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—Poemary, Oscar L. Cordero, Mayra Teresa León, Irina Ibáñez Juárez, Papillón Leda, Dr. David C. Rubí—

—Glendale Civic Center, Glendale Arizona, 13 de Noviembre 2008—

El Dr. David Rubí durante su intervención

—Selección de textos, especial de Culturadoor.com—

Día de publicación: 22-Noviembre-2008

MI TIERRA

Por Poemary

He venido de mi tierra
de ésta tierra donde existo
es la misma, no lo han visto?
o pensarlo les aterra?

Si! Mi tierra es ésta
la Arizona de mis abuelos
la que causó tantos desvelos
y perdimos en una apuesta.

Pero… mi tierra sigue siendo!
Por eso vivo en ella
hoy la sello con mi huella
y mi parte yo no vendo!

Siente la esencia de mis ancestros
huele sus batallas y vivencias
en su sangre y experiencias
que por siempre serán nuestros!

Ya no existen mis apaches
ellos murieron mucho antes
pero por ellos los hispanohablantes
vivimos aquí y no te me agaches!

No hay por que avergonzarse
pon en alto tu frente
hagamos nuestro mundo diferente
Vamos! Hay que esforzarse!

Esta tierra es tan nuestra
como igual lo es de todos
aqui estamos de todos modos
hagámosla nuestra obra maestra!

EL MARCIANO DE NOSOTROS

Por Oscar L. Cordero

En mi pueblo no hay nada que hacer. Es un pueblo de agricultores aburrido como todos los pueblos aburridos que hay en el norte de México, por eso, esa tarde decidimos ir mis amigos y yo a los potreros a jinetear becerros ,pa` matar el aburrimiento, pues en un pueblo como el de nosotros no había otra cosa en que divertirse, cuando nos pasó lo que nos pasó. Juro que esto fue cierto, tan cierto como que yo me llamo Desiderio. Me acababa de jincar sobre un becerro que me zarandeaba pa` llá y pa`cá tratando de tumbarme, cuando oímos un ruidazo muy fuerte; volteamos hacia el cielo y alcanzamos a ver una bola de lumbre que bajaba como balazo y que venía derechito a nosotros. Yo brinqué del becerro y arrancamos todos asustados hacia el pueblo, No habíamos corrido ni cien metros cuando oímos el trancazo detrás de nosotros, nos paramos y miramos hacia`tras. Después de que se disipó un poco el polvo que se había levantado tras el aterrizamiento, se empezó a distiguir una bola de fierro gris casi del tamaño de una casa y tenía algo parecido a dos antenas en la parte de arriba. Un rato después, una portezuela se levantó y algo comenzó a salir del aparato.

—¡Miren, es un marciano!—gritó Faustino—vamos a esperar a ver que hace… a lo mejor viene en son de paz.

Faustino nos caía muy bien; de todos los muchachos del pueblo él era el más divertido, pues por cualquier cosa nos hacía reir. Un día, después de llegar de las parcelas donde cultivábamos maíz, nos encontrábamos todos cansados y aburridos en la tienda de la esquina, y llegó Faustino.

—Los veo muy tristes. Les voy a quitar lo aburrido—dijo—y se fue. Al ratito regresó con un botecito lleno de gasolina, no tardó mucho para cuando pasó un gato por donde estábamos. Faustino le arrojó la gasolina y le aventó un cerillo encendido; el gato salió corriendo envuelto en llamas, el pobre minino brincaba tratando de subir por las paredes; se revolcaba en el suelo y volvía a salir corriendo, hasta que al fin se quedó quietecito en un rincón ahí se achicharró por completo. Así es como Faustino nos quitaba el aburrimiento, por eso nos gustaba tanto juntarnos con él.

El marciano se bajó de su aparato, y tambaleante, se dirigió hacia nosotros; parecía muy débil, pisaba como si tuviera miedo de hundirse en la tierra, y en vez de miedo nos empezó a dar lástima. Siguió caminando hasta que llegó a donde estábamos; Faustino de plano se envalentonó cuando vió que el marciano no era ninguna amenaza para nosotros.

—Yo creo que éste marciano no nos va a hacer nada–nos dijo Faustino sonriendo.—a mi se me hace que hasta nos podemos divertir con él.

Poco a poco Faustino fue dándole vuelta al marciano, y cuando estuvo detras de él le puso una patada que lo hizo caer patas pa`rriba; todos soltamos la risa. El ser de otro mundo se levantó poco a poco y se volvió a parar frente a nosotros mirándonos tímidamente. Sus movimientos y sus miradas estaban llenas de confusión, claro se veía que no sabía si correr hacia otra parte o acercarse más a nosotros. Yo empecé a pensar que el marciano, en sus dudas, no sabía lo que el golpe quería decir, tal vez él pensaba que una patada era nuestra forma de darles la bienvenida a los que venían de tan lejos. Nosotros nos reíamos con ganas de él y hasta de su nave pues no tenía patas, casi la mitad de su aparato estaba enterrada en el polvo del potrero donde había caído.

