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Oh Baja! / The Magnificent Tale! / Give me my turtle eggs / La Caguama bien fría / El Trópico de Cáncer / Los dátiles del sueño / The San Pedrito’s waves / Las uvas de Santo Tomás / En el umbral de la noche fronteriza…

POESIA


Gráficas del autor y de Jesús López Gorosave, Ensenada, BC

Por Edmundo Lizardi

—Especial del autor para Culturadoor.com—

I

Fumarse un porro de “chocolate” marroquí
–obsequio de un viejo capitán recién desembarcado–
en el 110 del Hotel Plaza de la Calle Mayor
(Cuatro Crujiente, mi hogar aquí y ahora, ¡ampárame!)

Ofrenda del Magreb
Para la Antigua California
la del Mito
Y el narcomitote de las Playas de Coca

Oh Baja!
Magnificent Peninsula!

Gran Ballena varada a orillas de América

De Tijuana a San Lucas
un Arco Iris
Una enervada brisa
De la Revolución al Boulevard Marina
Del Mike’s al Cabo Wabo
Del Bordo a la Playita del Amor

El pueblo de cardones
con los brazos al cielo
–Jesus Christ!–
reverdece
La espina muere
Cuando la flor dilata
Sus pétalos de sal
iridiscente
Oh Baja rumorosa:
Rumor baja
la Baja
deleitoso:

Regresaron cargados
De una suave embriaguez
esta temporada…
Su pulpa agridulce

Es la carne de Dios

Corrió el rumor
Y se dejaron ir
se dejaron venir
Mariposas de Frisco
Comediantes de Elei
Cholitos de Tiyei
Pirates de Ensenada

¡La horda fronteriza!
Límite de sí misma
Como el Agua Cero
que cae
Y disuelve las brechas
Las vertientes del tiempo
Los estanques posibles
los espejos
“Te ponen hasta atrás, hasta la madre”

¿Y?

Que doblan las campanas de Loreto
y el cristal
De las Torres de Aguacaliente
cruje y se apaga

La urbe se adentra
En otra noche
De cuchillos largos
Y cuernos de chivo

Giran
Entre el azul y el rojo
las sirenas
Gimen y cantan
De espaldas al Océano

La Madre Perla se abre

Salta una lágrima de plata
Sobre el fondo del Golfo
entre ardientes corales

Allá abajo
Las proas del naufragio
La sombra de una cabellera
Enredada en el Puente de Mando

Los ojos del vigía
A la deriva

Allá arriba
Los fantasmas del Yonke
alebrestados:
De las ruinas del Cadillac
Saltan a la defensa del Pick Up
O a la portezuela del Toyota

Danzan entre los fierros retorcidos
y los espejos rotos

En la radio la música se apaga
y se enciende la voz del locutor
con la noticia de Último Minuto:

En el hipódromo
Galgos y caballos
Han sido dopados
La pista es de cristal
resbaladiza y transparente
Devoradora

En los books se han cerrado las apuestas:
Ni Trifecta, ni Exacta, ni Cinco y Diez
Baja Uno
Baja Cien
Baja Mil
Bajamania
I’d rather be in Baja!
Baja Taco
Baja Fish
Baja Curios
Baja Dream
Baja Beach
Baja Flash
Baja Bug
Baja Telos…

Salta, oh marlyn, de pico coralino
Sobre los Baja Rainbows

Sobre la cabellera del Viet-Vet
Que ante una postal de Sausalito
sonríe:

El Golden Gate cubierto por los humos
De la yerba quemada en el altar
del Filmore West
La noche de antenoche

La noche de The Cream
La noche de la Janis y Big Brother
La noche de Santana y Grateful Dead

Y luego la larga marcha al sur

Seis de la madrugada
Kerry, el guía, prepara la excursión
a la Cueva Pintada
En los cristales de su vieja Carroza
(una Van 70)
Se diluye la escarcha

Cargada su mochila de campaña
De dátiles maduros
Para la resolana y la subida
Pasa lista:

La pareja de Seattle (Second Marriage)
Los cibernautas de Berlín
Las ancianas de Eureka
Las chicas de Quebec
Las mexiquillos cantarines

Let’s get it on, oh Kerry!

