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¿Qué asociamos con la ciudad de San Francisco. California?: el puente Golden Gate, Fisherman’s Wharf, la comida china; ¿qué tal el pueblo chicano?  

La ciudad toma su nombre de los misioneros españoles, quienes comenzaron la construcción de la Misión San Francisco de Asís (Misión Dolores) en 1788.  La misión sigue siendo el edificio más antiguo de la ciudad hoy en día.

 

CRÓNICA

Por Maximiliano Rodríguez

—Enviado especial de Culturadoor y estudiante de literatura chicana en California State University, Stanislaus–

mrodriguez59@csustan.edu

-Un paseo por el lado moreno de la Bahía, una crónica de la presencia resistente del pueblo chicano en California

Día de publicación: 12-junio-2018

SF mision  Imágenes del autor. Aquí el portal de la misión

placadeasis2Aquí se ve la placa conmemorativa de la misión: “Este edificio, cuya construcción empezó en 1738, fue dedicado el 2 de agosto, 1791.  Una estructura de adobe que fue utilizada desde ese tiempo, es el edificio más antiguo en San Francisco.  Los originales ladrillos y tejas todavía están intactos.  La placa fue colocada por la California State Society, hijas de la revolución estadounidense, Sra. Everett E. Jones, regente del estado, 12 de Marzo, 1975.  U.S.A. Dedicación bicentennial.” 

 

En la misión se encuentran varias huellas de la cultura mexicana la cual contribuye a la presencia continua de chicanos en la ciudad de San Francisco.  Como el edificio más antiguo de la ciudad, se destaca como un símbolo cultural de ella. Tendremos que entender la ciudad de San Francisco como una, obviamente, mexicana o, más bien, chicana.  Por lo chicano entendemos el enfrentamiento de las culturas norteamericana y la mexicana. San Francisco es el punto de encuentra de las dos culturas. Por eso se puede caracterizar como ciudad chicana.  A continuación investigaremos cómo se puede considerar así a través de dos puntos de interés cultural.

Para progresar históricamente empezamos con el sitio de la Misión Dolores.  Al entrar la iglesia pega el olor de los siglos pasados, inciensos quemados, del catolicismo–el olor de la mexicanidad antigua.  Desde el siglo XV, con la llegada de los españoles a las Américas, la experiencia mexicana está caracterizada por el encuentro y enlace de dos culturas dispares.  Esta experiencia es una llena de violencia y opresión. Colonizando el nuevo territorio de las Américas por siglos requiere dinero, poder y representantes de la corona española para dominar a los indígenas e instituir el dominio español sobre el territorio y sus constituyentes.  La iglesia católica, la cual es sinónimo de la corona española durante la colonización de las Américas, proporcionó exactamente esos tres ingredientes integrales al dominio de un pueblo.

La Misión Dolores, repleta con la decoración barroca, retratos de santos tristes y los frailes aún ambulantes a través de la carga pesada de la liberación, guarda la primera estampa de la mexicanidad en California.  En el cementerio de la misión se encuentran lápidas y placas conmemorativas de los mexicanos quienes residieron  en ella. Hay dos tumbas que merecen ser reconocidas por su importancia histórica.  La primera es la de Francisco M. Sánchez, obviamente de origen mexicano.

Sanchez2
Nacido en 1805, después de la conquista de la Nueva España, y fallecido en 1862, por los datos de su nombre y nacimiento podemos concluir que Sánchez es uno de los mexicanos enterrados en la misión, una huella permanente de lo mexicano en el territorio norteamericano, un presagio de la cultura chicana que viene.  

 

La siguiente es de Don Luís Antonio Argüello, “primer gobernador del Alta California bajo el Gobierno Mejicano”.

Artegullo2

Argüello nació en San Francisco el 21 de Junio de 1784 y falleció el 27 de Marzo de 1830.  Así entendemos que nació en un territorio español, antes de la guerra de independencia mexicana de los años 1810 hasta 1821, y falleció en uno mexicano.  Estos fueron unos de los primeros (y únicos) mexicanos enterrados en la ciudad de San Francisco–según uno de los monjes de la misión hay no más dos cementerios en toda la ciudad.