—¿A que marciano se le puede ocurrir venir a este mundo en una nave sin patas-preguntaba Faustino—sólo a un marciano tan tonto como el marciano de nosotros—se contestaba riendo. Nosotros también nos reíamos contagiados por la risa de Faustino.

Nuestro marciano era un marciano común y corriente; era verde, de orejas muy chiquitas y antenas gruesas pero pequeñas, sus antenas me parecían cuernitos y eso nos daba risa. pero quien más se divertía era Faustino pues de repente, le hacía señas al marciano para que se acercara y cuando se acercaba, Faustino le alargaba una espantosa patada y hasta allá iba el hombre verde a caer con sus patas para arriba. Duraba un rato batallando para levantarse como las cucarachas cuando las voltea uno al reves.

—Tengo una idea-nos dijo Faustino—vamos a llevarnos el marciano al pueblo y lo usamos para divertirnos en la cantina de Martín.

—Pos, dirás bien— le contesté yo.

Nos encaminamos al pueblo mientras el marciano nos seguía como lo siguen a uno los perros; no decía nada, pero si alguno de nosotros hablaba, él pelaba los ojotes como tratando de entender algo. Ya en la cantina, Faustino le dijo a Martín:

—Oye, Martín ¿Cómo te quedaría el ojo si te demuestro que los marcianos si existen? Es más, ¿Qué tal si delante de ti, le pongo una pataleada a uno de ellos?

—No te creo ni jota—le respondió Martín.

—¿Nos dejarías emborracharnos a tus costillas, si te demuestro que si existen?

—¡Trato hecho! —respondió Martín.

—¡Manuel!—me gritó Faustino-ve a traer el marciano que acaba de aterrizar en tu potrero, ¡Anda, corre!

Salí a traerlo y, para no batallar, lo puse enfrente de la puerta, lo acomodé bien derechito y le di un patadón que lo hizo entrar casi volando, y trastabillando fue a estrellarse contra la barra de la cantina. Después de pararse se quedó viéndonos más asustado que de costumbre. Martín lo agarró del brazo y le jaló el cuero para asegurarse de que no fuera un tipo disfrazado de marciano.

Es de deveras—dijo— su cuero se siente como cuero de rana; ¡que curioso!

Faustino se le acercó por detras y le dio al marciano otra patada que lo levantó del suelo como medio metro, el marciano fue a dar con sus huesos hasta la pared de enfrente —si es que los marcianos tienen huesos—quedando recargado contra la radiola.

—¿Viste, Martín? Perdiste la apuesta—le dijo Faustino—

—A que no crees que sí— respondió Martín rascándose la cabeza.

El marciano se volvió a levantar y fue a pararse junto a Faustino. Faustino le echó el brazo sobre los hombros y lo llevó a la barra.

—Yo y mi amigo vamos a tomar juntos esta noche, así que… sírvenos, Martín; a mi amigo el cuero de rana dale tequila del más fuerte que tengas, quiero ver que cara pone, aunque… no creo que la cara le cambie mucho porque tiene cara de gato, y ya ves que a los gatos nunca les cambia el gesto—dijo Faustino carcajeándose.

Martín rumiaba la pérdida de la apuesta y buscaba la forma de vengarse “¿cómo voy a perder tanto dinero sin siquiera divertirme un rato”?—pensaba. Mientras le servía el tequila a Faustino se alcanzó una puntada; al servirle al marciano de nosotros, en vez de tequila le llenó el vaso de gasolina y le revolvió un poco de hielo; el marciano al beber hacía gestos raros, pero como era un buen marciano, se aguantaba. De pronto, nuestro marciano puso unos ojos como de loco y cayó al piso, se empezó a poner morado y se le llenó el cuero de granos que le supuraban algo blanco, su cuerpo empezó a pintarse de diferentes colores y apestaba a diablos. No pasaron quince minutos para cuando el marciano de nosotros se empezó a derretir como si fuera un pedazo de cera y terminó convertido en un charco de agua verde. Nosotros seguimos bebiendo gratis a costillas de Martín por un rato y nos olvidamos del marciano de nosotros. Al cerrar la cantina, Martín se fijó en el charco verde en que se había convertido el ser de otro mundo y, al querer barrerlo con la escoba, notó que el charco se había solidificado y ahora era sólo un pedazo de hule verde. Lo agarró de una orilla y dándole vuelo lo aventó a la calle. Al día siguiente sentí mucha lástima por nuestro marciano, porque unos perros lo traían en rastras peleándoselo, aunque no podían arrancarle pedazos por que nuestro marciano resultó ser de un cuero muy duro de roer. Faustino, en cuanto pudo, agarró un marro y una barra de acero y risa y risa se puso a desbaratar la nave de nuestro marciano para ir a venderla como fierro viejo.