(He left his heart in San Francisco
Y enterrará su culito rosado en Mulegé)

Es hora de partir, oh desvelados!
Que allá arriba, en la sierra
Los monos de la Cueva de los Monos
también se desperezan

Y es hora de volver

Volver al puerto
Que te llenó de luz
Y cultivó tu lengua

Volver:

De Fez para la Bella Cenicienta
Previa gira europea

¡Oh, Iberia, la Infiel!
La de la Eterna Reconquista
Cultivadora del instante
Y sus mercados con los nervios de punta

De Algeciras a Atocha
De Atocha a Sants
De Sants al Casco Viejo
Un fragmento de eternidad:
Allahu Akbar!

Incienso que recorre las cúpulas
de la Ciudad Condal
Y su vigilia al rojo vivo:
Resplandor del Rioja
En labios de una barcelonina
De ojos profundamente negros
Y cuello blanco de cine modernista

Esencias memoriosas que emergen del Mons Taber
Penetran el laberinto del Barrio Gótico
Se arremolinan en los portales de Plaza Real
con cenicientas alas de paloma
Y se posan sobre los hombros
Del Colón de bronce salitroso
Que vela sus memorias
Frente al abismo del Mediterráneo
En los linderos de la Zona Franca
y el Barrio Chino

“Toda la noche oímos cantar pájaros”

Deletrea la hija de San Jordi

Con la sangre del Rioja entre los labios

What’s up
Mister Melancolía?

¡A sacudir la jerga!

El camino a casa
es un beso
con sabor a damiana
La yerba de la vida
La yerba del amor
La yerba de la sangre caliente
amotinada

Eco de caracol
Oh Baja!
The Magnificent Tale!

Give me my turtle eggs
La Caguama bien fría
El Trópico de Cáncer
Los dátiles del sueño
The San Pedrito’s waves
Las uvas de Santo Tomás
En el umbral de la noche fronteriza

Oh Baja!
Baja Blues
Baja Rainbow
Baja Sun
Baja Times

¡Baja Té!


El poeta Lizardi, izquierda, junto con Raúl Acevedo, autor y editor en Sonora

II

Después de un desayuno de huevos con machaca
Tortillas de harina y café negro
Sales a dar un rol por las calles del puerto
Henchidas de luz mediterránea
Y perfumada brisa del Pacífico

Escala en la Ramírez
Para comprar el periódico de ayer
(El de hoy nunca llega)

Febrero del 94:

Marcos en todas las portadas:
“Soy un mito genial”

Grita el subcomandante desde algún lugar
de la selva Lacandona
Y México se cimbra de Ocosingo a Ensenada

Boom de la literatura de emergencia:
¡Qué intenso fulgor trágico el de esta novísima
novedad de la patria!

¿Héroes a la altura del arte de la palabra flecha
de la palabra flor, de la palabra olvido
de la palabra fuego, de la palabra muerte?

¿Quién perdona a quién?

El evangelio según San Marcos
El profeta, el poeta rebelde que a los cuarenta años
–Zarathustra revisited–
bajó de la montaña hacia la catedral de San Cristóbal
a negociar la paz y la guerra, la vida y la muerte
con su pasamontañas negro y su mirada clara

Y en pleno protocolo saludó al mundo
envuelto en la bandera nacional:
El águila devoraba a la serpiente
mientras que Super C alcanzaba un pedazo de verde
en el último instante
“Para nosotros nada; para todos todo”

III

Chiapas, tan lejos y tan cerca

En cada mexicano más o menos jodido
se esconde un zapaneco
En cada india mixteca que desde San Quintín
Valle de Oaxacalifornia

llega con sus críos panzones y chorreados
a vender “chingaderita y media” en la Calle Primera

Pero ahora volvamos al trajín
de la verbena fronteriza

donde todos jugamos a ganar un buen día
una batalla más en la guerra de los cinco sentidos

–¿Cuál de ellos domina cuando se hace el amor?
–Ninguno, todos ganan

Qué lejos y qué cerca está Chiapas, don Benito
Y demás héroes del hemiciclo del bulevar costero

Ruge una escuadra de motociclistas
vestidos de Hells Angels
De muy cosmopolitas los muy putos
Los batos con sus trajes de piel negra
y sus morras en ancas
Largas y rubias cabelleras en busca de un poco
de sur crepuscular

Generación sin flores, duros, heavy metals
tránsfugas del futuro
Pasan frente al Riviera que se les queda viendo
con su mirada en blanco y ocre de joya colonial
californiana
¡Pinchis gringos mamones!

