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ENSAYO

El mago del cartón editorial prepara ya su segundo libro

Por Manuel Murrieta Saldívar

Si la caricatura es el recurso más empleado por los oprimidos contra los opresores; si iguala al poderoso con el resto de los mortales y lo convierte en ser humano con defectos y torpezas, Eleazar Dojaque, cartonista mexicano radicado en Arizona, supera con creces este precepto: sus cartones editoriales critican a los poderes que nos victimizan: políticos y funcionarios corruptos, narcotraficantes, potentados, compañías transnacionales, cuerpos militares y policíacos y hasta la misma naturaleza que a veces nos arrolla con huracanes—la ridiculiza precisamente por su monstruosidad. A todas estas fuerzas controladoras Dojaque las desenmascara, les encuentra sus lados flacos, les aplica la burla, revela sus debilidades o sus alcances dañinos de tal manera que su poder, real o ficticio, temporal o permanente, se evapora, se vuelve nada y lo convierte en risa… ¿no es ésta otra forma de liberarnos?

La combatividad de su cartón

En efecto, Dojaque provoca lo anterior porque se inclina también hacia a la denuncia social; y no lo hace por mera coincidencia o, para decirlo con humor, de “pura chiripa”, sino porque hereda y continúa la añeja tradición mexicana de la caricatura de combate. Así lo reconoció durante su cátedra sobre el tema en San Luis Río Colorado, Sonora, en febrero pasado, frente a cientos de estudiantes de la Universidad Pedagógica Nacional que admiraron entre risas y aplausos su trabajo. Se comprobó también que sus cartones editoriales recogen no sólo líneas gráficas sino también ideológicas que se remontan hasta los mismos orígenes en 1826 cuando el italiano Claudio Linati imprime en México la primera caricatura titulada “Tiranía”—su nombre lo dice todo. Dojaque, como se observa en sus cartones cada semana publicados en Phoenix, recibe influencias también de los llamados padres de la caricatura mexicana—Constantino Escalante, Alejandro Casarín o José María Villasana—cuyos dibujos aparecidos en el periódico La Orquesta (1861-1877) criticaban al clero, a los conservadores o a los liberales. Es también continuador del cartón de combate del siglo XIX creados por dibujantes comprometidos con la causa liberal a quienes animaba la convicción de que los pueblos hacen la historia. Eleazar, en pleno Arizona donde pu-blica sus trabajos en el Monitor Hispano y Phoenix Ahora, recibe igualmente influencias de los grabados populares de José Guadalupe Posada, del arte comprometido de los muralistas y de los grabadores del Taller de la Gráfica Popular. Y, por supuesto, este cartonista y dibujante registra el contagio de colegas contemporáneos, algunos ya clásicos, como Eduardo del Río (Rius), Naranjo, Rocha, Helioflores y de revistas gráfico satíricas como La garrapata. Y lo que afirmamos no es caricatura, es decir, no es exageración: Dojaque heredó esta tradición primero como mexicano de nacimiento en Sonora, pero sobre todo por sus andanzas en redacciones de impresos en la Ciudad de México, Tijuana, Hermosillo, Guadalajara así como por la educación formal recibida en ese semillero de pintores, dibujantes y cartonistas que es la legendaria y prestigiada Academia de San Carlos.

Dojaque mostrando su primera obra publicada, Eleazares y Dojacadas.
Foto: Orbis Press

El único cartonista de herencia mexicana en Arizona y más allá

Continuador de esta tradición, Eleazar Dojaque ahora la aplica a la nueva realidad donde se desenvuelve: la de los anglos e “hispanos”—con todo su espectro—de los Estados Unidos. A diferencia de otros cartonistas “latinos” nacidos y criados en angloamérica, influenciados por el cartón de la prensa anglosajona, y cuyos trabajos a veces no proyectan la comicidad, la combatividad, el espíritu, vaya, ni el idioma de los nuevos migrantes hispanoamericanos, Dojaque no se asimila fácilmente y dibuja casi en solitario por los territorios cartonistas de la Arizona hispana y, me temo, de todo el suroeste y gran parte de la Unión Americana de habla española.

