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TEXTO
HOMENAJE
Aquí
viene lo bueno: la palabra
"El
corazón se para…¡y al hoyo!"
Por Dr. Manuel Murrieta Saldívar

El poeta Alonso Vidal, al centro, haciendo periodismo cultural en los jardines del antiguo hotel Internacional de Hermosillo, Sonora. A la izquierda el ensayista Alberto Dallal y a la derecha, el periodista Manuel Murrieta, década de los ochentas. Vidal, a causa de un infarto, falleció el pasado 29 de mayo en su domicilio de la calle Heriberto Aja en su natal Hermosillo. Tenía 64 años de edad. Autoridades del ayuntamiento y universitarias de la capital sonorense le han brindado guardias de honor y homenajes. Sus cenizas han quedado depositadas en la Capilla del Carmen en un nicho familiar Foto: archivo Culturadoor
...posteriormente
los incluí en mi reportaje de Poesía Contemporánea,
que no es antología, es un reportaje sobre lo sucedido de
los 50 años de la poesía.
Alonso Vidal entrevistado por Carlos Sánchez, suplemento
Voces del Desierto, 21 nov. 1999
Alonso
Vidal es tan buen poeta como periodista y escritor; halago y me
recreo mejor en su prosa como sucede con Octavio Paz, Emilio Pacheco,
Marco Antonio Montes de Oca o Vicente Riva Palacio, excelentes narradores.
Alonso también es didáctico en la crónica y
el reportaje vivencial que se adiciona a lo cotidiano, interior,
leve y real de la colección de vida sonorense. Así
de coloquial y sencillo que remata con una sentencia aludida al
personaje o escenario que va describiendo con sentimiento y calidad
escénica.
Mayo Murrieta, suplemento Voces del desierto, 21 nov. 1999

Una de las obras más
polémicas de Alonso Vidal fue en su momento Poesía
sonorense contemporánea 1930-1985 la cual podría
fungir como una reconstrucción no sólo de la literatura
sino de la vida de muchos sonorenses dedicados a las letras. Al
definirlo el propio Alonso como un “reportaje”, contrarrestó
las críticas que lo consideraron falto de sistematización
y metodología. Y es que Alonso no fue un investigador ni
teórico sostenido por alguna institución académica
sino que fue un poeta, periodista y cronista que se las arreglaba
por sí mismo desarrollando sus propias formas de crear e
investigar. Es decir, fue un escritor contestatario que utilizaba
la intuición para producir belleza y conocimiento como explicaremos
aquí. El
“reportaje antología” sobre poetas sonorenses
de Alonso, así como gran parte de su obra de periodismo cultural,
son producciones alternativas frente a los ambiciosos estudios académicos
y proyectos editoriales que se erigen como discursos dominantes
al ser avalados por teorías e instituciones de prestigio.
La antología de Alonso, en cambio, fue el esfuerzo del poeta
periodista, su intento de escritor alterno que propone sus propias
concepciones, visiones e ideas sobre las letras sonorenses. Alonso
entonces era el “Otro”, era el distinto que se expresaba
por sí mismo para observar pero sin eliminar ni sus sentimientos
ni sus emociones. Operaba exactamente como lo hacen los columnistas
y cronistas, según menciona Carlos Monsiváis, de manejar
“con beligerancia la subjetividad sin culpa del escritor”.
En su obra-reportaje sobre la poesía sonorense, Alonso trabajó
de manera diferente al clásico científico social y
del teórico literato; él opera distinto, no era el
investigador atiborrado de teorías o el científico
social que con su pretendida “objetividad” eliminan
de sus análisis las emociones intensas distorsionando así
sus descripciones, removiendo variables claves para sus explicaciones.
Alonso no. Él incluía emociones y sentimientos, tomaba
postura, criticaba con subjetividad pero con conocimiento de causa.
Y hasta creaba su propio método y sistema: acumulaba poemas
y libros inéditos de aquí y de allá, archivaba
recortes y revistas en su estudio, salía a la caza de poetas
desconocidos, se inmiscuía en redacciones de periódicos,
en cantinas y bohemias a domicilio. Es decir, penetraba en la comunidad
real, en la vida cotidiana con su engranaje y tejido de intereses
y pasiones humanas. De esta manera, Alonso no portaba pretensiones
de científico social ni teórico de la literatura,
sabía y reconocía las complejidades de los habitantes
y poetas que observaba porque también él se sentía
como ellos.

Al ofrecer
su propia visión y contrarrestar las dominantes, Alonso se
revelaba como un ser humano que sentía, pensaba y se expresaba
por y para sí mismo: su reportaje-antología sobre
la poesía sonorense, reconstruye, así, la vida de
los protagonistas de las letras sonorenses con Alonso como ojo y
criterio ordenador. Ahí, como también en sus suplementos
literarios, rompe con la autoridad, desarrolla el libre juego de
diferentes sistemas estéticos, libera voces silenciadas y
ofrece denuncias, quejas o propuestas de expresiones poéticas
no surgidas a la luz debido a la imposición discursiva de
los centros oficiales del conocimiento, la cultura y la información.
Alonso Vidal también operaba de manera “autoetnográfica”
en el sentido de acudir a instancias en las cuales sujetos marginados
emprenden tareas para representarse y representar a su comunidad
de manera distinta a los términos, formas y géneros
del discurso o investigaciones tradicionales. Si el texto etnográfico
es el medio a través del cual los investigadores y académicos
oficiales e institucionalizados se representan para sí mismos
sus respectivos objetos de estudio, el texto autoetnográfico,
como la antología de Alonso, es aquél que los marginados
construyen como contrarrespuesta o diálogo.

Poesía sonorense contemporánea, así,
responde y dialoga con el resto de estudios, investigaciones, narraciones,
ensayos, es decir, con la representación ideológica
de aquellos académicos, científicos y teóricos
que construyen, desde su perspectiva dominadora, una imagen de la
literatura sonorense para cumplir con sus intereses económicos,
políticos, de su ciencia, su investigación y sus instituciones.
Mucho de la obra de Alonso es autoetnográfica porque es pieza
importante para revelar historias de subyugación y resistencia,
como los poetas y mensajes antologados de la generación de
los 60s, 70s y los de publicaciones marginales que él incluye.
Por otro lado, la formación ideológica de Alonso Vidal,
en su relación real con la sociedad como poeta y periodista,
despierta en él un sujeto estético. Este sujeto, siguiendo
al filósofo Henri Bergeson, utiliza la “intuición”
como visión del mundo, como forma de observar la realidad.
