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TEXTO HOMENAJE

“El corazón se para…¡y al hoyo!”

Fotos: archivo de Culturadoor.com

El poeta Alonso Vidal, al centro en la foto, haciendo periodismo cultural en los jardines del antiguo hotel Internacional de Hermosillo, Sonora México. A la izquierda el ensayista Alberto Dallal y a la derecha, el periodista Manuel Murrieta, década de los ochentas. Vidal, a causa de un infarto, falleció el pasado 29 de mayo de 2006 en su domicilio de la calle Heriberto Aja en su natal Hermosillo. Tenía 64 años de edad. Autoridades del ayuntamiento y universitarias de la capital sonorense le brindaron guardias de honor y homenajes. Sus cenizas han quedado depositadas en la Capilla del Carmen en un nicho familiar. Foto: archivo Culturadoor.

…posteriormente los incluí en mi reportaje de Poesía Contemporánea, que no es antología, es un reportaje sobre lo sucedido de los 50 años de la poesía.

Alonso Vidal entrevistado por Carlos Sánchez, suplemento Voces del Desierto, 21 nov. 1999

Alonso Vidal es tan buen poeta como periodista y escritor; halago y me recreo mejor en su prosa como sucede con Octavio Paz, Emilio Pacheco, Marco Antonio Montes de Oca o Vicente Riva Palacio, excelentes narradores. Alonso también es didáctico en la crónica y el reportaje vivencial que se adiciona a lo cotidiano, interior, leve y real de la colección de vida sonorense. Así de coloquial y sencillo que remata con una sentencia aludida al personaje o escenario que va describiendo con sentimiento y calidad escénica.

Mayo Murrieta, suplemento Voces del desierto, 21 nov. 1999

Por Manuel Murrieta Saldívar

Una de las obras más polémicas de Alonso Vidal fue en su momento “Poesía sonorense contemporánea 1930-1985” la cual podría fungir como una reconstrucción no sólo de la literatura sino de la vida de muchos sonorenses dedicados a las letras. Al definirlo el propio Alonso como un “reportaje”, contrarrestó las críticas que lo consideraron falto de sistematización y metodología. Y es que Alonso no fue un investigador ni teórico sostenido por alguna institución académica sino que fue un poeta, periodista y cronista que se las arreglaba por sí mismo desarrollando sus propias formas de crear e investigar. Es decir, fue un escritor contestatario que utilizaba la intuición para producir belleza y conocimiento como explicaremos aquí.

El “reportaje antología” sobre poetas sonorenses de Alonso, así comogran parte de su obra de periodismo cultural, son producciones alternativas frente a los ambiciosos estudios académicos y proyectos editoriales que se erigen como discursos dominantes al ser avalados por teorías e instituciones de prestigio. La antología de Alonso, en cambio, fue el esfuerzo del poeta periodista, su intento de escritor alterno que propone sus propias concepciones, visiones e ideas sobre las letras sonorenses. Alonso entonces era el “Otro”, era el distinto que se expresaba por sí mismo para observar pero sin eliminar ni sus sentimientos ni sus emociones. Operaba exactamente como lo hacen los columnistas y cronistas, según menciona Carlos Monsiváis, de manejar “con beligerancia la subjetividad sin culpa del escritor”.

En su obra-reportaje sobre la poesía sonorense, Alonso trabajó de manera diferente al clásico científico social y del teórico literato; él opera distinto, no era el investigador atiborrado de teorías o el científico social que con su pretendida “objetividad” eliminan de sus análisis las emociones intensas distorsionando así sus descripciones, removiendo variables claves para sus explicaciones.

Alonso no. Él incluía emociones y sentimientos, tomaba postura, criticaba con subjetividad pero con conocimiento de causa. Y hasta creaba su propio método y sistema: acumulaba poemas y libros inéditos de aquí y de allá, archivaba recortes y revistas en su estudio, salía a la caza de poetas desconocidos, se inmiscuía en redacciones de periódicos, en cantinas y bohemias a domicilio. Es decir, penetraba en la comunidad real, en la vida cotidiana con su engranaje y tejido de intereses y pasiones humanas. De esta manera, Alonso no portaba pretensiones de científico social ni teórico de la literatura, sabía y reconocía las complejidades de los habitantes y poetas que observaba porque también él se sentía como ellos.

Al ofrecer su propia visión y contrarrestar las dominantes, Alonso se revelaba como un ser humano que sentía, pensaba y se expresaba por y para sí mismo: su reportaje-antología sobre la poesía sonorense, reconstruye, así, la vida de los protagonistas de las letras sonorenses con Alonso como ojo y criterio ordenador. Ahí, como también en sus suplementos literarios, rompe con la autoridad, desarrolla el libre juego de diferentes sistemas estéticos, libera voces silenciadas y ofrece denuncias, quejas o propuestas de expresiones poéticas no surgidas a la luz debido a la imposición discursiva de los centros oficiales del conocimiento, la cultura y la información.