Es prácticamente el único que desde la combatividad de la caricatura mexicana proyecta la denuncia sobre la Otra realidad que lo cobija; y, muy importante, no lo hace artificialmente identificado con la situación de los hispanos, sino que la vive, la experimenta, la siente en carne propia porque es también uno de ellos: es un migrante caricaturista que observa todo a partir de lo heredado en su casa familiar del sur de la frontera. Entonces, no se sorprenda si usted encuentra cartones o imágenes que critican leyes discriminatorias contra seres humanos que sólo buscan trabajo o defender su lengua nativa; cartones sobre funcionarios, artistas y personalidades hispanas con sus rostros deformados quedando así desmitificados y revelados sus intereses particulares; series de cuadros que apasionan al latinoamericano que, mal o bien, ya vive en Estados Unidos como el caso de Elián González en donde se hace un llamado al sentido común. Tampoco se sorprenda si encuentra dibujos sobre un W. Bush de enormes orejas o un Bill Clinton de carne y hueso, con virtudes y debilidades, como todo ser humano—Don Juan Clintoreo, le llama; ácidas críticas contra los elefantes republicanos que caen sobre una Casa Blanca demócrata; denuncias y sátiras de corte muy mexicano contra empresas orgullosamente norteamericanas como Microsoft, Mc’Donald o Firestone. Así, rebelde, irreverente y con nuestra picardía, con su noble sentido del humor y su rapidez en los trazos, Dojaque caricaturiza la nueva realidad estadounidense a la que se enfrenta para que los hispanos tomen conciencia, con alegría, del lugar que ahora habitan y poco a poco lo vayan dominando pero sin perder la herencia dejada atrás.

La obra de Dojaque, pues, está llena de caricaturas y travesuras, de picaresca y chascarrillo, es un verdadero carnaval de imagen y de palabra, con el único objeto de hacernos divertir a su estilo: un humor que brota del corazón pero que va cargado de denuncia; un humor sencillo lleno de imaginación y colorido sin pretensiones de museo o galería; un humor que intenta hacernos la vida más gozosa y consciente.

Por ello, no iba a bastar una sola obra publicada por este prolífico artista de la tinta. Después de haber producido en el año 2000 su primera obra, Eleazares y dojacadas (Editorial Orbis Press, www.orbispress.com), y ante la enorme cantidad de material creado por el impacto de las nuevas realidades en esta zona de migrantes, Dojaque prepara ya su segunda obra. De seguro, no será sólo un compendio de su trabajo de los últimos seis años, sino además un significativo resumen de la vida del latino, del mexicano y del ser fronterizo en su afán por consolidarse dentro de la antes impenetrable y distante sociedad y cultura anglosajona a la que todos los días la tenemos enfrente. ¡Estaremos atentos a tu nuevo acto de sonrisas, Eleazar!

Contacte a Eleazar Dojaque:
dojamex@hotmail.com

Contacte a Manuel Murrieta:
editor@culturadoor.com



3 Comentarios a “Eleazar Dojaque o cuando el poder se convierte en risa”

  1. Por: Alfredo Valadez Dojaquez en Aug 17, 2015

    Me gustaria adquirir el Libro de mi Tío Eleazar Dojaque, cómo puedo conseguirlo

    Alfredo Valadez Dojaquez
    alfredo.valadez@cfe.gob.mx

  2. Por: Norma Ciani en Sep 3, 2015

    Hola Manuel,
    mucho gusto en saber de tí y tu Online Culturadoor.
    Muy agradecida por tan hermosa redacción que hiciste de mi queridísimo hermano Eleazar. El y yo fuimos como uña y carne. Su partida me ha dolido muchísimo; todavía no puedo hacerme a la idea que ya no lo veré más y no podremos mitotear como lo hacíamos siempre. Con todo respeto, me pongo a tus órdenes y me despido muy amigablemente…

    Norma Ciani
    donyaciani@hotmail.com

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  2. Oct 3, 2010: CULTURAdoor » » Culturadoor 51
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