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ESCRIVIVIENDO

Por Manul Murrieta Salidvar

¿Por qué deben existir secciones y publicaciones culturales en español en esta zona de frontera? Porque todo periodismo plural y abierto a los cambios es incompleto si carece de páginas—y ahora sitios web— que reflejen el sentir, la inteligencia, las creaciones de los artistas y escritores que, aunque no se crea, siempre existen en toda comunidad, incluyendo la nuestra, la latinoarizonense y fronteriza. Porque las secciones y revistas culturales—impresas y ahora electrónicas—han sido espacios minimizados por los medios comunicativos quizá bajo el supuesto de no representar beneficios comerciales inmediatos. Y esto a pesar de que en Arizona, como lo muestra la historia, existe tradición en el manejo del periodismo cultural con proyectos como los semanarios El Tucsonense y El Fronterizo que desde finales del siglo XIX manejaron lo mejor de las letras y el arte latinoamericano para educación y solaz de los lectores de entonces.

¿Por qué secciones y revistas culturales? porque educan, refuerzan tradiciones, la memoria histórica y la identidad, si es que se alejan de la cultura comercial dominada por los “best sellers” o películas de Hollywood que invaden el mundo; porque nos conectan con el pasado, el presente y el futuro haciendo más gozosa la vida al publicar historias de nuestros semejantes y antepasados que construyeron esta zona; porque permiten apreciar la belleza y el conocimiento y ofrecen explicaciones a nuestros dolores y alegrías, éxitos y fracasos. Porque las secciones y revistas culturales dan a conocer los productos artísticos que, irremediablemente, crean los seres humanos más inquietos a pesar, y quizá por ello, de tener a veces todo en contra, incluso la amenaza de desaparecer el idioma. ¿Por qué secciones y publicaciones culturales?, insistimos, porque esta región arizonense, con toda su sequedad y desierto, la marginación y el olvido, la falta de espacios y de motivadores reales de talentos, no es árida en artistas y escritores hispanos profesionales, populares o aficionados.

Así lo muestran, por ejemplo, las bibliotecas públicas y universitarias que incluyen obras de literatura chicana y fronteriza en español además de que cada mayo, septiembre y octubre, mes de la herencia hispana, aparecen artesanos, pintores, conferencistas, al margen de las celebraciones oficiales, impacientes por mostrar sus obras. Estos artistas, no obstante al dominio de la cultura y la lengua anglosajona, muestran lo mejor del intelecto y la sensibilidad de los llamados “latinos”, rompiendo los estereotipos más vergonzantes que los prejuicios y la ignorancia propia o extraña adjudican. Porque se sigue creyendo que somos útiles sólo para el trabajo en la fábricas, en los campos de cultivo o en los servicios de hoteles y restaurantes de las zonas urbanas. Las secciones y publicaciones culturales, pues, dan cuenta del profundo sentir y pensamiento de los mexicanos y del resto de la latinidad que habitamos este territorio multicultural. Ellos reflejan esta cultura de fronteras cercanas, fronteras lejanas, fronteras raciales, fronteras psicológicas, fronteras económicas y de clases sociales, fronteras culturales y geográficas como las de todo migrante que se atreve a traer vida lejos de donde nace. Secciones y publicaciones culturales que proyecten la vida de la frontera no sólo la del hispanoparlante que aquí nació, sino también la que vive el mexicano norteño en su encuentro con la frontera “gabacha”, “gringa”, anglosajona, frontera de todos los días al cruzar, con o sin documentos, la línea para llegar a su sueño de California, Arizona o Texas. Secciones y publicaciones culturales que escriban sobre esas otras fronteras culturales que imagina el “paisano” del centro y sur de la República Mexicana: la región que comprende los estados del norte “bronco”, la cultura de la carne asada y el cabrito con tortilla de harina. Fronteras y más fronteras, fronteras de más allá como las que experimenta el afroamericano o el indígena nativo en su encuentro diario con el restaurante mexicano o el baile de música grupera. Y siguen más fronteras: ¿hacia dónde se dirigen los estudiantes anglos de las universidades de Arizona para su vacación de verano y primavera?…a su frontera en el malecón de “Rocky Point” mientras que algunos padres de familia se dirigen a su exótica Nogales en busca de medicinas y artesanías. Escribir y reflejar, pues, todos estos mundos y choques fronterizos es parte de nuestra tarea, ya que el artista, el escritor y las publicaciones culturales son inquietos…no quieren aislarse, derrumban y descubren nuevas fronteras invitándolo a usted, lector, a hacer lo mismo…

©Contacto: manuelmurrieta@culturadoor.com


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