Mira que no pararse a contemplar nuestra reliquia
ex santuario del juego y capilla del drama cultural
de este puerto feliz

Time for a break
Volver al mar
Volver amar

Hora de refinarse una cerveza en un acto ritual
frente a la rada
en íntimo homenaje al océano y su embriaguez de leviatán
que canta y danza

–Hola compita, cómo te pareces a un hermano mío
el de la voz de trueno, trovador de estos rumbos
Invítame las ostras, hazle una seña al trío
cántame Un mundo raro si quieres que me quede
a seguirte la huella
Comprar un six de botes colorados y enfilar
rumbo a La Bufadora
como la tarde que enterramos a la nana Juanita

Nana Juanita duerme bajo la tierra colorada
Nana Juanita debe tener frío
Nana Juanita, suéñame mientras te canto una canción
al filo de tu lápida

“Di que vienes de allá, de un mundo raro…”

Háblame del abuelo y sus manos de pianista
de su inconmensurable sed de ave nocturna
de su temple de yaqui en el exilio
de sus habilidades de plomero

Cuéntanos de aquel tiempo de Los Angeles
y de la muerte de tu único amor a la edad de Cristo
su tocayo Jesús: recuérdanos desde tu muerte
profundamente muerta

Enséñanos de nuevo a no llorar cuando parten los barcos
y se pierden tras la ceniza de la tarde
con la tripulación diciendo adiós desde cubierta

Nana Juanita, concubina de Dios (te plagian, Jaime)
ruega por nosotros
que ya mi hermano menor y yo vamos rumbo a La Bufadora
a ofrecerte una lágrima

IV

Esta mañana de febrero, en el Mercado Negro
el mar vuelve a ser esa metáfora olfativa
que cala hasta la médula del ser peninsular

Bendito seas aroma de pescado
de vísceras crujientes,
almeja viva como el culito retozón
de las niñas del puerto

–Deme otro, doñita, de patemula, con un mucho de todo
para sentir el cuerpo en tierra firme y cargar la batería
porque esta noche el señor dice que irá a cumplir
con sus deberes de hombre

(Alguna meserita de uno de esos bares del Bajío
con la que soñó anoche)

–¡Qué no dice el señor!, tan mentiroso, tan borracho

tan agridulce, tan mariguano, tan no sé cómo
Dice que hubo una noche en Las Playitas
(¿O fue en Playa Hermosa?)
alrededor del genio embotellado de don Santo Tomás
el fuego de una hoguera y una guitarra querendona
en que una chicanita de lengua quebradiza y salivita dulce
de coñito apretado como calzón de luchador
–con perritos y toda la costura–
tendida sobre un lecho pedregoso
le llamó y le dijo:
“Te chuparé tu sangre de uva suave
tu savia peyotera
Nuestro hijo se llamará Euforión
¿Por qué tiemblas?”

Y dice el señor–¡Oh mister Moonlight!–
que ahora, tonight, irán al carnaval
a bailar en alguna bocacalle
a pistear al Hussongs

donde una gringa vieja pide Cielito lindo
por enésima vez

otra tequila y otro beso al galán

Y mi carnal Lombillo cante y cante

Los poetas–dice el compa Carlitos Baudelaire–
se dan hasta en las mejores familias

¡Viva la diferencia!
Entre los hijos del usurero
del político
del profesor
y los hijos del poeta
se abre el abismo de la noche
poblado de cardones parlantes

El canto de la ballena jorobada
que cruza la bahía de Todos Santos
rumbo al sur
Hacia los puertos donde esperan
las viudas de siempre
con un crío en los brazos
en la playa de siempre

el regreso del viejo capitán

¡Canta ballena jorobada, fantasma gris!
Los herederos del patriarca Jordán
saludamos tu canto

Tu paso de ola viva
la estela de tu navegación

Raya en el agua de la memoria del viajero

¡Loor a los herederos del Dios-Diablo!
Ojos de neón de la noche de Tijuana
Corazón de guijarro de El Sauzal
Sombra de San Luciano
Duende de los tiros del Boleo
Pirata náufrago de la bahía de La Paz

Los hijos del poeta piden otra tanda
de música y de vino

¡Viva la diferencia!
(Nana Juanita, ruega por nosotros)

V

Tres arlequines fellinescos tiran sus redes sobre un grupo de marineros coreanos que no saben que hacer ante tanta puteza occidental.
Crece la multitud frente a la barra del Hussongs; se concentra en sí misma, enerva- da por el olor a brea, a orines de borracho, a víscera de mar.