Alonso parecía captar y teorizar a partir del método
de la intuición. Se identificaba más con la estética,
con la belleza, no con la razón ni la metodología,
para la producción de su poesía, para realizar el
rescate de escritores sonorenses y su periodismo cultural. El sujeto
estético de Vidal plantea, pues, que lo sistemático,
lo lógico, no debe ser lo que mueve al poeta- periodista
sino fundamentalmente el simple goce de vivir. Y el goce de vivir
significa despojarnos de una serie de elementos teóricos
y prejuicios establecidos por lo institucionalizado, tanto de las
ciencias sociales como de la sociedad de consumo.

El sujeto estético de Alonso, entonces, “capta y teoriza”
a través de la “intuición” y el goce,
busca constantemente espacios y situaciones en la zona sonorense
para satisfacer el gusto en lo que Alonso consideraba bello, disfrutable,
amistoso. Para este propósito, incluso, estaba dispuesto
al sacrificio, literalmente: no se sujetaba a ninguna institución
académica, educativa o gubernamental; no se alineaba a ninguna
teoría dominante, era fiel a su trabajo de escritor y promotor
a pesar de nulos o bajos salarios; soportaba vivir como marginado
económico, cultural y sexual, es decir, sufría el
escarnio de la sociedad patriarcal y homofóbica.
Alonso, siempre en condiciones adversas, así como se las
arreglaba para subsistir, se las arreglaba para lograr el goce estético
y escribir. En su visita a las cantinas, en el llevar flores a una
escritora por las noches, en los olores y colores de un menudo durante
la madrugada, el lado estético de Alonso experimentaba la
catarsis. Se abría, escogía su porción de realidad,
la poetizaba y conseguía un poema o un nuevo amigo. Era el
goce estético total, la irreverencia alternativa y la escritura
contracorriente, un ser humano vital despojado de lo efímero.
Era, pues, el poeta. Yo así lo conocí y lo quise,
yo así aprendí que la poseía y el periodismo
real está afuera, en contacto directo con el mundo, es decir,
con la gente y la naturaleza. Por eso lo queremos, lo buscamos y
lo toleramos, poeta-periodista no alineado, irreverente, libre,
siempre en condiciones de producir y compartir belleza, poética
y humana. Así lo hizo en Poesía sonorense contemporánea,
en sus suplementos culturales como Bogavante, en sus consumos
de tarros de cerveza por la calle Yánez después del
cierre de edición…siempre dialogando con emotividad
y pasión, reconstruyendo sin tanta metodología, produciendo
poemas y conviviendo con poetas, al alimón, gracias al sistema
emotivo inventado por Alonso que así cobró fama y
eternidad, no sólo en medio social sonorense y nacional,
sino también en no pocas bibliotecas, universidades y círculos
literarios del extranjero. ¿Una muestra más?: he aquí
dos de sus frases contagiantes, surgidas en esos momentos de arrobamiento,
nosotros locos de poesía y fraternidad, liberando por ejemplo
una paloma desde la azotea de su apartamento o entrando al bar con
pluma y libreta: “¡Silencio señores, aquí
viene lo bueno, la palabra!”. O esta otra que, conociéndolo,
seguro estoy se la aplicó al instante de ingresar a su cielo
poético: “¡Que muerte tan simple, el corazón
se para… y al hoyo!”…
Contacte
a Manuel Murrieta: editor@culturadoor.com
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El colega
y compañero universitario , Jesús Valenzuela, envía
a Culturadoor una entrevista que le hizo hará unos meses
al recién fallecido Alonso Vidal. Al parecer es una de las
últimas que se le hizo en forma y aquí la reproducimos
con su autorización.
El éxito se logra con ganas y algo de talento: Alonso Vidal
.
No creo en las Musas, pero sí en el talento, en los sentimientos
profundos, en el amor que mueve hasta los cerros, dice el poeta.
Por
LCC Jesús Valenzuela Mexia
Convaleciente,
después de un corto período de estar hospitalizado
-padece de insuficiencia cardiaca y otras complicaciones- Alonso
Vidal nos recibe en su casa para que relatarnos su vida como escritor
y promotor cultural, de cómo se inició y dedicó
a ello con tan buenos resultados y éxito. Antes quisimos
saber qué significa para él la Universidad de Sonora.
Sus años
como promotor cultural suman casi medio siglo. Ante una simple pregunta
"rompehielo" Alonso marca, "hablando en plata"
un montón de cosas.
"Guardo
en mí un arsenal de sucesos vivos, ciertos, alegres, tristes,
una visión lejana de muchos maestros, alumnos, autoridades,
uno viven, otros se han ido, que fijamente veían el porvenir
y parecían adivinar el advenimiento futuro universitario
que se vive hoy a plenitud. La Universidad de Sonora y es mi segunda
casa, así lo siento humildemente".
¿Y respecto
a lo primero que te pregunté? (como se inició como
escritor)
"Fue casi por "chiripada", puse ganas y algo de talento,
querer ser alguien, digno de servir a los demás. Lo logré
gracias al apoyo que me ofrecieron muchos que creyeron y confiaron
en mí. De adolescente fue mi madre -maestra- quien de un
modo seguro me empujó por este camino.
Inicié
a "garabatear" textitos cuando cursaba la secundaria en
Nogales donde me crié.
Regresé a Hermosillo, donde nací, a continuar mis
estudios. Aquí mi Ángel de la Guarda y tutor intelectual
fue el "Mister", Profesor Enrique García Sánchez,
quien me guió en las lecturas y conocencias que me fueron
fundamentales. En esa etapa me topé con Leo Sandoval "El
teacher", fue mi maestro y compañero en la ACES, "Eso
fue por allá a finales de los 50's.
Conocí
también -y nos hicimos "cuates"- a Luis Enrique,
hijo del profesor. Los dos nos iniciamos en esto al mismo tiempo.
Leo (Sandoval) un poco más tarde.
Un mediodía
de 1961 encontré a Abigael Bohórquez en el Teatro
del Museo y Biblioteca. Me impactó su presencia y dinamismo.
Lo nuestro fue amistad a primera vista. Me invitó a ser parte
de su incipiente grupo de amistad a primera vista. Me invitó
a ser parte de su incipiente grupo de escribas y actores. Armó
en la revista La Opinión, un suplemento que se publicaba
los domingos y se titulaba Hoja de Cultura.
Empezamos a publicar: Juan Manuel Corrales, Lydia Espinoza, Abel
Pino, Homero Estavillo... Pronto ensanchamos nuestro radio de acción.
Invitamos a Carlos Moncada, Juan E. Guerra, Sergio Calderón
Valdés, Ofelia Parodia.
Dos personajes
que me fueron claves fueron Mosén Francisca de Avila y Alicia
Muñoz Romero. Sin querer queriendo formamos la generación
literaria de los 60's. Bohórquez se fue a radicar al Distrito
Federal en 1962".
Y a la Universidad
de Sonora, ¿Cómo y cuándo llegaste?