EL MCDONALDS ES MAGICO… LO CONOCES?

Por Mayra Teresa León

Recién llegué…. Quien dijera que era una mexicana? Que fruta vendía??? No esa no era yo pues nunca vendí fruta, menos sandía, aunque eso si la sandía siempre ha sido mi fruta favorita, pero no lo fue para mi hermano, el Pancho, bueno se llama Francisco pero para mi era Pancho, para mí y para todos, incluso para mi cuñada “la China”, que en realidad se llama Mirtha, pero le dicen la china por sus crespos esponjaditos, esponjaditos… ah sí pero el meoyo no son ni los chinos de la china mi cuñada, ni Francisco el Pancho mi hermano….. en qué iba??? Ahhhhhhh en la sandía, en la que no le gusta a mi hermano porque cuando pequeño por andar de envidioso quiso una sandía completa para él, y mi papá tan condescendiente como siempre no lo dejó parar de la mesa, bueno de la silla hasta que no terminara la sandía y ahora es que mi hermano nisiquiera puede probar el agua de piña… dije piña???? Perdón… quería decir sandía. Pero que tiene que ver la sandía en todo esto? Ah ya recuerdo, decía que yo soy mexicana, pero no la que fruta vendía, menos sandía, aunque si les dije que la sandía es mi fruta favorita?

En fin, será que todo comenzó cuando llegué a Phoenix, la ciudad de la eterna primavera, donde el sol hasta sale de noche, y si no me creen pues preguntenle a los que se quedaron sin clima (así como se dice en Monterrey, la ciudad de las montañas) de donde soy yo… o era??? A ver , aver, dije que soy mexicana, pero no la que fruta vendía, tampoco es que sea tan pu…. tan pulcra… pues bueno pa’ los que no sepan el clima es el aire acondicionado (o air condition) pa’ los que no hablen español.

Pues continuo… digo continúo… llegué a Phoenix, esa tarde de junio, tarde fresca, que yo no se si sería por tanta agua que tomé, pero como sudaba… pues llegué y nomás llegué, pues que suerte! venía con mi visa, una tarjetita con mi foto que me servía pa’ venir pa’ ca, luego… firmé unos papeles (que del casorio) pero eso si bien enamorada, pues a los 26 todas nos enamoramos, pues no queremos esperar a cantar como Napoleón, no Bonaparte, el otro ese que se enamoró a los treinta y que cantaba…cuarenta y veinte, ah no ese era José-José, el que yo digo cantaba: “y llegó el amor, como nunca en la vida, de mis 30 años, bueno ándale ese.

El caso fue que llegué, y pues el hombre que se acostaba conmigo o yo me acostaba con él? bueno cuando digo acostar es que nos dormíamos en la misma cama no sean mal pensados, pues este hombre que después de la firma se autonombró mi esposo, este mismo me llevó a comprar unas hamburguesas, que del Mcdonals, como si nunca comí.. hello!! En Monterrey tenemos Mcdonals, aunque siempre preferí las hamburguesas al carbón de la esquina de mi cuadra… en fin… pasamos por la calle Tomás, pero dijo mi esposo sí ese mismo con el que me acuesto, o me acostaba?, que no se decía Tomás, que se decía Thomas.