Y la ruca gabacha terca, terca, pide otra margarita y otra tanda de Cielito Lindo.
Abrazada al galán, nativo y con arraigo, recién engatuzado, la escucha como si fuera la primera vez.
Nuestros rostros de ahogados flotan en el espejo de la contrabarra
y el Hussongs es un barco que se hunde con las luces prendidas.

VI

Volver al carnaval
al desfile de las últimas máscaras
–¿A que no me conoces mascarita?–
listos para el acto final
en el puro corazón de la noche

“Vine a Ensenada porque me dijeron
que aquí vivía mi padre…Un tal…”

En un lugar de Ensenada
que se llama Punta Banda
hay una ola
que canta, que ríe y que llora
le dicen La Bufadora

Gimes, eres una mujer de agua doliente
mariposas de sal danzan en rito subceleste
la noche grávida bebe la lejanía

Así quería verte
sola y a solas
ascendiendo y bajando
estallando y muriendo
como la vida misma

Aquí se puede creer en Dios

Gira ya el mundo
–el verdadero hijo de Jesús–
sobre su propio eje
¡Éjele!

Contacte al autor: edmundolizardi@hotmail.com

Baja Times

By Edmundo Lizardi

English version/Translated by Mark Weiss

I

To smoke a stick of Moroccan “chocolate”
–gift of an old captain just washed ashore–
in room 110 of the Plaza Hotel on the Main Drag
(Creaking room, my home for the moment, god help me!)

The Maghreb’s offering
To Old California
the California of Myth
And the narco-gossip of coke beaches

Oh Baja!
Magnificent Peninsula!

Huge Whale stranded on the American shore

From Tijuana to San Lucas
a Rain Bow
A limp breeze
From Revolution to Marina Boulevard
From Mike’s to Cabo Wabo
From El Bordo to the Playita del Amor*

Cactus town
its arms to the sky
–Jesus Christ!–
it blooms
When the flower blossoms
The thorn dies
Its salt petals
iridescent
Oh noisy Baja:
low murmur
delightful
Baja:

“The date groves of San Ignacio*
This season
Came back loaded
with a soft intoxication…
Their bittersweet meat

Is the flesh of God
The taste of Dreams”

The rumor made the rounds
And they set out
they came
Gays from Frisco
Comedians from L.A.
Cholitos from T.J.
Pirates from Ensenada

Horde of the border!
Limited only by itself
Like the Down Pour

that falls
And dissolves the dirt roads
Slopes of time
Possible ponds
mirrors
“They got you smashed, wasted”

And?

May the bells of Loreto* ring

–and the light
Of the Towers of Aguacaliente*

wavers and goes out

The metropolis withdraws
Into one more night
Of long knives
And AK-47s

From blue to red
the sirens turn
Wailing and singing
From stars to sea

The pearl shell opens

A silver tear
Spills onto the floor of the gulf

among flaming coral.

Down below
The prows of shipwrecks
The shadow of tresses
Entangled in the bridge

The watchman’s eyes
Wandering

Ashore
Manic phantoms
Of the junkyard:
From the ruins of Cadillacs
They leap to the bumpers of pick-ups
Or the doors of Toyotas

Dancing among twisted chassies

and broken mirrors

On the radio the announcer’s voice
interrupts the music
for breaking news:

pardAt the race track
Greyhounds and horses
Have been doped
The track is glass
slippery and transparent
Devourer

The betting windows have closed:
Neither Trifecta nor Exacta, nor Five and Ten
Baja One
Baja Hundred
Baja Thousand
Bajamania
I’d rather be in Baja!
Baja Taco
Baja Fish
Baja Curios
Baja Dream
Baja Beach
Baja Flash
Baja Bug
Baja Telos…

Oh coral-mouthed marlin, leap
Over the Baja Rainbows

Over the long hair of the Viet-Vet
Who smiles at a postcard
from Sausalito:

The Golden Gate cloaked in the smoke
Of weed burned on the altar
of the Filmore West
The night before last

The night of Cream
The night of Janis and Big Brother
The night of Santana and The Grateful Dead

And then the long march south

Six in the morning
Kerry, the guide, prepares for the trip
to Cueva Pintada*
The hoarfrost melts
Off the windows of his old heap
(a van from the 70s)

His backpack loaded
With ripe dates
For the sun’s glare and the climb
He calls the roll:

The couple from Seattle (Second Marriage)
The cybernauts from Berlin
The old ladies from Eureka
The girls from Quebec
The melodious Mexiquillos*

Oh Kerry, let’s get it on!