"Nuestro primer contacto directo -porque los anteriores fueron
indirectos- fue en febrero de 1962 cuando el entonces jefe de Extensión
Universitaria, Roberto Monteverde, me invitó, junto con Horacio
Sobarzo, a participar en el programa Sábado Cultural que
promovía la casa de estudios.
Para 1965,
el rector Manuel Canale me llamó para que me hiciera cargo
de la Dirección de la Librería Universitaria. Ahí
organicé las sesiones sabatinas como Cafés Literarios
que tuvieron una generosa acogida por seis años, semana a
semana, sin fallar.
En 1971 salí
de la Unison y laboré en la Universidad Autónoma de
Sinaloa y luego me fui a radicar a la Ciudad de México.
A mi regreso,
a finales de 1973 me reincorporé al periódico Información
y posteriormente, el rector Manuel Rivera Zamudio me invitó
de nueva cuanta a la Unison donde me desempeñé como
encargado de Difusión Cultural durante toda su administración.
También
trabajé en esa misma actividad con Manuel Balcázar
Meza.
Después me incorporé al periódico El Nacional
y en 1995 regresé a la Unison ante la invitación del
rector Jorge Luis Ibarra Mendívil en la labor de asesor cultural
de la Librería Universitaria, "donde me mantendré
hasta que me corran", comenta no sin antes soltar una picaresca
sonrisa".
¿El
periodismo cultural que realizaste y realizas, te sirvió
de apoyo para tu creación literaria?
"En cierto sentido sí. Me dio nombre en el ambiente
intelectual, pero principalmente lo aproveché para dar a
conocer el talento y potencialidad de jóvenes valores y de
esa manera agradecer el apoyo que a mí se me brindó
en otros tiempos.
Afortunadamente
lo logré a través de suplementos que dirigí
y que se publicaron en distintos medios impresos: "La llama
y la palabra", "El minutero del sononauta", "Academus"
y "Bogavante". Este último fue el suplemento que
a mi ver, fue el más prolífico.
También
hacía difusión cultural y promovía a nuevos
valores en columnas diarias tales como: "La honda de David",
"La ballena de Jonás", "El hijo pródigo",
"El talón de la salamandra", "La zarza de
la tórtola" y otros.
Actualmente colabora en el suplemento "Perfiles" de El
Imparcial.
¿Cuántos
libros has publicado?
De poesía hay obras como: "Del amor y otros incendios",
"Ceremonia de Verano" y "La raíz del ángel
(Antología Mínima)"; "Paráfrasis
de cantos y poemas indígenas del noroeste de México
y Arizona".
Obras bibliográficas
que escribí fueron "Los nuestros" y del género
novela está "La madriguera de los Cobra". Actualmente
estoy trabajando -y por terminar- otra obra cuyo título tentativo
es: "Polvos dorados de aquellos lodos". Pronto lo verán.
Librepensador,
como se describe, -"de otra manera fuera una ostra", dice-,
Alonso responde a una serie de preguntas en corto".
¿Crees
en las Musas?
"No, pero sí en el talento, en los sentimientos profundos,
en el amor que mueve hasta los cerros".
¿Polémico?
"Depende del cristal con que se me juzgue y mire".
¿Qué
te enfada?
"La mentira, la traición".
Volviendo a
la Universidad de Sonora. ¿Sigues colaborando con ella?
"Claro en todo lo que puedo, ya señalé que es
mi segunda casa. Soy asesor cultural comisionado en la Librería
Unison. Trabajo en un taller con un grupo de jóvenes escribas
y cantautores de varias carreras. Además tenemos el programa
"Las lecturas de la lechuza".
Hay muy buena
retroalimentación y el rector Pedro Ortega Romero nos alienta
y apoya generosamente".
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¡Descanse
en paz el maestro Don Alonso Vidal!
David Alberto
Muñoz
“Duerme
con el pensamiento de la muerte y levántate con el pensamiento
de que la vida es corta”.
Proverbio
No pretendo
haberlo conocido muy a fondo, ni tampoco deseo idealizar vanamente
su vida como se hace por regla general cada vez que muere un poeta
o escritor de trascendencia. Sin embargo, Alonso Vidal dejó
una curiosa impresión en mí. Tuve la oportunidad de
conocerlo hace un año, en el evento literario Horas de Junio
2005. Era un hombre de baja estatura con una mirada penetrante,
las cejas bien abultadas y los labios gruesos. Su presencia se hacía
sentir desde el momento de verlo a distancia con una mirada medio
maligna en su rostro. Fue precisamente mi colega y amigo Manuel
Murrieta quien me lo presentó. Sus ojos me observaron de
pies a cabeza. Esa noche estaban haciendo un homenaje a Alicia Muñoz
Romero. El maestro Vidal subió con cierta lentitud al escenario
observando a cada uno de los presentes, y cuando lo presentaron,
la sala que estaba a su máxima capacidad, estalló
en un fuerte aplauso de agradecimiento. Muchos de los escritores
presentes habían sido alumnos de Alonso.
—¡Es
el maestro!
—Don Alonso…
—El todavía
vivo…Alonso Vidal…
No recuerdo
con exactitud que fue lo que leyó Don Alonso aquella noche.
Debo de reconocer que no lo empecé a leer sino hasta después
de haberlo conocido. Lo que sí recuerdo fue el gusto tan
especial producido en muchos de los que tuvieron la oportunidad
de conocerlo más a fondo, hacer bohemia con él, y
ser influenciados de alguna forma por sus letras o personalidad
periodística.Al
siguiente día pudimos verlo una vez más. Platicó
brevemente conmigo y me dijo observándome directamente a
los ojos:
—Si quieres
escribir tienes que vivir…la literatura sin vida es agua que
apesta.
Posteriormente
el tiempo, el evento y la vida misma tomaron control de nosotros.
No sé adonde teníamos que ir. Lo que siempre tendré
en mi mente fue la imagen cuando Manuel se despidió de él
con un cariñoso beso en la frente. La sonrisa de aprecio
que Don Alonso Vidal nos dio creo que es digna de recordarse. ¡Qué
bueno que pudimos despedirnos de él de esa forma! La vida
es tan breve, los días se convierten en meses y los meses
en años. Creo que es mejor vivir la vida que perder el tiempo
en estúpidos pleitos causados por nuestro propio egoísmo
humano. Cuando menos lo pensemos, todos nos podemos ir.
¡Descanse
en paz el maestro Don Alonso Vidal!
Está
aquí aquél
que un día incierto
bajó de un norte de colinas,
aquél que navegaba
un mundo en poesía sin saberlo.
Poema del maestro
Vidal escrito en 1964
© David Alberto Muñoz
__________________________
Aquella
tarde hablamos de tí…
Por Felipe Larios / Dossier Politico. Hermosillo,Sonora.