Aver a ver, me brinqué algo, ay es que ya a los 30 una ya no es la misma…antes de pasar por esa calle Tomás o Thomas, viví algunos meses soñandome en la punta, pero del cerro de la Silla, que se me olvidó un poquito cuando me llegó un numerito en un papelito azul, que es que el social security, y aparte otra tarjetita con mi foto, por cierto que foto!!! Espero no volverla a ver, salí peor que cuando me gradué, pero de la secundaria hasta parecía que me había lambido una vaca, sin agraviar, pues esa tarjetita decía que podia trabajar, y yo dije…. Pues si siempre pude, (bueno en México) apenas ahora me avisan? ah pero dijo mi esposo que ese era mi permiso legal, de cuando aca, la Mayra ya hasta con permiso, pero a mí no me importaba un permiso, ni un seguro, yo estaba aquí por amor, o porque se me iba el tren? porque eso si el avión si se me fue, ay es que como van tan rápido… pues bueno, ya tenía seguro, permiso, todo me llegó… menos el inglés, aunque también lo puedes comprar sin barreras, pero mentira que yo hablé y si me encontré con una barrera, con un muro, ándale así como el de la frontera, pues estaba tan caro que si tenía barreras… pues ni pa’ que lo ocupaba, al cabo hablaba requetebien el español, pero no estaba en España, estaba en América, y en América se habla inglés, eso me decían, aunque hay gente que tiene un letrero en la frente que dice: “Yo Hablo español” ah pues que fácil dije, yo también me pongo el mío nomás que el mío decía:“No hablo inglés”, ahora sí que como la canción con dinero o sin dinero, pero yo cantaba con inglés o sin inglés… pues conseguí un trabajo, en una escuela, nunca trabajé con niños, que dura era mi vida, yo aquí teniendo techo, comida, ropa, un esposo que se acostaba conmigo, un seguro, un doctor, un permiso que se llamaba residencia y hasta un carro con el tanque lleno de gasolina (cuando eso pasaba), que dura era mi vida, viajaba a mi tierra cada 6 meses, trabajaba de Lunes a Viernes, salía a las 4 y media, ay que cansada era mi vida, que difícil, siempre comía afuera porque quien hacia la comida? yo siempre trabajando tan duro, tan difícil, y mejor me la vivía el fin de semana en el cine porque me aburría, oh bueno también en el teléfono.. bien duro que me tocó….(porque el Sprint es caro)

Pero les decía que yo iba a comprar unas hamburguesas por la calle Thomas, (ahora si lo dije bien) y justo ahí a la vuelta en el Home Depot, había muchos hombres afuera que me hacían señas de algo que no entendí, yo dije: “Mira que pegue traigo, hasta dije y ahora que no me maquillé”…. Y le digo a mi esposo ay no te vayas a poner celoso porque esos hombres me ven… y me dice: No, no es eso, (aunque eres Hermosa, bueno eso no lo dijo el, lo acabo de inventar yo…) ellos están ahí pidiendo trabajo, -cómo? Sí, dice el, ellos esperan que llegué gente que ocupen trabajos de construcción y yo qué??? Pero viven ahí? y el dice, no con suerte viven en un departamento hasta 6 o 7 personas, llegan aquí sin comida, sin conocer a nadie, pensando encontrar dinero para enviar a su familia, pero lo único que encuentran es esto que ves…. y pensé… esas personas abajo de un sol de 115 grados, esperando ser recogidos para ganar una miseria, sin derecho a nada, nisiquiera a sufrir porque el sufrimiento no paga la comida de sus hijos………..pensé… y yo dónde estaba que no me daba cuenta? Y me ví ahí, del tamaño de una hormiga en el asiento del carro, que tenía clima (ya les dije que significa clima, viene en la pág. 1)….yooooooooooo era la que sufría???? La que sentía que la vida era injusta conmigo? Porque estaba lejos de mi casa, con permiso, con esposo, con seguro y hasta con libras de más de tan buena comida que me daba… yooooooooo era la que sufría??? Con 20 pares de zapatos, 5 perfumes, un trabajo con techo y con air condition…..

Después de unos meses, pasé nuevamente por la Thomas, ellos ya no estaban y sólo había un sign,, digo un letrero( ay ya la costumbre) que decía que una ley prohibia gente afuera buscando trabajo, y eso no era todo, enfrente de una mueblería bien grande, había 6 o 7 personas arrestadas, en un parking como dicen aquí, había policías, camiones, y un tal Arpaio, que dijo que estos eran criminales porque no tienen licencia de Arizona, que eran criminales porque trabajan 24 horas al día, que eran criminales porque algunos hasta tienen una vida completa sin ver a su familia, que eran criminales, porque lo único que querían era encontrar lo que no hallaron en su tierra, porque de ser así, no estarían aquí, que eran criminales porque tienen hambre, porque son morenos como yo, porque su pelo es obscuro como el mío, y su acento es fuerte como el de nosotros.

Y cuando los arrestaron, también arrestaron sueños, esperanzas, ilusiones, vida, y yo los ví ahí…. con su mirada cabisbaja, con el alma partida, con el mundo derrumbado encima de ellos, que lo que dijo Emmanuel cuando cantó todo se derrumbó dentro de mí, nisiquiera era comparado….

Qué nos toca??? Antes nunca me sentí inmigrante porque tengo una tarjeta que decía residente y no vine aquí a trabajar, vine aquí por amor…. Y cuando el amor se fue…. hubo días que llegó el hambre, que el tanque no se llenó, que no hubo air condition…. Pero seguía aquí, y sigo aquí y ahora me considero un porcentaje más, una inmigrante más, una wet back para muchos, porque no habla un papel, no habla una licencia, no habla un permiso, porque antes de esto, nos delata nuestro color, nuestro acento, nuestros ojos obscuros….