(He left his heart in San Francisco
And he’ll bury his pink ass in Mulegé*)

It’s time to go, oh sleepless ones!
Up there, in the mountains
The monkeys at Cueva de los Monos*
are also stretching

And it’s time to return

To return to the port
That filled you with light
And taught your tongue

To return:

From Fez* for that earlier
Beautiful Cinderella Tour
of Europe

Oh faithless Iberia
Of the Eternal Reconquest
Cultivator of the instant
And its nervous markets!

From Algeciras to Atocha
From Atocha to Sants
From Sants to Casco Viejo*
A piece of eternity:
Allahu Akbar

Incense encircling the domes
of the Ducal City:*
And the red hot sleepless night
The sheen of Rioja
On the lips of a girl from Barcelona
With the deep black eyes
And pale neck of an actress in a surrealist film

Fragrances fondly remembered emerge out of Mons Taber
Penetrate the labyrinth of the Gothic Quarter
Twist around the doorways of the Plaza Real
with the ashen wings of doves
And alight on the shoulders
Of the salt-stained bronze of Columbus
Shrouding his memories
His face to the Mediterranean’s depths
At the edge of the Zona Franca
and the Barrio Chino

“All night we hear birds singing”

San Jordi’s daughter lisps

On her lips the blood of Rioja

What’s up
Mister Melancholy?

Get a move on!

The road home
is a kiss
tasting of damiana*
Herb of life
Herb of love
Herb of hot blood
pulsating

The echo in the snailshell
Oh Baja!
The Magnificent Tale!

Give me my turtle eggs
A tall cold beer
The Tropic of Cancer
Dates of dreams
San Pedrito’s waves*
The grapes of Santo Tomás*
On the threshold of the border night

Oh Baja!
Baja Blues
Baja Rainbow
Baja Sun
Baja Times

Baja Tea!

II

After a breakfast of machaca and eggs
Flour tortillas and black coffee
You sally forth for a stroll through the streets of the port
Brimming with Mediterranean light
And the fragrant Pacific breeze

You climb Ramirez Street
For yesterday’s paper
(Today’s never comes)

February ’94:

Marcos* on the covers of all the magazines:
“I am an inspired myth!”

Cries the subcomandante from some spot
in the Lacandón jungle*
And from Ocosingo to Ensenada* Mexico trembles

And suddenly it’s the golden age of the literature of urgency:
The intense tragic glow of this latest
national news!

Heroes as great as the art of the word arrow
the word flower, the word oblivion
the word fire, the word death?

Who forgives and who is forgiven?

The gospel according to Saint Mark
The prophet, the rebel poet who at 40
–Zarathustra revisited–
descended the mountain to the cathedral of San Cristóbal*
to negotiate peace and war, life and death–
his black ski mask, his clear gaze

And wrapped in the nation’s flag he addressed the world
with perfect protocol:
(The eagle devouring the snake
while Super C* grabbed a piece of green
at the last minute)
“Nothing for ourselves; for everyone everything”

III

Chiapas, so far but yet so near

A zapaneco* hides in every half-fucked Mexican

In every Mixtec woman who from San Quintín
Valley of Oaxacalifornia*

arrives with her swollen-bellied snot-nosed kids
to sell “any godforsaken crap” on First Street*

But now we return to the bustle
of the border fair

where we all play to win one more day
one more battle in the war of the five senses

“During lovemaking which one wins?”
“None–everyone”

How far but yet how near Chiapas is, Don Benito
And the other heroes of the half circle of the coastal boulevard*

A squad of motorcyclists roars by
dressed as Hells Angels
Very sophisticated, very chichi
The dudes in black leathers
their bitches
big-assed blonds come
for a bit of the dusky south

Generation without flowers, hard-hearted, heavy metal
deserters from the future
They drive past the Riviera* that looks at them
with the white and ochre gaze of a gem of California
Colonial
Stupid fucking gringos!