También en el cementerio se encuentra una estatua de Junípero Serra con una placa conmemorativa. Serra era el fundador y primer presidente de las misiones californianas, y como fundador de las misiones forma una parte integral de la historia californiana-mexicana/chicana.

estatua de serra

 

  reliquia de serra

Dentro de la iglesia, enfrente del altar, se encuentra una reliquia de Serra.

Como presidente de las misiones y padre de la iglesia, Serra manejó  el poder económico, político y religioso. Este poder se manifestó por el dominio total sobre los indígenas de Alta California. Según PBS, Serra defendió este dominio sobre los indígenas: en 1780 escribió, “que los padres espirituales castigan a sus hijos, los indios, con golpes parece ser tan antiguo como la conquista de [las Américas]; tan general, de hecho, que los santos no parecen ser una excepción a la regla” (“Junípero Serra” PBS.org).  Se tiene que reconocer que Serra vivió en un contexto histórico en donde este tratamiento de los indígenas era lo común, sin embargo sí defendió los derechos de los indígenas con “su oposición a las expediciones militares punitivas contra los indios” (“Junípero Serra” PBS.org). Junípero Serra se destaca como una figura esencial a la historia californiana, de una fuerza de opresión, por una parte, y por la otra, una fuerza de alivio.

La historia californiana (chicana) es una claramente asociada con la resistencia a la opresión cultural.  

Esta resistencia se resalta en la forma más aparente del arte estético, la resistencia visual de imágenes que no se rinden a los dictados del arte elevado sino que transmiten el latido sano de un pueblo resistente.  En el distrito marinero de la ciudad se encuentra el Museo Mexicano, repleto con las imágenes de los mexicanos orgullosos de su patria, familia, conflictos y revoluciones políticas. La exhibición del museo se tituló “Familia, Patria, Revolución: historias del movimiento chicano”.

Museo Mexicano

Este arte, como explica el párrafo fotografiado, es una forma de autoafirmación.   Cuando los mexicano-americanos se nombraron como chicanos era una manera de reflejar el desafío del pueblo.  El arte transforma al pueblo como transforma el campo visual, refleja los problemas que ha enfrentado el pueblo chicano.  La política y el arte del chicano no se pueden separar; la política se expresa por medio del arte y el arte ofrece un nuevo sentido a la política, nos da imágenes de los marginados, abusados y oprimidos.

El primer cuadro que llamó mi atención fue el de Emigdio Vásquez, Don Juanito (1950).

donjuanito

Este cuadro refleja la experiencia cotidiana de los chicanos viviendo en los campos de agricultura, ahorrando su dinero para dejar la vida pasada en los márgenes de la sociedad, quebrando su espalda para el mero mero quien descansa en su mansión cómoda contando sus billetes.  Vásquez es reconocido como el “Padrino del Arte Chicano”, como tal su arte presenta el rostro quemado por los rayos del sol, las antorchas de los que le quieren sacar de la región y sobretodo la injusticia que viene con la piel morena que hace que los ojos se entrecierren como los de Don Juanito.

Continuando con el tema de los obreros agricultores, nos topamos con La Virgen de Guadalupe Defendiendo los Derechos de los Chicanos ilustrada por Ester Hernández (1974).


sunmadraisins

Hernández toma la imagen de Sun Maid Raisins y lo parodia reemplazando la doncella clásica con el esqueleto de la misma.  Debajo de la marca se puede ver la denuncia social que Hernández quiere transmitir: “UNNATURALLY GROWN WITH insecticides miticides herbicides fungicides”.  Las uvas que cosechan los obreros crecen con insecticida, herbicida y varios otros venenos que sí matan a los insectos pero también causan daño a los obreros.  Este cuadro es una forma de protesta contra el uso de venenos en la cosecha para avanzar en los derechos de los obreros migrantes, los marginados y sin voz política.

infodehernandez

También se debe notar, como lo hacen en la placa fotografiada, la presentación de la Virgen como un esqueleto y cómo se ha prestado a la controversia por profanar la Virgen como una heroína terrenal y, más que eso, por presentarla como un presagio de la muerte.  Eso es el objetivo de Hernández, como todos artistas, convertir lo obsceno, lo que no merece ser visto, lo más horrible, en algo que promueve el adelanto de la raza humana en cuestiones del tratamiento de otros seres humanos. Así como nota la placa, esta obra se caracteriza por ser positiva: La Virgen está defendiendo los derechos de los Chicanos quienes forman una parte mayor de quienes cosechan la fruta.