En que iba????? Ah sí, solo quería decirles que Me llamo Mayra Leon, soy mexicana, que no vendo fruta, pero la verdad quisiera porque la renta está muy cara……. y que de ahora en adelante, veo lo que tengo, y me vuelvo miope con lo que no, y que agradezo a Dios lo que sí… y que cuando olvido… regreso a la Thomas, para encontrarme y darle gracias a la vida, por ser quien soy, tener lo que tengo y por haber vuelto a nacer, sí, esa tarde fresca de verano, cuando iba a comprar unas hamburguesas al Mcdonalds……“EL MCDONALDS ES MAGICO… LO CONOCES?”

WHEN WILL THE DAY BE?

By Irina Ibañez Juarez

Why is it always that I meet someone,
At the wrong time
Or sometimes I meet that “no one”
That has the value of a dime

Why is it always that when I have an opportunity
Something or someone blows it all away.
From a very tempting proposal that is full of malignity
I must always walk away in dismay

I understand that every one has a defect
But it is myself that I must protect
From a falling into a mendacious trap of malice
that I’ll regret forever, when I’d thought I’d been in a palace

I just hope that one day I meet the right person, for instance
Someone that will be a good memory for the rest of my existence
Or maybe it’s that I’m wrong
But I’ve waited for so long

I have you right in front of my eyes

I must take the blindfold off I want to see the sky

LA MUJER QUE NACIÓ

Por Papillón Leda

El llanto de llegada iluminó la estancia donde descansaba agotada la creadora de un ser más, un ser que pudiera extender alas o romper ilusiones.

Cubierta entre mantos rosados abrió los ojos y sin saber absolutamente nada, adquirió a través de la mirada de los creadores todos sus recelos, sus anhelos, sus confusiones.

Y repentinamente se resecaban las últimas gotas de lluvia mientras florecían los campos.

La creatura había aumentado en peso. Y sus cabellos se rizaban a la altura del cuello así como pequeñas ramas de la vid entre las manos del agricultor.

El entendimiento se fue formando entre penas, realidades, cantos y penares se tejió la historia de la vida y el concepto de existir. Al observar aprendía que la boca es para quejarse y los oídos para alimentar al cerebro con buenas ideas para la hora del ataque.

Cuando la criatura pudo desplazarse por sí sola, empezó también a indagar lugares que nunca su madre le presento con anterioridad, algunas veces se golpeo la cabeza por sus movimientos torpes al caminar, otras muchas cayó de rodillas al querer alcanzar mariposas que en el aire jugueteaban a la altura de sus orejas. Y mientras la criatura crecía, descubría, lloraba y cuestionaba, la realidad se seguía tejiendo en frente de ella.

Al llegar a los doce años se sintió muy aturdida, algo extraño sucedía y ella no lo comprendía. Sangre brotaba de su cuerpo, lo extraño es que no se había lastimado las rodillas como cuando pequeña, tampoco la habían golpeado fuertemente como algunas veces le sucedió a su madre en las noches de juerga que le reclamaba al padre las altas horas de la noche en las que se dignaba a llegar a casa. Entonces, ¿por qué la sangre seguía brotando de su cuerpo? ¿Qué más tenía que aprender esta creatura?, ¿En qué momento le explicarían lo que era la vida, o sería a caso que la vida no tiene significado? ¿Sería acaso que cada quien va armando una propia idea de lo que es la vida? Ella por instinto comprendió que lo que sucedía era normal por así decirlo, y siguió jugando, brincando, sin quejarse. Pero disfrutando menos que cuando era más pequeña.

Los días, ahora se sentían mas largos, el frio molestaba, el calor no permitía disfrutar de los jardines como cuando entre risas en el parque se inventaba amigos inexistentes. Y de pronto se percató que ya no era la misma. Algo había cambiado, alguien había cambiado.