They don’t even stop to check out our sacred relic
once the sanctuary of gamblers, now chapel to the cultural drama
of this happy port

Time for a break
To return to the sea
To return to loving

Time to partake of a ritual beer
by the bay
in intimate homage to the ocean and its whale-sized singing dancing
intoxication

“Hey, man, you look like my brother
our troubadour, the one with the voice of thunder”
Invite me for oysters, tell the trio
to sing “A Special World”* if you want me to stay
to follow you
To buy a six pack of dark bottles and stagger
towards La Bufadora*
like the afternoon we buried Granny Juanita

Granny Juanita sleeps beneath the red earth
Granny Juanita must be cold
Granny Juanita, dream of me while I sing a song
beside your headstone

“Say that you come from afar, from a special world…”

Tell me of Grandfather and his pianist’s hands
his insatiable night owl’s thirst
his exiled Yaqui temper
his skills as a plumber

Tell us about that time in Los Angeles
and the death of your only love at the age of his namesake Jesus:
Granny Juanita, profoundly dead, remember us
from your death

Teach us again not to weep when the boats sail off
and are lost behind the ashes of afternoon
the crew calling out farewell from the deck

Granny Juanita, concubine of God (they plagiarized you, Jaime*)
pray for us
now, as me and my baby brother head for La Bufadora
to shed a tear for you

IV

This February morning, at the Mercado Negro*
the sea once more becomes the olfactory metaphor
that soaks into the peninsular resident’s very bones

Blessed be the smell of fish
of rumbling guts
the live clam quivering like the little asses
of the girls of the port

“Miss, give me another big black clam, with lots of everything
to let me know that my body’s on terra firma, to let me charge my batteries”
because tonight the gentleman says he’ll be going out to fulfill
his manly duties

(Some little waitress he’s dreamed of at night
from one of those bars of the Bajío)

“What won’t the gentleman say! such a liar, such a drunk

so bittersweet, such a pot-head, such an I-don’t-know-what”
He says there was a night at Las Playitas
(Or maybe Playa Hermosa)
around the bottled genie of Sir Santo Tomás
an open fire and a moaning guitar
when a little Chicana with broken Spanish and sweet saliva
her pussy as taut as a wrestler’s tights
–the kind with little dogs and all that other froufrou–
called to him from her lumpy bed:
“I’ll suck out your blood like a smooth grape
I’ll suck your peyote sap
Our son will be called Euphorion
Why do you tremble?”

And the gentleman says, “Oh Mister Moonlight!”
now, tonight, they’ll go to the carnival
to dance in the middle of some crossroad
to drink at Hussong’s*

where an old gringa asks the band to play “Cielito Lindo”
for the nth time

another tequila and another kiss for her stud

and my homie Lombillo sings and sings

“Poets,” says our friend Chuck Baudelaire,
“happen even in the best of families”

Vive la différence!
Between the sons of usurers
politicians
professors
and the sons of poets
yawns the abyss of night
full of talking cactus

The song of the hump-backed whale
that swims southward
through Todos Santos Bay
Toward ports where the usual widow
a babe in her arms
waits
on the usual beach

for the old captain’s return

Sing, hump-backed whale, gray phantom!
Heirs of the patriarch of the Jordan
we salute your song

Your footstep on the living wave
the wake of your navigation

A ray of light in the water of the traveler’s memory

All praise to the heirs of the God-Devil!
Neon eyes of the Tijuana night
Heart of the cobbles of El Sauzal*
Shade of San Luciano
Imp of the mineshafts of Boleo*
Shipwrecked pirate in the Bay of La Paz

The poet’s sons order another round
of music and wine

Vive la différence!
(Granny Juanita, pray for us)

V

Three clowns out of a Fellini film throw their nets over a group of Korean sailors who don’t know what to make of so much occidental stupidity.
The crowd grows in front of Hussong’s, collapsing inward, weakened by the smell of tar, the piss of drunks, the sea’s guts.

And the stubborn old gringa orders another margarita and another round of “Cielito Lindo.”
In the arms of her native sweetie, her property, fresh from sweet-talk, he listens to her as if for the first time.
Our drowned faces float in the mirror behind the bar
and Hussong’s is a ship going down with its lights on.