Querido Alonso:
Me llamó mi compadre Oscar Castro.
Eran las tres con doce minutos de ayer, cálida tarde de lunes
primaveral que de pronto se tornó oscura, triste, fúnebre
mayo 29 que quedará registrado para siempre en mi memoria.
El Oscar me dijo que le habló el Víctor Hugo Barrera
para decirle que habías fallecido. El Cheyks, el buen Cheiks,
tu gran amigo, entre nervios, desconsuelo y sollozos le había
avisado que te acababa de encontrar muerto en tu casa, allá
por la Heriberto Aja.
¡Pinche Alonso!.. Hasta para morirte fuiste especial. Muy
especial, diríase mejor.
Y te confieso que no me sorprendió la noticia, sí
en cambio sentí un violento impacto en mi corazón.
Hace unos días, en una tarde como tantas, platiqué
con el Ismael Mercado.
Él andaba a medios chiles así que la conversación
estuvo animada, bien hilada y salpicada de las ocurrencias del papatzul.
Como sabes, Mercado es medio sentimentalón y que yo no interpreto
mal las rancheras. La conversación inició en la política
para luego pasar al terreno del periodismo.
Aunque a Ismael y a Tí los conocí mucho antes, la
aventura que compartimos en El Información se convirtió
en referencia inevitable.
Recordamos muchas de las cosas de aquel inolvidable periódico.
Hasta hablamos bien del negro Muñoz; del madril Soto, el
pesar Sotomayor, el gallo Gallegos y del guachapori Flores; Hicimos
trizas al teniente Castillo, al güero López Escalante
y al mestizo Valenzuela, ninguno se salvó de la andanada.
Recordamos pasajes del chino Hernández, el cheyks, el maret,
Jesús Larios, de la Lety Castro, la Gaby Munguía,
y de tantos otros camaradas que vivimos con pasión e intensidad
ese episodio de nuestras vidas.
Recordamos con tristeza a los amigos que se fueron: Mavel Brizuela,
Jorge Ontiveros y Ramón Andrés Molina.
Ahi fue cuando Ismael comenzó con sus clásicos pucheros.
Se puso sentimental y a mí me invadió esa mazoquista
sensación de angustia.
Y hablamos de tí…
Sacamos cuentas y resultó que desde los tiempos de El Información
a la fecha habían pasado casi 25 años. Un cuarto de
siglo y a la vez un segundo.
Hablamos de tí…
Y repasamos aquellas interminables sesiones en el Pluma Blanca o
con el chato en el Seven… Dimos cuenta de las maratónicas
reuniones en la casa del niñón Larios y las amanecidas
por fuera del periódico bien entequilados esperando la edición
del día. Nos carcajeamos de la huelga, de los madrazos que
le pegabas en tus escritos a los rectores de la cultura oficial
de aquella época.
Y hablamos de tí… De tu precaria salud… Del desenlace
inevitable y cada vez más cercano…
Y el mercado volvió a llorar... y me contagió su llanto.
Porque hablar de Alonso Vidal no es cosa menor, tú lo sabes
bien, muchas veces lo dijiste en público y en privado, lo
presumías y que yo recuerde nadie cuestionó esos excesos
de vanidad.
Hablamos de tu talento… de tus irreverencias… de tus
críticas muchas veces despiadadas… de tu valentía
y arrojo… de tu inquebrantable obsesión por el trabajo…
de tu poesía…
Hablamos de tí... y de todas tus virtudes, grandes virtudes,
grandes debilidades y grandes defectos... aunque tu grandeza no
lo fuera entratándose de la estatura física.
Y hablamos de tí… Y de tu extraordinaria trayectoria…
de tu riqueza espiritual y de la pobreza material con la que siempre
viviste…
De tu solidaridad con los nuevos escritores…de tus pleitos
con los viejos escritores… de tus guerras y tus treguas…de
tus amores y desamores… del vaquero… de tantas cosas.
Hablamos de tí Alonso... de tu amasiato con la polémica..
De tu complicidad con la irreverencia.. de tu enemistad con la mediocridad…
Y hablamos de tí… del amor sagrado que le profesaste
a tu madre… de tu pinche corazonsote en donde no cupo tanto
cariño, tanto amor, tanta amistad…
Y hablamos de tí… hablamos de tí, y de ti hablamos
y hablamos hablamos y hablamos hasta que de nuevo otra lagrima rodó
por la mejilla del Ismael… y a esa le siguió otra,
y otra, y otra. Así hasta que una lagrima rodó también
por mi mejilla… aquella como la de hoy.
¡Pinche Alonso!.. Hasta para morirte fuiste muy especial…
Tu amigo que te quiere.
Felipe Larios Gaxiola
_____________________________
Alonso:
la rosa sin espina
Por
Rubén Duarte Rodríguez
El poeta Alonso
Vidal falleció este lunes 29 de mayo por la tarde. Las letras
sonorenses y de todo el mundo de habla hispana están de luto.
De él escribiría Abigael Bohórquez:Faltaba
como la espina a la rosa lo total para ser rosa. Y de esta doctrina
de esperanzas, no sé como -debía ser porque era necesario-
nació a las letras de Sonora, Alonso Vidal. No lo he descubierto,
pero hubiera querido. Basta decir que lo encontré y es ahora
total la rosa definitiva para que Sonora tenga su grupo joven de
escritores que necesita.Su manera de escribir reúne acertadamente
fluidez, imágenes afortunadas, profundidad, amenidad y fuerza;
la construcción en él se apareja al buen decir; escribe
como si supiera que a la disciplina y fervor intelectual debe agregarse
la verdad de la sinceridad consigo mismo.
************************************
Como un modesto
homenaje, reproducimos el siguiente texto de
Inés Martínez de Castro:
La copa dorada
del dionisíaco Alonso Vidal
Hace casi quince
años, se presentaba el poemario de Alonso Vidal De metamorfosis
o la copa dorada de Dionisios, en el auditorio de la Sociedad Sonorense
de Historia. Después de los comentarios de los presentadores
sobre la obra, tocó el turno al autor quien siempre abundante,
habló sobre los pormenores escriturales del poema y de las
una y mil tareas que es preciso realizar para que finalmente salga
a la luz un libro. Después, se refirió a la actividad
literaria y cultural de la región, de la cual él siempre
ha sido protagonista destacado y, que en esa época, compartía
con otro controversial personaje, Darío Galavíz Quezada,
quien no había asistido a la presentación pues unía
a ambos una atronante enemistad propia de la convivencia frontal
de dos fuertes personalidades. El caso es que ya en el calor de
los comentarios, Alonso llegó a Darío, y su discurso
fue subiendo de tono hasta que finalizó con un rotundo "chingatumadre"
que rodó hacia el atónito auditorio. Esto es parte
del rejuego que le da sabor al "parnasito pueblerino",
hubiera afirmado Abigael Bohórquez. De esa presentación,
quedó en mi memoria el enfrentamiento de dos coprotagonistas
de la vida literaria sonorense y no la obra presentada que, en la
relectura, gratamente he redescubierto.