Entendió entonces el significado de la soledad. La soledad era insoportable, los amigos invisibles ya no aparecían como antes, no tenía con quien platicar, y su madre era la última persona con la que le apetecía compartir las tardes. Sus historias aburridas que incluían la limpieza de la casa, la ropa que había que planchar, el precio de los tomates en el mercado o la última parranda del esposo borracho. Nada de eso le interesaba a la criatura que ya no era pequeña. Nada de eso era necesario ya no. Ya se sabía de memoria el proceso del dialogo de la madre, no era ni atractivo ni interesante. Pero la soledad mataba, la soledad le perforaba la imaginación. Entonces para combatir la soledad se fijo en Simón. Le inventó la forma, la voz y hasta la plática. Simón se transformó. De ser el chamaco flaco, aburrido e imbécil para hablar se convirtió en el guapo, romántico y soñador. Él no hablaba pero ella escuchaba diálogos largos, completos de amor y significado. Él se sentía atraído ante tanta atención que la creatura que ya no era pequeña le otorgaba. Él sólo la observaba como quien observa un gran plato de sopa recién hecha en un momento de gran apetito feroz. Y entre diálogos inexistentes, se fundieron y en uno se transformaron los dos. La criatura se sentía amada. Simón era ahora el dueño, el señor. Simón era más atractivo que nunca, ahora Simón era el amo, él indicaba lo que se hacía, cómo se hacía y cuándo. Y ella la criatura que ya no era ni pequeña ni virginal obedecía como agradecimiento a tanta atención, tanto amor. Cuando al caminar por las calles otros tipos observaban a la mujer, Simón la jalaba del brazo, le decía: “Ya te vi cabrona”.

Y ella con una mueca burlona agachaba el rostro. Sabía que tenía el control, que loco de amor que estaba el Simón. Simón se hartó de tanta persistencia ante los ojos burlones, se fueron a vivir juntos a un mismo cuarto de un mismo hogar familiar. Ahí con la madre y el padre de Simón. Ahora si él era el amo, el señor, el dueño de la comida, de la cama, del abrigo, de la vida. Y la mujer. Era lo que él escogería que fuese.

El llanto de llegada iluminó la estancia donde descansaba agotada la creadora de un ser más, un ser que pudiera extender alas o romper ilusiones.

Otra mujer dijo la madre de la mujer que ya no era pequeña ni virgen, otra más. Pobre lo que le espera no le va a gustar. Yo lo sé madre, pero qué se le va a hacer, ese es nuestro destino, que más podemos hacer. Nosotras nacemos para dar vida, para obedecer. Si lo sé. Hay algunas, respondió la madre, que corren con suerte y de pronto les toca un hombre que igual y las quiere, o mínimo no las mangonea, pero pos eso sólo se ve en las novelas, pa´ uno eso no es la realidad. Yo lo sé madre. Pa´ uno, no hay de otra. Ojalá que los otros chamacos que tenga pues sean hombrecitos. Pos pa´ que mínimo no sufran como uno, o como ésta que acaba de llegar al mundo. Como dice mi apá. Puras tarugadas que se inventa uno. Que si queremos platicar, que si queremos flores, que si nos queremos ver bonitas. Esas son puras tarugadas. Ellos pos sí saben cómo hacer las cosas. Saben decir palabras bonitas pos cuando uno anda ahí de taruga. Y ya les cree, y cae. Pero pos ya luego ni se acuerdan de eso. Y cuando uno quiero platicar ellos no tienen palabras y si uno quiere besos no tienen ganas, y si uno quiere amor. Pos ellos no tienen Corazón.

Mija, ese es el problema, a mí se me hace que cuando Dios creó al hombre lo dejó sin una costilla, pero también lo dejo sin Corazón, y olvidándose que nosotras ya teníamos uno el del hombre también nos lo regaló.

La criatura recién nacida abrió los ojos y sin saber absolutamentente nada, adquirió a través de la mirada de las dos mujeres que con tristeza la observaban todos sus recelos, sus anhelos sus confusiones…..

LOS VALORES DEL HÉROE SOBAJADO EN LA CUENTÍSTICA DE MIGUEL MÉNDEZ M.
—Fragmento(*)—

Por Dr. David C. Rubí/Paradise Valley Community College

Empecé este estudio promovido por la observación de que había una aparente falta de personajes heróicos en las letras chicanas comparables con el héroe estilizado por la cultura hegemónica estadounidense. Tal vez comencé a darme cuenta de eso a una edad tierna cuando me daba cuenta de que mi papá siempre favorecía a los indios en las películas vaqueras angloamericanas aunque era obvio, según la estructuración de esas películas, que la intención de los cineastas era que el auditorio debiera favorecer a los soldados y a los sherifes angloamericanos y la sociedad que éstos representaba y no a los indios y su cultura. Luego, mis hermanos y yo oíamos contar con mucha frecuencia la historia de San Juan Diego y cómo la Santísima Virgen–la mera Madre de Dios–se dignaba de aparecerle a ese señor a pesar de que era un indio pobre, humilde y despreciado por los poderosos conquistadores. También, cuando tenía seis años, visité el palacio de Chapultepec donde los Niños Héroes, inocentes, incapaces por su juventud de defenderse contra los soldados adultos yanquis, se arrojaron en las peñas en vez de rendirse a los invasores yanquis. Otra historia que aprendí muy joven fue la historia de Jesucristo, un aparente don nadie en el mundo mediterráneo de su tiempo que escondía el hecho de ser Dios encarnado debajo del disfraz de un pobre carpintero que andaba con unos cuantos pescadores, mujeres de mala fama, recaudadores de impuestos y otra gente de la clase marginada y obrera y que, a pesar de ser Emanuel ADios con nosotros@, sufría el desprecio y la muerte más humillante posible. También, me acuerdo de unos cuentos que comenzaban con la frase, AHabía un joven muy pobre pero bueno@ y cómo los protagonistas de estos cuentos vencían al diablo, a los poderosos y a los ricos por manifestaba una calidad interior superior a los demás o por mantener su fe contra todo o por alguna moralidad que no trocaba para escapar de su pobreza.

