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Debo confesar que antes de nuestro encuentro, jamás había leído a Murrieta pero tuvo la gentileza de obsequiarme un par de poemarios al despedirnos y fue allí que descubrí a un poeta sensible y romántico, apasionado y trotamundos pero también vanguardista y experimental.  Ahora aquí, en Los días primigenios, su tercer poemario, confirmo un poco más de quién se trata como autor y como ser humano.

 

RESEÑA


Por Rey D´ Linares

—Editor en Editorial Giraluna

Día de publicación: 10-marzo-2022

Hace  unos pocos años, tuve la oportunidad de conocer personalmente a Manuel Murrieta Saldívar, en una visita relámpago que hizo a Caracas, Venezuela, mi ciudad natal. Confieso que compartí poco tiempo con él, mucho menos de lo que esperaba, debido a las actividades que teníamos individualmente durante esos días.  Juntos visitamos un par de lugares y compartimos un café.  Seguro entenderán cuando digo que surgió una conexión entre ambos, esa que ocurre entre personas que nunca se han visto, pero que viven vidas de alguna manera parecidas.  Desde entonces, y a pesar de la distancia que nos separa—Murrieta es de origen mexicano pero radica en California, USA —hemos mantenido cierta comunicación y consolidado un par de proyectos editoriales que, seguramente,  son el inicio de muchos otros.  Por ejemplo, Manuel publicó en el año 2016, mi poemario Poecología, que recoge poemas de corte ecológico, en la editorial que dirige en Estados Unidos, la Editorial Orbis Press. Por mi parte, le publiqué en versión digital y posteriormente en papel esta obra: Los días primigenios en nuestra Editorial Giraluna, en Caracas, Venezuela.  Debo confesar que antes de nuestro encuentro, jamás había leído a Murrieta pero tuvo la gentileza de obsequiarme un par de poemarios al despedirnos y fue allí que descubrí a un poeta sensible y romántico, apasionado y trotamundos pero también vanguardista y experimental.  Ahora aquí, en Los días primigenios, su tercer poemario, confirmo un poco más de quién se trata como autor y como ser humano. Como lo indica el título, sus poemas son vitales, escritos desde la raíz, desde lo más fiero de la creatividad donde surge la génesis de la existencia.  Porque, como se muestra en el capítulo “Poesía al natural”,  su yo poético se hace uno con la naturaleza, donde todo comienza, dando la sensación de que se funde con árboles gigantes, con nieves y ríos, vientos y montañas como en el poema inspirado en el gran Chimborazo,  el volcán más alto de nuestro continente; y luego baja hasta el cimiento del planeta, hacia las flores californianas rodeadas de rascacielos y más al sur hacia los desiertos de la Baja California flanqueada por dos mares que le producen éxtasis.  No hay duda, sus poemas se originan desde lo primigenio al cantarle al amor, ese generador de vida,  al amor a la pareja, al de la amante conocida o desconocida, al de la madre y al amigo que han partido hacia las otras dimensiones, al mismo amor universal sin preferencias; así lo captamos en el capítulo “Artesana de misterios”, donde incluso Murrieta se atreve a versificar sobre la muerte, esa desconocida, regresando a ese origen genesíaco.  En la sección “Cierta palabra clave”, quizá la más intimista, nuestro poeta se desplaya en su mundo interior, le borbotea lo primigenio al tutearse con la soledad, con su cuerpo manipulado por fuerzas externas y, por supuesto, con la noche, esas últimas horas del día cargadas de sorpresas; son una especie de versos nocturnos donde brota lo más auténtico del ser, donde el poeta se encuentra pasmado en su habitación entre sus cosas cotidianas, reflexionando sobre un difícil viaje,  el significado de la existencia o sobre la utilidad de la escritura. Finalmente, llama mi atención que algunos poemas estén marcados como “Poecrónica” donde además se anota el lugar específico donde se concibieron y quizá se escribieron al menos en su primer borrador— un género híbrido desarrollado por él mismo y ya explicado en su anterior obra precisamente titulada Poecrónica en las urbes.  De esta manera, vuelve aquí Murrieta, en las poecrónicas, a combinar la realidad temporo-espacial objetiva con el lirismo y la abstracción poética pero, además, acorde al título Lo días primigenos, transmite un asombro primitivo, es decir, primigenio, como si sus ojos fueran los del primer ser humano que descubre el amor, la muerte, la naturaleza, es decir,  la misma vida…

Caracas, Venezuela, julio 2021

 

Para más información

Portal Manuel Murrieta 

Adquierelo en Editorial Orbis Press

 

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