, en una serie de sonrisas, de dilemas.
Mi oído se sacude un molesto claxon de auto, lo escupe, lo embarra en el aire, lo desecha.

Un codo se apoya en la esperanza.
Mi cuello gira sobre su eje, acariciado por el aire.
Mi rodilla como siempre se resguarda en una axila, busca su concavidad cálida y se arrulla, lamiendo el olor salado y natural de su entrevello.

El dedo meñique de mi pie izquierdo apunta al sureste, el pulgar se levanta hacia el noroeste.

Las aletillas de mi nariz inhalan todo de todos y de todas, como fosas de cocainómano ante una breve línea blanca en una madrugada fría.

Mis pies descalzos, permanecen sobre agua brillante, calmada y majestuosa.

Mi torso se siente acariciado por el bendito sol y el viento.

Mi cabeza se confunde en ocasiones y se mueve en todas direcciones, tratando de encontrar a sus dos alas.

Mis alas se levantan majestuosas, límpidas, sublimes y acarician manos, rostros, ojos, pensamientos de aquellos y aquellas que a mí me acarician.

¡Cuántos autos me han atropellado! ¡Cuántas almas traspasando mi conciencia! ¡Cuántas sonrisas iluminando mis entrañas!
¡Cómo se extiende el goce en las venas henchidas de mis alas!
¡A punto está de brotar del Hudson River, un torrente azul, a borbotones!

Septiembre 10 al 13 del 2000.
MANHATTAN N.Y.

Portada el libro de Celaya que incluye estos poemas neoyorkinos ©. Para ordenar la obra y mayor información, escriba: anonimodrama@gmail.com


*Acerca del autor:


Celaya actuando en la película LA ÚLTIMA MIRADA. Foto Daniel Daza.

JORGE CELAYA

(Becario del Sist. Nac. de Creadores de Arte 2000-2006)

Radicado en México D.F, nació el 5 de noviembre de 1960 en Altar Sonora, Méx,. Es lic. En Arte Dramático, egresado de la carrera de Arte Teatral de Bellas Artes: guionista de cine, Actor, Dramaturgo, Director y Productor de Teatro; Ha actuado en más de 20 puestas en escena, varias telenovelas, programas de t.v. y películas.

Son 18 sus obras escritas hasta ahora, de las cuales él mismo ha dirigido 8: Voces (1989, teatro Jiménez Rueda, D.F.), El niño y la virgen (1992 Teatro Emiliana de Zubeldía de la Universidad de Sonora), Lobo (1994, Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico D.F.), Bar Y desierto (1996, Teatro El Galeón de la Unidad Cultural del Bosque INBA- D.F.), Ley fuga (1997, Casa del Teatro, D.F.), Puerto esperanza (1998, Teatro el Granero, Unidad Cultural del Bosque, INBA-D.F.), Búfalo Herido (1999, Foro Rodolfo Usigli de la Sogem y López Mancera del Cenart INBA-D.F.), Pool (2003, Foro Rodolfo Usigli, Sogem D.F.)

Entre sus premios como Dramaturgo podemos mencionar dos internacionales: Con su obra VOCES el premio PLURAL (en México, 1988) y con BÚFALO HERIDO el premio NUESTRAS VOCES (en Nueva York, 2001).

También se ha hecho acreedor a varios premios nacionales, como son: MEJOR DRAMATURGO JOVEN (APT, 1989), NOVODRAMATURGO (APT, 1989), SALVADOR NOVO (UCCT, 1989) como revelación en dirección escénica y dramaturgia, LECTURAS TEATRALES (CASA DE LA CULTURA DE SONORA, 1991) por CERCADOS, CONCURSO "LIBRO SONORENSE" (ISC, 1991) por LOBO, Con VENADO ganó MENCIÓN HONORÍFICA (CONCURSO NACIONAL DE DRAMATURGIA: MEXICALI-INBA 2002)