Pero ¿Qué
tiene que ver esto con el análisis de la obra literaria de
Alonso? Recordar la colorida anécdota, solo una de las muchas
que han sazonado el quehacer del escritor —quien nos debe
en una autobiografía esperada—, me lleva a concluir
que su obra literaria ha sido poco estudiada porque él siempre
ha estado presente como difusor de la literatura, periodista, animador
cultual, editor, es decir, como canal a través del cual otros
creadores se han proyectado a lo largo de los años, en raras
ocasiones, lo he oído hablar de sí mismo y de su obra.
No se puede decir que haya utilizado los medios a su alcance para
autopromocionarse y esto habla muy bien de él, de su generosidad
hacia la obra de otros y de una particular modestia que tal vez
no le guste mucho mostrar, no lo sé. Por otro lado, y aunque
no esté acorde con muchos teóricos, la obra de un
escritor es inseparable a su queahacer en otros ámbitos de
lo cotidiano, así, es imposible pensar en Mosén Francisco
de Avila, el poeta nogalense, sin recordar las máquinas que
fabricaba y reparaba.
Pero volvamos
a Metamorfosis o la copa dorada de Dionisio, de acuerdo con Mario
Arturo Ramos quien firma el comentario de la cuarta de forros, sorprende
en el poema la solución rítmica, la frescura y movilidad
de los versos, pero además sorprende la renovación
de la tradición en el uso del mito griego como metáfora,
que llega a su cumbre en la poesía del siglo de oro español
y sigue reutilizándose hasta agotarse en épocas posteriores,
hasta su casi total extinción a principios del siglo XX.
Así, el mito griego ha sido sustituido por otros mitos como
elementos poéticos, sin embargo, Alonso Vidal lo resemantiza
y le imprime un ritmo novedoso con la versificación libre
y un sentido de posmodernidad, al combinar el lenguaje legado por
la tradición que se entrelaza con un lenguaje contemporáneo.
El primero utilizado en la parte que aparece en las páginas
impares que se imprimió en itálicas en tinta verde,
como las hojas de las parras, y el segundo tipo de lenguaje, el
más contemporáneo, en las parte que aparece en las
páginas pares, en redondas, en tinta violeta, como las uvas.
Estos dos tipos
de lenguajes identifican a dos hablantes poéticos, el primero
narra el mito, es juguetón y móvil: "Un escuadrón
alegre de barcas/ los sigue,/mecido por dorados efluvios;/ báquides
y enloquecidos sátiros/ arden como fragantes frutos/ en temblorosa
marea de gozos./A su paso se acarician de deseo los juncos/ y en
las marismas vitorean y aplauden/ las hojas con manos de asombro."
(Vidal, 1990: 27).
El segundo hablante
poético es más profundo y épico, y su voz tiene
un carácter fundacional: "La rosa cardinal desamodorra
sus brazos./Hay un misterioso pregón/ de norte a oeste,/
de este a sur,/ una boreal expansión de retornos,/un ir y
venir de terrestres algas/y una liberación desordenada/ de
acuartelados pájaros/ que cantan, que anuncian,[…]"
(Vidal, 1990:30) . Ambas voces, distintas, se entrelazan en una
unidad final, festiva y dionisíaca, pero sin perder su particular
carácter. Lograr esto que ha alcanzado Alonso Vidal en el
poemario no es fácil, es producto de un conocimiento profundo
del lenguaje y su manejo, de una amplia cultura literaria y un dominio
implacable del oficio.
Por todo esto,
estoy de acuerdo con lo que afirmaba la escritora Alicia Muñoz
sobre Alonso "Ella leía cosas mías. Un día
me dijo: —Oye Alonso, tú eres poeta" (Galavíz
y Von Horn, 1990:31), sí, además, Alonso Vidal, el
poeta, conoce muy bien su oficio.
Ha pasado tiempo
desde la aparición de Metamorfosis…, Alonso ha publicado
novelas, relatos y ensayos, se le ha homenajeado y reconocido, un
concurso de poesía lleva su nombre y, a pesar de su frágil
salud, sigue siendo un referente ineludible de la actividad cultural
local, sin embargo, aún es una tarea pendiente estudiar y
difundir su obra
___________________
LA
LIBRERÍA DE LA UNI-SON LLEVA SU NOMBRE
—Texto cortesía de Jesús Alberto Rubio para
Culturadoor—
Por su notable
trayectoria y calidad como escritor, periodista y promotor cultural,
la Universidad de Sonora (Unison) puso por nombre del poeta Alonso
Vidal a la Librería Universitaria.
En la ceremonia
llevada a cabo frente a la librería ubicada en el Edificio
del Museo y Biblioteca de la institución, el rector Pedro
Ortega Romero le expresó que “la Universidad de Sonora,
la cuna y cama de las artes; el cielo de la sensibilidad, nuestra
alma mater; la madre más sensible e inteligente de los sonorenses,
rinde hoy un reconocimiento a uno de sus poetas”.
Ante la presencia
del ex rector Moisés Canale Rodríguez, también
expresó que “su amor a la institución, su trabajo
desempeñado con entrega y profesionalismo y su poesía
que nos ha regalado en tantos libros, quedará de manifiesto
a través de los años”.
Destacó
que la institución se honra en reconocer a un distinguido
intelectual, quien ha luchado por décadas por el engrandecimiento
del arte y la cultura en Sonora, señalando que “hacer
poesía es la actividad más sublime del hombre y Alonso
lo hace; es también uno de los actos de mayor inteligencia
y dar testimonio de las grandes pasiones del hombre; es jugarse
la vida en un trozo de papel; es mostrarse al mundo, escondidos
a veces en metáforas y otras veces con el rostro descubierto…”.
En el acto,
le hizo entrega de una edición especial que con motivo del
reconocimiento a Alonso Vidal fue producido por la Librería
Universitaria con el título “Y es entonces cuando con
furia te amo” que contiene poesía de él y que
fue obsequiado entre los asistentes, quienes al concluir la ceremonia
pidieron al poeta laureado se los autografiara.
A su vez, el
poeta laureado manifestó su gratitud “que recibo con
genuina humildad”, otorgado por la institución e hizo
una relación de su trayectoria por el campus universitario
a partir de 1962 en el campo de la cultura y el arte, expresando
un reconocimiento al rector Pedro Ortega Romero por ser sensible
las manifestaciones creadoras y culturales y quien le acompañó
para encender de manera simbólica el letrero “Librería
Alonso Vidal”.