VI

To return to the carnival
the parade of last masks
“Little darling behind your mask, don’t you know me?”
ready for the last act
in the deepest heart of night

“I came to Ensenada because they told me
that my father lived here…Some guy…”

In a part of Ensenada
called Punta Banda
there is a wave
that sings, that laughs and cries
that’s called La Bufadora

You howl, you’re a woman of sorrowful water
salt butterflies dance in an earthly rite
the pregnant night drinks distance

I wanted to see you
alone and single
ascending and descending
erupting and dying
like life itself

Here one could believe in God

The World
–true son of Jesus–
still spins on its axis
Let it spin!

*The sense is, “from one end of Baja California to the other.” Revolution: the center of the tourist area in Tijuana. Marina Boulevard: the seaside boulevard in Cabo San Lucás. Mike’s: a bar in Tijuana. Cabo Wabo: a disco in Cabo San Lucás. El Bordo: a rundown neighborhood near the border fence in Tijuana. Playita del Amor: the beach at the southern tip of the peninsula.

*San Ignacio. A mission town and date oasis in the desert of Baja California Sur.

*Loreto. Oldest European settlement in Baja California (founded in 1697) and its first capital, now in Baja California Sur. The bells are those of the mission.

*Towers of Aguacaliente. The towers of Tijuana’s 1920s casino, now a high school.

*Cueva Pintada. A cave decorated with prehistoric paintings in the Sierra de San Francisco of Baja California Sur.

*Mexiquillos. A derogatory term for residents of Mexico City.

*Mulegé. A mission town near the shore of the Gulf of California in Baja California Sur.

*Cueva de los Monos. Another painting-filled cave in the Sierra de San Francisco.

*Fez. A city in Morocco.

*Algeciras, Atocha, Sants, Casco Viejo. Various places in Spain.

*Ducal City. Barcelona, site of all the places named in the next fifteen lines. San Jordi is its patron saint.

*damiana. A medicinal plant, said to be an aphrodisiac, native to Baja California.

*San Pedrito. A beach near Todos Santos, in the south of Baja California Sur.

*Santo Tomás. A winery in Ensenada. Its vineyards are in the valley of the same name on the outskirts of the city.

*Marcos. Subcomandante Marcos, spokesman of the Zapatista revolutionary movement in the state of Chiapas.

*Lacandón jungle. On the border between Chiapas and Guatemala.

*Ocosingo to Ensenada. One end of Mexico to the other.

*San Cristóbal. San Cristóbal de las Casas, a city in Chiapas.

*Super C. Manuel Camacho, federal official responsible for negotiations in Chiapas.

*Zapaneco. A neologism, combining the words zapatista and chiapaneco (native of Chiapas).

*San Quintín / Valley of Oaxacalifornia. San Quintín is an agricultural town on the coast south of
Ensenada. Many of the field hands are Mixtec Indians from Oaxaca, hence Oaxacalifornia.

*First Street. Like the rest of the place names that follow in Part III, a place in Ensenada.

*Don Benito and the other heroes. A monument consisting of twelve foot tall heads of Mexican
presidents Benito Juárez and Venustiano Carranza and Father Miguel Hidalgo, hero of Mexico’s
rebellion against Spain.

*Riviera. A former casino and hotel, built in 1929 in Mission style, since 1977 the Centro Social,
Cívico y Cultural of Ensenada. Perhaps the most beautiful building in Baja California.

*A Special World. “Un Mundo Raro,” by singer/composer José Alfredo Jiménez. Source of the
quotation eight lines below.

*La Bufadora. A blow hole on the coast south of Ensenada, popular with tourists and residents.

*Jaime. Jaime Sabines (born 1926). Popular Mexican poet given to sentimental themes.

*Mercado Negro. Literally, “black market.” The fish market of Ensenada, a major tourist attraction.

*Bajío. An entertainment district of Ensenada.

*Las Playitas, Playa Hermosa. Beaches near Ensenada.

*Hussong’s. The oldest and most popular bar in Ensenada.

*El Sauzal. A coastal town just north of Ensenada. The beach is covered with cobbles.

*Boleo. The copper-mining district surrounding Santa Rosalía, Baja California Sur. San Luciano
was one of the mines.

H.P. & M.W.

Contact the autor: edmundolizardi@hotmail.com


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