La obra de Hernández da luz a más que las injusticias sufridas por los campesinos, resalta la humanidad (es decir, la mortalidad) de ellos.  La Virgen da paso al siguiente cuadro, Bracero/Wetback, de Juan R. Fuentes (2015).

bracero:wetback

Se nota, de antemano, que el sujeto de esta obra es un mexicano/chicano, conocido por las máscaras de las descripciones peyorativas de “BRACERO/WETBACK”.  Alrededor del sujeto se ven las palabras en agujas del reloj abuelo, hermano, hijo, padre, tío, amigo–partes de su ser que no son resaltados con BRACERO/WETBACK.  La obra de Fuentes trata de comunicar que los chicanos también son seres con dimensiones de su ser que están afuera del trabajo en el campo, por lo cual el anglo-americano lo caracteriza.  Tal vez por eso Fuentes pone una X sobre los términos de odio e ignorancia:  BRACERO  WETBACK.  

La cultura anglosajona-norteamericana se ha apropiado de la cultura mexicana/chicana haciendo referencia a la mano de obra, los autómatas piscando la fruta para llevarla a la mesa del desayuno.  Esto se ve más claramente en el cuadro de Enrique Chagoya, Dieguitos e Fritas (1992), en donde las marcas estadounidenses de papas como Doritos y Fritos han convertido en mercantilización a los artistas mexicanos Diego Rivera y Frida Khalo.

dieguitosefritas

Por debajo del cuadro se encuentra una bandera con la letra “1492  – Lo que la apropiación me ha dado – 1992”. Estos años merecen reconocimiento: 1492 marca la llegada de los españoles a las Américas con la expedición de Cristóbal Colón, y 1992, el año en que esta obra fue producida, marca quinientos años desde la llegada.   

El siguiente y último cuadro que quiero destacar es llamado Assassination of a Striking Mexican Worker por Rupert García (1979).  Como se puede adivinar, el sujeto de esta pintura es una mujer sangrienta, obviamente asesinada en medio de un mitin de huelga.

Assassination of a Striking Mexican Worker

Esta imagen es la más pesada de toda la colección.  Según la placa al lado del cuadro, García es reconocido como uno de los artistas principales del movimiento Chicano por su uso de “gráficos evocativos y colores fuertes” para promover la fuerza política de su pueblo.  La denuncia social es evidente más que nunca en este cuadro sangriento. InfodeGarica

A través de visitar dos sitios histórico-culturales, se puede apreciar por lo tanto el lado moreno de la Bahía de San Francisco.  La invasión de California (México) empezó alrededor de 1788, con la construcción de las misiones españolas. Los misioneros empezaron la opresión cultural de los indígenas de Alta como Baja California, como ha demostrado la biografía de Junípero Serra.  La opresión de los indígenas por parte de los españoles dio paso a la opresión de los chicanos en California por parte de los Estados Unidos. Los chicanos en California fueron rechazados o condenados a vivir como mano de obra con salarios de hambre. Cuando los chicanos resistieron las injusticias del sistema norteamericano con huelgas y mítines, el paso siguiente era simple: hacerles daño, matarlos, quebrarles el espíritu como se quiebran la espalda para el sistema que les rechaza.  

A partir del rechazo, se merece un afirmación del pueblo chicano.  Para cumplir esto nos topamos con el arte del Museo Mexicano.  El chicano canaliza su resistencia por medio de lo estético, la única forma aceptable de resistir.  Transformando su sufrimiento a manos del anglo, el pueblo chicano produce la visualización de la injusticia sufrida para la posteridad.  Eterna es la lucha por ser aceptado en el campo de donde lo chicano provienen, eternamente correrá la sangre de Striking Mexican Worker como eternamente correrá la resistencia en esa misma sangre del chicano, el rechazado de su propio campo.  En la ciudad de San Francisco se recuerda esta batalla cultural.

 

Obra citada
 “Junípero Serra.” Pbs.org, 2001, www.pbs.org/weta/thewest/people/s_z/serra.htm.

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