En la ceremonia,
el escritor René Avilés Fabila, se refirió
al homenajeado como “La historia del poeta Alonso Vidal es
una historia escrita a fuerza de poemas, poeta desde niño,
sensible en extremo ante las manifestaciones del arte, se decidió
por hacer versos espléndidos, pero también maestro
al fin hizo suya otra profesión fascinante, promotor cultural,
buscador de talentos, cazador de otros autores y otras obras, generoso
y capaz de ayudar a los demás”.
Por su parte,
el también escritor Alberto Dallal, definió a Alonso
Vidal como “encaminador de almas” dijo que “no
ha podido vivir al margen de iniciar en la poesía a mucha
gente, no sólo a lectores, sino a hacedores de poesía,
que es lo más difícil en el mundo y él lo ha
logrado. No se ha concentrado en su obra solamente, sino que ha
estado inquieto por lo que le rodea”.
También
se tuvo la participación de los integrantes del programa
“Las Lecturas de la lechuza” con mensaje de l cartonista
Eleazar Bórquez “Cheyk” y lectiura de poemas
de Alonso Vidal de los jóvenes Iván Ballsteros, Horacio
Valencia y Erick Bueno.
Cabe destacar
que Alonso Vidal tiene publicados más de una decena de libros,
entre los que destacan: “Del amor y otros incendios”,
“Ceremonia de verano”, “La raíz del ángel”,
“Paráfrasis de cantos y poemas indígenas del
noroeste de México y Arizona”, “Los nuestros”,
“De metamorfosis o la copa dorada de Dionisio” y “La
Madriguera de los Cobra”, entre otros.
Además,
como promotor cultural, Alonso Vidal es impulsor de talleres literarios
con jóvenes universitarios de diversas carreras y del programa
itinerante “Las lecturas de la lechuza”.
Agradezco esta
invitación a un Estado, a una ciudad entrañable para
mí, en un homenaje, en un emocionado reconocimiento a un
amigo y un gran poeta que es Alonso Vidal, me he permitido escribir
un breve texto que a continuación leeré: La historia
del poeta Alonso Vidal es una historia escrita a fuerza de poemas,
poeta desde niño, sensible en extremo ante las manifestaciones
del arte, se decidió por hacer versos espléndidos,
pero también maestro al fin hizo suya otra profesión
fascinante, promotor cultural, buscador de talentos, cazador de
otros autores y otras obras, generoso y capaz de ayudar a los demás,
el hombre que siguió el ejemplo Abigael Bojorquez por cierto,
también notable poeta y si queremos ver el cuadro completo
Alonso ha ejercido el periodismo cultural con extraños matices
de cordialidad y capacidad destructiva y no para destruir, en suma
su carrera es larga y fructífera, su extensa bibliografía
da cuenta de sus grandes logros, sabemos que Alonso ha ocupado diversos
cargos en Hermosillo, ciudad donde Alonso nació, si nos atenemos
al año de su nacimiento es parte de mi generación
, pero Alonso es difícil de clasificar y tampoco parece tener
un grupo, es un poeta solitario lejos de los reflectores, de una
poesía intensa y luminosa , estuvo en otros lugares y con
otros escritores pero fue mas poderosos el llamado de los lugares
donde se formó en el norte de una amplia Republica. Fue amigo
y colaborador de magníficos seres humanos y de enormes escritores
como Edmundo Valadés y Elías Nandino, ambos dejaron
su huella en el poeta sonorense y sin duda le legaron parte de su
bondad y su incapacidad para aniquilar a los demás, es decir,
Alonso Vidal no podía vivir distante de su tierra y volvió
a ser el centro de sus actividades, podríamos ser más
precisos y decir que su mundo gira alrededor de la Universidad de
Sonora quien hoy lo honra y reconoce al ponerle a una gran librería
el nombre del poeta, Librería Alonso Vidal. Yo sabia de la
poesía de Alonso desde hace muchos años, amigos comunes
me la hicieron conocer, la última vez que estuve con Abigael
Bojorquez en Álamos, poco antes de que muriera hablamos de
Alonso Vidal entre otros tantos escritores. Cuando fui su editor
publiqué la Raíz del Ángel en la Universidad
Autónoma Metropolitana, me correspondió el privilegio
de escribir la cuarta de forros, prescribo un pequeño párrafo:
“Conocí a Alonso Vidal a través de sus poemas,
su nombre era lejano para mi perdido entre el mar y el desierto
muy al norte de mi casa en esa extraña y pequeña frontera
que produce escritores sorprendentes y personas profundas y abiertas,
mucho mas adelante cuando ya amigos comunes como Alberto Dalal y
Dionisio Morales me habían contado el poeta cuando ya me
había platicado en su poesía otro grandes de las letras,
Abigael Bojorquez, pude conocerlo personalmente, si otros me han
provocado dosis de decepción, Alonso me deslumbro, es de
una brillantez reposada un hombre sensible en extremo, su cultura
es intensa es discreta, diría que tímida y constructiva,
jamás arrogante, es por último un hombre que deja
de lado su propia obra para trabajar en las ajenas, en las que los
jóvenes se inician y acuden a el buscando apoyo” .Quizás
estas líneas no sean las mas eruditas para una cuarta de
forro pero mi deseo era aprovechar la oportunidad para mostrar mi
admiración y cariño al hombre y al poeta. Alonso es
un poeta de la pasión amorosa, es un amoroso y poeta que
toca muy de cerca el erotismo, es su lado mas celebre, pero así
mismo su versos destilan ingenio y buen humor, he aquí la
muestra: “Si para amar es necesario arder, tengamos el sol
sobre encima de todo” y Alonso tiene razón, el amor
es el gran tema, sin el amor no hay buen día, cada pagina
de Alonso lo irradia, tan lo sabe que nos advierte tajantes : “bien
vale vivir un buen minuto de amor tan solo, que toda la vida”.