En la universidad, leí del héroe nacional español en El poema de mio Cid, el cual se trataba de un proscrito de ley, fugitivo y despreciado por su sociedad y su rey. En La vida es sueño de Calderón y entendí que el protagonista, Segismundo, era un miserable condenado y abandonado, tratado peor que un animal. Relato todo esto porque desde una edad muy tierna, las historias hispanas que escuchaba, veía y aprendía me enseñaban un tipo de protagonista que no tenía nada que ver con el protagonista de los anglosajones con quienes compartía las tierras fronterizas conmigo y con mi gente.

Había un tema entre todas los protagonistas que menciono: representaban personajes que la mayoría de la gente y especialmente los poderosos de la sociedad despreciaban. Estos protagonistas no eran los más ricos ni los más hermosos ni los más populares de su época o sociedad. Pero se les notaba una integridad y una calidad interior. Tenían honor y humanidad.

Pero, yo no era, ni soy, insensible a la cultura con la cual comparto mi medio ambiente: me daba cuenta de que esos protagonistas hispanos no parecían nada a los protagonistas de la cultura hegemónica de los Estados Unidos. No teníamos muchos héroes como los manifestados en la literatura y arte angloamericanos. No había entre nosotros verdaderas personas hechas personajes heroicos como Daniel Boone, Davy Crockett, Billy the Kid, Audie Murphy o John Glenn. Tampoco contábamos con héroes inventados representados por John Wayne, Clint Eastwood, Arnold Schwarzenneger o Sylvester Stallone–todos hombres fuertes y fornidos de cuerpo, una característica necesaria para que pudieran usar la violencia física para resolver los problemas que se enfrentaban y para dárselas bien al enemigo, entre éstos los mexicanos. Me di cuenta desde una edad muy joven que nuestros héroes mexicanos no eran los de la cultura angloamericana. Esto me llevó a preguntar: )por qué existe tal diferencia? Si hay héroes chicanos, )por qué no tienden a seguir el modelo de los héroes populares de la cultura hegemónica? Una posible respuesta me indicaba que los héroes chicanos salen de otro molde y que representan otra filosofía cultural, otro sistema de valores. Pero, )qué sistema de valores? Y )qué nos dice el héroe chicano en cuanto a la cultura chicana? Para pensar en cómo contestar estas preguntas, me salieron otra más al fondo: )en qué forma se manifiestan los héroes de la literatura chicana contemporánea y cómo se distinguen de los héroes de la cultura hegemónica estadounidense?

Era obvio que los héroes chicanos se manifestaban muchas veces en una forma sobajada en contraste con los más típicos y populares héroes del la cultura hegemónica estadounidense. Si el héroe de la cultura hegemónica es rico, guapo, alto, fornido, fuerte, güero y de ojos azules, el héroe chicano suele representarse como pobre, feo, chaparro, flaco, débil y prieto, o sea, que a propósito toma la forma completamente opuesta a la del héroe angloamericano. En las escrituras de don Miguel Méndez M. encontré la respuesta clave para comprender al héroe chicano. Dijo que el héroe chicano se manifiesta así por cuestiones de honestidad:

)Qué personajes heroicos no enajenados podríamos novelar los autores chicanos, como paradigmas ejemplares a imitarse por las juventudes? )hacendados? )industriales?

)héroes militares? )artistas del cine? )políticos? Por mi parte definitivamente, no. Si la literatura no parte de la entraña de un pueblo, resulta hueca y la nuestra aunque modesta tiene corazón; pues aun la anécdota más graciosa y divertidos giros del lenguaje, nace de seres sufridos, paradógicamente.