Alonso Vidal también operaba de manera “autoetnográfica” en el sentido de acudir a instancias en las cuales sujetos marginados emprenden tareas para representarse y representar a su comunidad de manera distinta a los términos, formas y géneros del discurso o investigaciones tradicionales.

Si el texto etnográfico es el medio a través del cual los investigadores y académicos oficiales e institucionalizados se representan para sí mismos sus respectivos objetos de estudio, el texto autoetnográfico, como la antología de Alonso, es aquél que los marginados construyen como contrarrespuesta o diálogo.

Su obra “Poesía sonorense contemporánea“, así, responde y dialoga con el resto de estudios, investigaciones, narraciones, ensayos, es decir, con la representación ideológica de aquellos académicos, científicos y teóricos que construyen, desde su perspectiva dominadora, una imagen de la literatura sonorense para cumplir con sus intereses económicos, políticos, de su ciencia, su investigación y sus instituciones. Mucho de la obra de Alonso es autoetnográfica porque es pieza importante para revelar historias de subyugación y resistencia, como los poetas y mensajes antologados de la generación de los 60’s, 70’s y los de publicaciones marginales que él incluye.

Por otro lado, la formación ideológica de Alonso Vidal, en su relación real con la sociedad como poeta y periodista, despierta en él un sujeto estético. Este sujeto, siguiendo al filósofo Henri Bergeson, utiliza la “intuición” como visión del mundo, como forma de observar la realidad. Alonso parecía captar y teorizar a partir del método de la intuición. Se identificaba más con la estética, con la belleza, no con la razón ni la metodología, para la producción de su poesía, para realizar el rescate de escritores sonorenses y su periodismo cultural. El sujeto estético de Vidal plantea, pues, que lo sistemático, lo lógico, no debe ser lo que mueve al poeta- periodista sino fundamentalmente el simple goce de vivir. Y el goce de vivir significa despojarnos de una serie de elementos teóricos y prejuicios establecidos por lo institucionalizado, tanto de las ciencias sociales como de la sociedad de consumo.

El sujeto estético de Alonso, entonces, “capta y teoriza” a través de la “intuición” y el goce, busca constantemente espacios y situaciones en la zona sonorense para satisfacer el gusto en lo que Alonso consideraba bello, disfrutable, amistoso. Para este propósito, incluso, estaba dispuesto al sacrificio, literalmente: no se sujetaba a ninguna institución académica, educativa o gubernamental; no se alineaba a ninguna teoría dominante, era fiel a su trabajo de escritor y promotor a pesar de nulos o bajos salarios; soportaba vivir como marginado económico, cultural y sexual, es decir, sufría el escarnio de la sociedad patriarcal y homofóbica.

Alonso, siempre en condiciones adversas, así como se las arreglaba para subsistir, se las arreglaba para lograr el goce estético y escribir. En su visita a las cantinas, en el llevar flores a una escritora por las noches, en los olores y colores de un menudo durante la madrugada, el lado estético de Alonso experimentaba la catarsis. Se abría, escogía su porción de realidad, la poetizaba y conseguía un poema o un nuevo amigo. Era el goce estético total, la irreverencia alternativa y la escritura contracorriente, un ser humano vital despojado de lo efímero. Era, pues, el poeta.

Yo así lo conocí y lo quise, yo así aprendí que la poseía y el periodismo real está afuera, en contacto directo con el mundo, es decir, con la gente y la naturaleza. Por eso lo queremos, lo buscamos y lo toleramos, poeta-periodista no alineado, irreverente, libre, siempre en condiciones de producir y compartir belleza, poética y humana. Así lo hizo en “Poesía sonorense contemporánea“, en sus suplementos culturales como “Bogavante“, en sus consumos de tarros de cerveza por la calle Yánez en Hermosillo después del cierre de edición…siempre dialogando con emotividad y pasión, reconstruyendo sin tanta metodología, produciendo poemas y conviviendo con poetas, al alimón, gracias al sistema emotivo inventado por Alonso que así cobró fama y eternidad, no sólo en el medio social sonorense y nacional, sino también en no pocas bibliotecas, universidades y círculos literarios del extranjero.

¿Una muestra más?: he aquí dos de sus frases contagiantes, surgidas en esos momentos de arrobamiento, nosotros locos de poesía y fraternidad, liberando por ejemplo una paloma desde la azotea de su apartamento o entrando al bar con pluma y libreta: “¡Silencio señores, aquí viene lo bueno, la palabra!“. O esta otra que, conociéndolo, seguro estoy se la aplicó al instante de ingresar a su cielo poético: “¡Que muerte tan simple, el corazón se para… y al hoyo!“…

Contacte a Manuel Murrieta: editor@culturadoor.com


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  2. Oct 10, 2010: CULTURAdoor » » Culturadoor 53
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