Alonso existe lo sabemos por su poesía, por sus actos de
generosidad y amor, por sus semejantes, Alonso Vidal sabe que existe
en efecto y tan es así que lo pregona: “Soy, he sido,
existo, visitado en la ternura”. Alonso le ha dado vida a
una gran poesía que poco se ha asomado en México,
la poesía que habla abiertamente del amor y que para ello
refuga las imágenes más hermosas, poco a poco a configurado
poemas memorables en los que uno los lectores, sus lectores pueden
morir asfixiados por el amor pasión, por las metáforas
que desgranan escenas eróticas una tras otra en una corriente
interminable, a veces son otras la preocupaciones del poeta, su
madre por ejemplo, igual que Bojórquez , Alonso le ha cantado
a su madre y lo hace con dulzura, otro tanto ha hecho con sus lecturas
favoritas Teo, Juan Ramón Jiménez, El Súper
i , y sus personajes mas logrados el Quijote, el Mío Cid,
el Principito, entonces el lenguaje y las imágenes son otras
y mas suaves, menos incendiarias pero en sus formas de amor mas
logrados: Libro de Ángel que se llamó Mor y Poemas
de amor desarraigado, dos obras de enorme intensidad, poco vistos
en nuestra poesia, aquí esta el Alonso Vidal de cuerpo entero,
con sus gritos poéticos, con su canto a la vida y sobre todo
al amor. He venido un sin fin de veces a Sonora, me he admirado
con sus paisajes desconcertantes para un escritor capitalino, habitante
de un planeta distinto, sin luz , opaco, un reino ideal para las
nostalgias y las ilusiones perdidas y en cada viaje a Sonora no
pierdo la oportunidad de maravillarme con la grata conversación
de Alonso Vidal, con sus agudas reflexiones y su bondad a toda prueba,
rebelde por naturaleza ha sabido coexistir con el enemigo y gracias
a ello a impulsado mas de un proyecto que a muchos beneficia. Ponerle
a una librería el nombre de un escritor no es cosa nueva,
en el DF las hay con el nombre de poetas ya muertos que pocos recuerdan,
hay que hacer los homenajes en vida con el poeta presente y decirles
a todos porque razones se les concede tal honor, me he limitado
a señalar algunos de los muchos méritos del poeta
Alonso Vidal que demuestran el sentido de este evento, yo estoy
feliz porque ahora no solo puedo hablar con Alonso Vidal, sino que
me será posible comprar libros en la Librería Alonso
Vidal , muchas gracias.
Por su parte,
el también escritor Alberto Dallal, definió a Alonso
Vidal como “encaminador de almas” dijo que “no
ha podido vivir al margen de iniciar en la poesía a mucha
gente, no sólo a lectores, sino a hacedores de poesía,
que es lo más difícil en el mundo y él lo ha
logrado. No se ha concentrado en su obra solamente, sino que ha
estado inquieto por lo que le rodea”.
PÉSAMES

Manuel:
a través de este mensaje que mando desde el correo de Eve
Gil, mi esposa, me uno al pesar que abruma a muchos que disfrutamos
del trato de un ser tan extraordinario como Alonso Vidal. Recuerdo
que hace aproximadamente diez años la revista la Cábula
que dirigía en ese entonces Carlos Sánchez, organizó
un número de homenaje a nuestro querido poeta que hoy nos
deja. En ese número, este servidor Ramón I. Martínez
tuvo el placer de dedicarle a Alonso un poema que al vate le agradó.
Lo reproduzco a manera de humilde ofrenda y reconocimiento a un
hombre para quien la poesía fue toda una manera de vivir
y estar en el mundo.
HERIDA SE DESLIZA LA PALABRA...
Ramón I. Martínez, Ciudad de México
Para Alonso Vidal, poeta
Herida se desliza la palabra,
ansiosa de apropiarse
lo que no por visto nos pertenece,
esa luz que nos canta y nos inunda:
"Yo me sabía vivo desde siempre,
listo para escalar toda cuesta
y seguir alimentando
--a precio de mi sangre--
este salvaje oficio de miseria.
Pero ya lo sé, para esto he nacido:
ofertorio de luz
inundando los rincones desolados
que apenas descubiertos se me entregan
solos para seguir gozando solos.
Y desde los dispendios luminosos
del fértil desmparo,
me canta en el oído
una sed que no acaba."
____________________________
Pues
ahora sí que en tan inesperada muerte se cumple aquello de
que caras vemos…! En Hermosillo lo vimos vital, sonriente,
como si tuviera para otros cien años. En esa fiesta de las
letras que nos convocó a todos su presencia fue notoria,
cálida y sólo me lamento que no haya habido tiempo
para hablar más y que nosotros lo escuchásemos más.
¡Así es de fugaz la vida! Sea este el tiempo de dar
la mano a quienes todavía nos acompañan y aquilatar
su presencia e infinita contribución a nuestras vidas. Que
mañana no sabemos qué vendrá.Que descanse en
paz ese brillante paisano, Alonso Vidal
María
Dolores Bolívar, San Diego, Cal.
____________________________
Muy
lamentable el fallecimiento de ese valor sonorense Alonso Vidal,
y màs ahora, que podrìamos haberlo saludado en el
encuentro literario que se avecina en Hermosillo. Hay tres personas
que ya no estàn entre nosotros, se me ocurre, que son de
lamentar: Edmundo Valadès, el fundador de los encuentros
literarios sonorenses "Horas de junio", Abigael Bojòruques
y Alonso Vidal.
Antonio
Leal, Quintana Roo
____________________________
Guaymas.
Mayo 29 del 2006.
Estimado Manuel:
¿Como olvidar esta conexión que nos unió con
Alonso, orgullosamente, en Información, aquel diario que
entonces fue casi trinchera de nuestras emociones? ¿Recuerdas
aquella foto de un caballo asomándose al interior de una
choza en tiempos de campaña del PRI por aquel 1985?, aquel
desmayado en una asamblea del PRT y la multitud cantando La IV Internacional?
y aquel par de crónicas (una tuya y otra mía) de ese
encuentro Trosko que tanto molestó al candidato del tricolor?,
y tus notas de color en las colonias -como solían ser tus
crónicas-, el olor a naranja en la oficina del Negro Muñoz
en la Dirección, los artculos de los jefes publicados con
seudónimo, las charlas, el olor a tinta cocinando Bogavante
... y Alonso... y Alonso?
Alonso, tú, Ana St. Clair, José Terán... muchos
otros, aquellos. Te soy sincera. Por Alonso jamás escribí
un poema. En cambio, compartí con él hasta donde me
fue posible los momentos y reconocimientos. Uno de estos fue el
de dar el nombre suyo a los Juegos Florales del Carnaval de Guaymas.
Haciendo un recuento, miré por primera vez a Alonso el día
que Mario Benedetti llegó a Librolandia de Hermosillo para
presentar el libro "Primavera con una esquina rota" aquel
26 de mayo de 1982. Esa vez, Maribel Meza y yo tomamos uno de los
libros (sin pagar) Benedetti nos lo autografió, y al salir
aquel par de estudiantes universitarias salió tranquilamente
sin tener que cubrir el precio de ese texto aun tibio. En la borrosa
foto que conservo de Benedetti después de firmar "mi"
libro, aparece "un trozo" de Alonso esperando el turno
del autógrafo, o tal vez continuando una plática que
había iniciado en la charla que el escritor uruguayo ofreció
a los asistentes. Alonso estuvo en la mente de muchos y en la suya
estuvimos también muchísimos. La prueba es que hoy
lunes, cuando a todos nos sorprende esta noticia, recorro blog tras
blog y en todos encuentro el rastro de este adiós de nuestro
amigo. Para Alonso fue algo inédito que alguien como yo contrajera
matrimonio. Por eso nos cayó de sorpresa aquella noche en
que Bruno y yo decidimos unir nuestras vidas en esa ceremonia civil
e improvisada a la que acudieron además de Alonso, Ismael
Mercado, Clara Hilda Padilla, Alejandra Olay, Juan Diego González,
Hilda Castillo, Rubén Duarte, Cayetano Lucero, David Hidrogo,
muchos de nuestros amigos más cercanos. Fue una boda no anunciada
tan especial que resultó sencillamente inolvidable: estuvo
llena de artistas y cada uno ofreció alguno de sus talentos.