El profesor Méndez tiene razón. No ha habido presidentes de los Estados Unidos chicanos. De nuestra comunidad chicana no ha salido a ninguno de los grandes capitanes de la industria norteamericana. En cuanto a las artes y letras, aunque siempre ha habido actores y artistas latinos excelentes, no se les puede considerar como superestrellas ni siquiera importantes estrellas del cine estadounidense con la posible excepción de Anthony Quinn y Rita Hayworth, aunque los dos tuvieron que esconder su sangre hispanoíndia para ser aceptados y para alcanzar su fama en el cine angloamericano. Se sabe que hay un número de políticos hispanos en los Estados Unidos, pero ninguno es de gran poder o importancia en el esquema nacional o hasta regional. Hoy en día, cuando nosotros los chicanos aproxima al quince por ciento de la población estadounidense, no contamos con ningún senador hispano en el congreso de los Estados Unidos, con ningún gobernador y con muy pocos diputados al congreso. Por lo tanto, cuando el profesor Méndez pregunta, )qué personajes heroicos no enajenados podríamos novelar los autores chicanos?, la honestidad nos mueve a responder que no hay ninguno. La experiencia chicana es la de la enajenación y exclusión de participación en la sociedad estadounidense. Incluso para los pocos hispanos que llegan a ser políticos, hombres de negocio o estrellas de cine, hasta ellos se quedan enajenados por la sociedad en que trabajan.

Por tanto, si aceptáramos el papel que actualmente nos ofrece la cultura hegemónica, tendríamos que aceptar un sistema de castas en el cual nosotros nos quedaríamos en los niveles más bajos y sin muchos recursos de cambiar esa situación.

A pesar de esta situación, el doctor Méndez no se cierra en presentarnos con héroes. Únicamente decide no usar modelos incongruos con la realidad de ser mexicano en los Estados Unidos. Al contrario, el profesor Méndez intuye y comprende bastante bien la presencia del héroe en nuestra cultura, pero encuentra el heroísmo en la lucha cotidiana de la gente más común, entre los plebeyos. En la obra de Méndez, cada personaje, a pesar de su estado social, económico o racial, tiene la posibilidad de ser héroe. Hay heroísmo y héroes entre la gente que sufre, entre las personas más pobres, sobajadas y humilladas. Y es en la obra de Miguel Méndez M., especialmente en su cuentística, donde encontramos muchos ejemplos de tales protagonistas sobajados que llegan a calificarse como héroes, peros solamente si entendemos lo que es un héroe en verdad.

En este momento, es necesario aclarar una equivocación común en cuanto a la idea del héroe: el protagonista no es necesariamente un héroe. Al contrario, encontramos muchos ejemplos de personajes en la literatura mundial que, aunque son protagonistas, no se presentan como héroes, por ejemplo: Macbeth, Hamlet, don Juan Tenorio y Lazarillo de Tormes. Por consiguiente, hay que preguntar: )los cuentos de Méndez obviamente tienen protagonistas, pero qué les da la calificación de ser héroes?

Para contestar esta pregunta, hacía falta buscar una buena definición o teoría del concepto del héroe, pero de una manera que explicaba cómo los personajes sobajados de Méndez podían clasificarse como héroes en el mismo modo que se les clasificaban a los héroes típicos de los angloamericanos ejemplificados por Superman, Batman, y John Wayne. Tal definición nos ayudaría a comprender la idea más básica o general del héroe, una idea que identificaría lo que tenía en común toda clase de héroe sea Superman o el héroe sobajado.

Empecé a contestar estas preguntas buscando algunas definiciones entre algunos teóricos que han tratado este tema. Pero llegamos a varios problemas: muchos teóricos definen al héroe de manera que parece incompatible con otras definiciones, como si no hubiera consenso alrededor de este concepto tan común. Por ejemplo, en A Dictionary of Literary Terms (1991), J. A. Cuddon da la siguiente definición:

protagonist[:] (Gk Afirst combatant@) The first actor in a play, thence the principal actor or character. The protagonist has come to be the equivalent of the hero. (751-2)

Además Cuddon define al héroe (y a la heroína) bajo los siguientes términos:

hero and heroine[:] The principal male and female characters in a work of literature. In criticism, the terms carry no connotations of virtuousness or honor. An evil man or a wicked woman might be the central characters, like Macbeth and Lady Macbeth. (406)

Otro crítico, Joseph T. Shipley, en su Dictionary of World Literary Terms (1970), hasta cierto punto acuerda con Cuddon, dice que el héroe es: AThe central figure or protagonist in a literary work; the character with whom the reader or audience sympathizes@ (144).

Pero, hay algo ilógico en estas dos definiciones: dudamos que un auditorio normal simpatizaría con un protagonista como Macbeth o Lady Macbeth y presumimos que Shakespeare tampoco quería que el auditorio viera a Macbeth con una actitud de empatía.

(*) Nota: Por cuestiones de espacio se incluye un fragmento del ensayo del. Dr. Rubí. Para recibir el texto completo incluyendo la bibliografía contacte al editor: editor@culturadoor.com o al organizador: encuentro.peregrinos@cox.net


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