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La muerte habló con Michael Jackson:
Si me enseñas ese paso para atrás
te dejaré más blanco que los pechos de Madonna
ya no requerirás injertos ni cosas raras
serás joven para siempre, tal como has soñado…


Imagen : Camposanto de Turlock, California.
Cortesía Isaías Ibarra

Poemas de Mario Meléndez de su obra

La muerte tiene los días contados

—Especial para Culturadoor.com, desde la ciudad de México—

Día de publicación: 27-Abril-2010

La muerte lloró a los pies de Jesús

Evangelios apócrifos 2
Como era de suponer
la muerte lloró a los pies de Jesús
Fue un momento emotivo, sin duda
ver la muerte despojarse de su túnica
dejar su guadaña en custodia
y caminar desnuda hacia la cruz
hablando en arameo
Qué festín para esos paparazzi
qué regalo del cielo esas imágenes
multiplicadas en Sky o CNN
La muerte no paraba de llorar
estaba inconsolable aquel día
como cuando le dijeron que Moisés
ya no vería la tierra prometida
o cuando le avisaron que Picasso
no pintaría su retrato
o más aún, la vez que Ulises
regresó donde su amada
como esas telenovelas venezolanas
lloraba a mares de ceniza, de sangre
de colillas acumuladas
en los bolsillos de Dios
Qué pena con la pobre muerte
ahí desnuda en el Calvario
llorando a los pies de Jesús
su hijo crucificado

La muerte robó los zapatos de Dios

La muerte robó los zapatos de Dios
Le quedaban grandes y los usaba de todas formas
los lustraba ceremoniosamente antes de salir
y había dejado escrito en su diario de vida
Quiero morir con los zapatos puestos
Ni siquiera se los quitaba cuando dormía
Cuando se daba un baño de tina
esos zapatos burbujeaban como si hablaran
como si Dios enviara recados del otro mundo
entonces la muerte los acercaba a su oído
y las cosas que escuchaba la hacían llorar

Imagen: Camposanto de Turlock, California
Cortes ía Isaías Ibarra

Autorretrato de la muerte

Qué puedo agregar de mí
que no se haya dicho o escrito
o publicado por esa manga de reporteros
parados noche y día en las afueras del cementerio
subidos en las cruces
escondidos en los nichos vacíos
atrincherados en la fosa común con sus cámaras hambrientas
para ver si me atrapan en algo poco digno
o consiguen una instantánea de mi esbelta anatomía
o se llevan la exclusiva de mi rostro al despertar
saliendo de ese féretro que parece congelador
o tomando el sol en traje de Eva
recostada sobre la tumba de mi madre
Qué puedo agregar de mí
que los gusanos no aclararan en su momento
que Chagall no tuviera en mente
mientras colgaba detrás de su tela
o esas moscas que acompañaban los restos
de Baudelaire no hayan hablado en la sobremesa
o el fantasma de Vallejo no haya previsto
en esa noche de aguacero
Qué puedo agregar de mí
salvo que he sido feliz en los campos de batalla
aconsejando a los suicidas
mientras se miran al espejo por última vez
visitando a los enfermos terminales
tomando la palabra en el entierro de Cervantes
cargando el ataúd de Miguel Ángel o John Lennon
probándome el pijama de Mandela
Qué puedo agregar de mí
si cada letra de mi loca biografía
la escribirán ustedes tarde o temprano

Los teloneros de la muerte

Para Jim, Jimmy y Janis
Ellos son los teloneros de la muerte
y tocan cada noche en el bar del cementerio
Ponen tanta fuerza en lo que hacen
que la gente se levanta de sus tumbas
apenas suenan los primeros acordes
y comienzan a bailar desenfrenadamente
como si espíritus embrujados
se adueñaran de sus tristes esqueletos
y naufragaran al ritmo del rock and roll
y corearan los temas elegidos
en un aullido que no es de este mundo
Y cuando cae el telón a manos de
Bill Halley o Elvis Presley
la locura se apodera de los nichos
de la fosa común salen lamentos
que arrugan la oscuridad
y los pocos que yacen impávidos
o porque están sordos o no fueron invitados
o prefieren una música más docta
juegan ajedrez con los gusanos
y beben tequila hasta resucitar
Así es la cosa en el bar del cementerio
ahora que la noche ha perdido la voz
y los muertos descansan en paz
bajo las mesas del más allá

La muerte soñó con Chuang Tse *

La muerte soñó con Chuang Tse
y se olvidó quién era en el sueño
vagaba por el inconsciente con las rodillas rotas
y a veces se arrojaba al vacío para no llorar
Chuang Tse soñó con la muerte
y vio a lo lejos los campos de exterminio
los esqueletos que vagaban por las alambradas
las cenizas amontonadas en los jardines de Auschwitz
Ambos soñaron con la misma mariposa
y dejaron de tener pesadillas
pero la pobre mariposa ya no regresó del sueño
había quedado atrapada en el ombligo de Dios

La muerte habló con Benedetti

17 de mayo de 2009

La muerte habló con Benedetti
Ya es hora, le dijo, no te hagas el tonto
sabes muy bien como es la cosa
no me hagas perder el tiempo
y empieza a caminar hacia esa puerta
lentamente, donde mis ojos te vean
Olvida tus zapatos, tu voz, tu dentadura
y déjate llevar, disfruta de este viaje
ponte cómodo, verás que tengo razón
y te acostumbras a tu nueva identidad de muerto
donde no podrás escribir, es verdad
no podrás contarle a los amigos
que tu sombra crece hasta el infinito
que la noche se colgó de una estrella
y su cuerpo sigue tibio en la morgue de los sueños
Pero sabrás de antemano, eso sí
por qué la vida se cortó las venas este domingo

La muerte habló con Michael Jackson

25 de junio de 2009

Si me enseñas ese paso para atrás
te dejaré más blanco que los pechos de Madonna
ya no requerirás injertos ni cosas raras
serás joven para siempre, tal como has soñado
desde que viste a Dios entre tus sábanas
y bailarás como las amapolas desnudas
dándole cuerda a tus zapatos infinitos
a tu traje de ceniza confitada
a tu canto que anestesia la memoria
y a la vez golpea con su latido de piedra
Si me enseñas a mover el esqueleto
te sentarás a la derecha de Jehová
y yo estaré a la izquierda vestida de boy scout
haciendo sonar la trompeta de Louis
esperando a que unos ángeles te den la bienvenida
y te carguen en andas al país de nunca jamás
del que ya no querrás volver
porque allí todo tiene tu perfume
todo lleva tu color verdadero
el color de los muertos que preguntan por ti

Contacto: mariomelendez71@hotmail.com

Mario Meléndez (Linares, Chile, 1971). Estudió Periodismo y Comunicación Social. Entre sus libros figuran: “Autocultura y juicio” (con prólogo del Premio Nacional de Literatura, Roque Esteban Scarpa), “Poesía desdoblada”, “Apuntes para una leyenda”, “Vuelo subterráneo”, “El circo de papel”y “La muerte tiene los días contados”. Sus poemas aparecen en diversas revistas de literatura hispanoamericana y en antologías nacionales y extranjeras. A comienzos del 2005, es publicado en las prestigiosas revistas “Other Voices Poetry” y “Literati Magazine”. Durante el mismo año obtiene el premio “Harvest International” al mejor poema en español otorgado por la University of California Polytechnic, en Estados Unidos. Parte de su obra se encuentra traducida al italiano, inglés, francés, portugués, holandés, alemán, rumano, búlgaro, persa y catalán. Actualmente vive en Ciudad de México, donde realiza talleres literarios y diversos proyectos culturales.


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