Ismael Mercado nos canto: "Los patitos cantaban cua cua cua
cuá"; Alonso estaba enojadísimo y esa noche Alonso
me sentenció que ya me dejara de escribir con ese estilo
irreverentemente. "Ya pórtate bien", me dijo. Después,
cada vez que le llamaba por teléfono me preguntaba si aun
no habíamos peleado. Nunca supe si me creyó, pero
sé que Alonso se supo querido en su momento por mí,
por la gente, por toda esa descendencia que hoy lunes aún
no se traga la noticia. A mí me queda la satisfacción
de haberle rendido los homenajes que pude y haberle regalado aquella
rosa la tarde en que la Unison le ofreció un homenaje por
ahí en el Centro de las Artes poco antes del año 2000.
Desde aquí va una flor similar a su recuerdo, a ese inovidable
vate que no calló lo que tenía que decir y que supo,
en cambio, hacer crecer cientos o miles de amistades.
Descanse en paz nuestro Alonso final.
Josefina
Isabel Saucedo Morales, Guaymas, Sonora.

____________________________
Apreciables
compañeros:
No tuve el placer de conocer a esta persona que hoy me entero han
perdido, pero me uno al sentimiento de dolor de quienes le conocieron
y estimaron y por medio de este mensaje les hago llegar mis más
sinceras condolencias.
Mariú,
Miami, Florida
________________
Manuel,
tuve la oportunidad de conocer a Alonso. Sin embargo, no como tú
y muchos otros en el foro. Envío mi más sentido pésame
a su familia y a todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo
más a fondo.
Sinceramente,
David
Alberto Muñoz, Phoenix, Arizona
____________________
Manuel:
Esta mañana estoy leyendo tu portal (especiallmente lo de
Alonso Vidal, al amigo que físicamente se ha ido), y con
la misma nostalgia te mando mi saludo, como siempre, ya sabes.
Jesus
Alberto Rubio, Hermosillo, Sonora
_______________
Estimado
Sr. Murrieta...
Ayer, de forma inesperada y por esa casualidad que no nos deja apartarnos
de los seres queridos que a pesar de la distancia, el corazón
mantiene cerca, nos enteramos, nosotros, un tal Miguel Angel Ojeda
y una tal Rosy Paláu, esos amigos Sinaloenses de Alonso Vidal,
compañeros del idealismo y las palabras que ha muerto.
Recibo hoy por internet el artículo que Usted escribe sobre
Alonso y lo puedo ver, en esas tardes Hermosillenses, con aquel
fervor de pronto recitando sus versos o discutiendo con los presentes
como un niño repartiendo su verdad.
El tiempo nos separó, más no lo suficiente como para
dejar de visitarlo, cuando menos una vez por año, en aquella
casa ya sin su madre, inundada de libros, de papeles y de polvo,
junto a un gato que llegó de visita y se quedó para
siempre.
Hablaba de Usted, lo recuerdo, hablaba también del libro
que escribía, de buenos y falsos escritores, de alegrías
y de enojos. Luego se fue apagando, como si todo lo guardara en
su mirada, porque ya no era necesario decir más.
Lo quisimos y como siempre sucede nos queda el sentimiento de no
haber estado lo suficiente regando un poco más el espacio
de su soledad.
Sólo deseaba hablar con alguien que también lo conoció
y decirte a Usted que estuvo más cerca que nosotros, que
lo acompañamos en ese dolor, en ese vacío que deja
no solamente en las letras que fueron el alimento de su existencia,
sino también en los amigos que encontramos en él el
valor y la honestidad de reconciliarse tantas veces con la vida.
"A quien corresponda pido
me dejen morir
en el ojo dorado de una mariposa
para luego
al no importa que día
despertar
en el sedoso capullo
del amor"
Pero sí Alonso:
Que muerte tan simple:
El corazón se para
y al hoyo.
afectuosamente.
Rosy Paláu
rosypalau@yahoo.com.mx
_________________________
Un
recuerdo a vuelo de pájaro
Recuerdo, muy
bien recuerdo, que una mañana, hace muchos años ya,
caminaba yo por el Jardín Juárez rumbo al centro.
Me llamó la atención que había dos hombres,
cuyas figuras se recortan en mi recuerdo como “ya” mayores
que yo. Los dos estaban bebiendo, no sé si cerveza o qué,
pero estaban bebiendo. Ambos personajes se quedaron impresos en
una de las hojas de mi diario cerebral. No se por qué razón,
los dos se quedaron en mi memoria. Con el pasar de los años
yo me explicaba que se grabaron en mí porque eran las ocho
de la mañana y estaban borrachos o, por lo menos estaban
tomando alcohol. O tal vez porque uno me parecía don Quijote
sin barba y el otro Sancho Panza. En fin, tiempo después,
cuando comencé a estudiar letras en la Universidad de Sonora,
entre andanzas y borracheras, conocí a uno y a otro, no eran
más que Ismael Mercado y nuestro sentido Alonso Vidal. Esto
se lo platiqué una vez a Ismael y me dijo que ellos vivían
enfrente de donde los vi, en el edificio Combate—en Hermosillo,
Sonora. Había allí departamentos. Ismael me contó
que solían ponerse unas borracheras de aquéllas y
que lo que recordaba es que todos vomitaban donde cayera. Pero bueno,
cuando conocí a Alonso, ya lo había visto hacía
muchos años antes y no lo había olvidado y lo mejor
de todo es que a mí me gustó que después de
tanto tiempo yo era parte, durante un tiempo, es cierto, de la camarilla
que bebía con Alonso, algunas veces hasta la mañana.
Aclaro: eso fue durante cierto periodo, ya después por asuntos
de la vida me fui yendo por otros rumbos. Muchísimos años
después, Alonso visitaba a un amigo suyo y allí conoció
a mi madre, quien todavía vive y recordó con tristeza
al poeta cuando le decía “¡qué linda!
¡Qué linda!”.
Tengo la fuerte impresión que donde estás ahora, Alonso,
te encuentras muy bien.
Qué bien
seas guardado.
Lauro Paz
Viernes 2 de julio, 2006.
Hermosillo, Sonora
cocopelis@hotmail.com
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