Para sus proyectos Teatrales ha obtenido el apoyo del FONCA en cuatro ocasiones: JÓVENES CREADORES (90), PROYECTOS Y CO-INVERSIONES CULTURALES (94) Y (96) y actualmente es MIEMBRO DEL SISTEMA NACIONAL DE CREADORES DE ARTE (2000-2006). En el 2000; SOGEM, FONCA Y WRITERS ROOM lo hicieron acreedor a una beca para escribir una obra de Teatro (NY/UPTOWN-DOWNTOWN o EL LOCO DEL PELO ROJO QUE SE CREE VAN GOGH) en Nueva York. Ha dirigido varias de sus obras con gran éxito y tiene otras tantas publicadas. Su teatro se pone continuamente tanto en el D.F. como en provincia.

En septiembre del 2002 se presentó su primer libro de poemas "A CIEGAS" que contiene poesía sobre Nueva York, escrita en esa ciudad entre el 2000 y 2001.

Ha impartido cursos de actuación, Dirección y Dramaturgia en varios Estados del País, México, a través del programa CREADORES EN LOS ESTADOS de CONACULTA y ha llevado a cabo su taller de actuación STANIS-BROOK en casAzul de Argos en la cd. de México. Los teatros donde se han puesto sus obras en el D.F, son: EL GALEÓN, EL GRANERO, TEATRO DEL PUEBLO, JIMÉNEZ RUEDA, LA GRUTA, ANTONIO LÓPEZ MANCERA, RODOLFO USIGLI; En el Estado de Sonora; en el EMILIANA DE ZUBELDÍA, EL AUDITORIO CÍVICO Y EL LIENZO CHARRO y en varios más de la República Mexicana. Su obra BÚFALO HERIDO se estrenó con gran éxito en Nueva York el día 12 de febrero del 2004 como parte del premio, por La Compañía de REPERTORIO ESPAÑOL y LA METLIFE FOUNDATION.

PUBLICACIONES: VOCES (revista PLURAL 1988); EL NIÑO Y LA VIRGEN (revista REPERTORIO 1991); CERCADOS y LOBO (DOS OBRAS) (Instituto Sonorense de Cultura 1992); LOBO (Antología varios autores, Ediciones EL MILAGRO y BELLAS ARTES 1998); VENADO VIEJO...VENADO JOVEN (Fondo Regional para la Cultura y las Artes del Noroeste 2003) POOL (UNIVERSIDAD DE DURANGO y ATENEO PUERTORRIQUEÑO 2004) y BÚFALO HERIDO (EL MILAGRO Y CONACULTA 2005). cabe mencionar que la puesta en escena de BÚFALO HERIDO se hizo acreedora a dos de los prestigiosos premios ACE 2005 de teatro latino en N.Y. Como miembro del Sist. Nacional de Creadores de Arte 2000-2006 ha escrito las siguientes obras teatrales: (trilogía) VENADO, NIÑA DE TIERRA, "CIEGOS"; (dos sobre salones de baile fino) LA CATEDRAL DEL DANZÓN, LOS ANGELES; PAJARRACOS PINTOS o CRUCES DE ARENA, "ALTAR TIJUANA", SO WHAT y EXPRESSO AL INFIERNO.

SUS TRABAJOS MÁS RECIENTES como actor en cine fueron en MUJER ALABASTRINA de Elisa Salinas y en LA ÚLTIMA MIRADA (ganadora del premio del público en la muestra de cine 2006 en Guadalajara) de Patricia Arriaga. Actualmente escribe 2 obras: 13/18 street, SO WHAT? y "MARAS" o EL TREN DEL INFIERNO, dirige su obra EL NIÑO Y LA VIRGEN con maestros y alumnos de la lic. en arte dramático de la Universidad de Sonora y mientras prepara su obra LOBO y trabaja en la preparación de su película PÁPAGOS, largometraje a rodarse en el Desierto de Altar Sonora bajo la dirección de él mismo, en el 2008.


Celaya impartiendo un taller de actuación en Saltillo, Coahuila, México. Foto cortesía del autor.

Contacte al autor: celaya85@yahoo.com

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